Estado de la Salud Global

Lectura rápida de señales sanitarias globales

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RespiratoriasVigilancia estacional estableLa actividad respiratoria permanece bajo seguimiento, con énfasis preventivo en personas mayores, pacientes crónicos y espacios asistenciales.
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VacunaciónAvance lento y desigualLa cobertura infantil mundial mejora ligeramente, aunque persisten brechas de acceso y casi 21 millones de niños omitieron la primera dosis contra el sarampión en 2025.
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Salud mentalFinanciación en primer planoLos sistemas sanitarios preparan nuevas discusiones sobre financiación sostenible, acceso a servicios y protección económica frente a trastornos mentales.
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NutriciónPrevención durante el calorHidratación segura, alimentos bien refrigerados y protección de niños y mayores cobran importancia durante las altas temperaturas del verano boreal.
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CrónicasSeguridad asistencial prioritariaLa atención segura de enfermedades no transmisibles gana visibilidad antes del Día Mundial de la Seguridad del Paciente del 17 de septiembre.
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AlertasArbovirus y ébola activosEuropa sigue dengue, chikunguña, virus del Nilo Occidental y Vibrio, mientras continúa la respuesta internacional al ébola por virus Bundibugyo en África oriental.
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InvestigaciónVacunas candidatas bajo evaluaciónLa ausencia de una vacuna aprobada específica para el virus Bundibugyo impulsa la evaluación coordinada de candidatos y nuevas estrategias terapéuticas.

Revelan el vínculo que explica la alergia a las leches de vaca y de soja


Investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional de La Plata empiezan a resolver por qué muchos pacientes con una respuesta inmune exagerada a los lácteos también la desarrollan frente a su sustituto más económico.



Agencia CyTA-Instituto Leloir)-. El tratamiento más efectivo de la alergia a leche de vaca es la eliminación estricta de estas proteínas de la dieta, lo que constituye un desafío si se trata de lactantes y niños de menos de 2 años. Por desgracia, un porcentaje alto de esos pacientes también vuelve a desarrollar los mismos síntomas clínicos cuando se expone a su sustituto más económico, la leche de soja. ¿Cuál puede ser la relación entre ambas?

Ahora, un equipo de científicos de La Plata dio el primer paso para explicar este fenómeno y además abrir caminos para su resolución. La alergia alimentaria es una respuesta inmune exagerada a sustancias en principio inocuas. En el caso de alergia a leche de vaca, esta respuesta es desencadenada por la unión de ciertos anticuerpos (IgE) a las caseínas y otras proteínas lácteas.

“A pesar de que la soja tiene proteínas estructuralmente muy diferentes [a las caseínas], nosotros realizamos experimentos que nos permitieron identificar que contiene una, llamada P28, que también es reconocida por los anticuerpos de pacientes que no toleran la leche de vaca y genera una reacción alérgica”, explicó a la Agencia CyTA-Leloir una de las directoras del proyecto, la doctora Silvana Petruccelli, investigadora del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA), que depende del CONICET y de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Tal como se describe en la revista “Journal of Agricultural and Food Chemistry”, el grupo de Petruccelli clonó varias de las proteínas del poroto de soja que son consideradas alérgenos, y logró identificar las zonas reconocidas por estos anticuerpos. En forma simultánea, el laboratorio del doctor Guillermo Docena, del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP) del CONICET y de la UNLP, desarrolló un modelo en ratones de alergia a leche de vaca.

“Expusimos a los ratones alérgicos a la leche a las diferentes variantes de esas proteínas de la soja y evaluamos la respuesta inmune humoral y celular y la aparición de síntomas clínicos. Y comprobamos que la proteína P28 es capaz de desencadenar una reacción de hipersensibilidad”, destacó Petruccelli, para quien existen otras cuatro proteínas de la soja que también pueden producir una “reactividad cruzada”.

La investigadora platense subrayó que “pese a que aún no es posible extrapolar los resultados del laboratorio a humanos, se abren caminos de estudio para saber qué es lo que ocurre en los pacientes”. El hallazgo también podría favorecer el diseño de vacunas que corrijan esta respuesta inmune exagerada.

El trabajo formó parte de la tesis doctoral de Ángela María Candreva y también colaboraron las doctoras Paola Smaldini y Renata Curciarello, todas del CONICET y de la UNLP.


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