Estado de la Salud Global

Lectura rápida de señales sanitarias globales

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RespiratoriasVigilancia estacional activaLa circulación de virus respiratorios exige mantener el seguimiento local, especialmente entre mayores, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas.
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VacunaciónSarampión concentra la atenciónEl aumento de casos en varios países de América refuerza la necesidad de completar esquemas y cerrar brechas de inmunización.
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Salud mentalPrioridad sostenidaLos sistemas sanitarios avanzan lentamente en la integración de apoyo psicológico y atención comunitaria dentro de los servicios primarios.
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NutriciónDoble carga persistenteLa desnutrición y el exceso de peso continúan coexistiendo, con especial impacto en hogares vulnerables y comunidades con acceso limitado a alimentos saludables.
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CrónicasPrevención desde atención primariaEl control periódico de presión arterial, glucosa y factores de riesgo sigue siendo fundamental para reducir complicaciones cardiovasculares y metabólicas.
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AlertasBrotes requieren respuesta coordinadaÉbola en África central, sarampión en América y enfermedades transmitidas por alimentos mantienen movilizados los sistemas de vigilancia.
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InvestigaciónDatos y diagnóstico ganan capacidadLa inteligencia artificial, la vigilancia genómica y los sistemas geoespaciales amplían la detección, aunque requieren validación y supervisión humana.

La microbiota produce un compuesto a partir de la fibra alimentaria que reduce la gravedad de enfermedades hepáticas

Microbiota en intestino humano./ iStock.

Investigadoras del CSIC han examinado cómo la inulina, una fibra presente en algunos alimentos, contribuye a aliviar la esteatohepatitis no alcohólica en ratones


CSIC/DICYT El grupo Microbioma, Nutrición y Salud del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), acaba de publicar la revisión de un estudio en Nature Microbiology que evalúa cómo la interacción entre la microbiota intestinal de ratones y la inulina, una fibra dietética soluble presente de manera natural en alimentos como la alcachofa, los espárragos, la cebolla o el puerro, genera un compuesto que ayuda a aliviar la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA), una enfermedad que puede derivar en la cirrosis hepática.

Las fibras dietéticas son carbohidratos complejos que sirven como nutrientes para nuestra microbiota intestinal y sostienen la relación de simbiosis que existe con el organismo humano. Estas fibras no pueden ser completamente degradadas por las enzimas digestivas presentes en el intestino, y son las bacterias que allí habitan las que fermentan las fibras. Esta interacción produce metabolitos que ayudan a regular el tránsito intestinal y reducen el riesgo de enfermedades metabólicas, como la diabetes o la obesidad.

Yolanda Sanz, Alejandra Flor y Marta Olivares, investigadoras del CSIC en el IATA, han realizado una exhaustiva revisión de datos bibliográficos donde han analizado cómo la inulina, una fibra soluble que es fermentada por la microbiota intestinal, podría ayudar a prevenir la progresión de la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) en ratones. La EHNA es una enfermedad hepática caracterizada por inflamación y acumulación de grasa (esteatosis hepática), frecuentemente asociada a la obesidad y a la diabetes tipo 2. En estados más avanzados, esta enfermedad puede derivar en cirrosis hepática.

Las investigadoras han evaluado la evidencia de un estudio que compara en ratones con esteatohepatitis no alcohólica el efecto de una fibra soluble, la inulina, y una fibra insoluble, la celulosa. Los resultados muestran que la inulina es más efectiva que la celulosa para atenuar la acumulación de grasa y la fibrosis, así como para amortiguar la inflamación y el estrés oxidativo, síntomas característicos de la EHNA.

Las bacterias, pequeñas factorías de metabolitos

Los metabolitos producidos a partir de bacterias durante el proceso de fermentación tienen una amplia gama de efectos y usos en la naturaleza. Los estudios analizados por las autoras se suman a la creciente evidencia que apoya el papel de los metabolitos producidos por bacterias intestinales en la mejora de las enfermedades relacionadas con la dieta.

En este caso, la fermentación de la inulina por acción de la bacteria intestinal Parabacteroides distasonis condujo a la producción de ácido pentadeconoico, que ayudó a reducir la esteatosis hepática y la inflamación. Este hallazgo complementa estudios recientes que evidencian que esta bacteria podría contribuir a la reducción del aumento de peso, la hiperglucemia y la acumulación de grasa en ratones con obesidad.

“Los tratamientos con inulina, P. distasonis o ácido pentadeconoico, el resultante de la interacción entre la fibra alimentaria y la bacteria, protegen a los ratones contra el EHNA. Estos tratamientos podrían restaurar la función de la barrera intestinal”, afirman las autoras.

“En humanos, sin embargo, estos efectos, dependen de más variables que las estudiadas en ratones, como la capacidad del microbiota de cada individuo para metabolizar fibras específicas o el estilo de vida de cada persona”, sostienen. “No obstante, este estudio ejemplifica el valor de rastrear los flujos de nutrientes entre la microbiota y el organismo huésped humano para diseñar dietas que modulen la microbiota intestinal, potenciando las funciones microbianas deseadas y así ayudar a mitigar las enfermedades metabólicas con prevalencia creciente”, resaltan.

La inulina es un carbohidrato no digerible que está presente en muchos vegetales, frutas y cereales, y se utiliza ampliamente como ingrediente en alimentos funcionales. Se encuentra de manera natural en alimentos como la alcachofa, los espárragos, la cebolla o el puerro.