Un estudio liderado por la Universidad de Arizona revela que la exposición a estas sustancias tiene impactos sanitarios valorados en miles de millones de dólares
Redacción Mundo de la Salud
La presencia de los llamados “químicos eternos”, conocidos científicamente como sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), continúa generando preocupación en materia de salud pública. Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Arizona ha demostrado que la exposición a estas sustancias en el agua potable implica costos sociales de al menos 8.000 millones de dólares anuales en Estados Unidos continental. Los resultados subrayan que la contaminación por PFAS no solo afecta la salud individual, sino que también representa una carga económica significativa para toda la sociedad.
Los PFAS se caracterizan por su estabilidad química extrema, lo que les permite persistir en el ambiente durante décadas. Esta resistencia a la degradación les ha valido el apodo de “químicos eternos”. Se encuentran en productos industriales y de consumo como envases, textiles impermeables, utensilios de cocina y espumas contra incendios. Su presencia en fuentes de agua potable plantea riesgos que incluyen enfermedades cardiovasculares, trastornos hormonales, alteraciones inmunológicas y un aumento de ciertos tipos de cáncer.
Qué revela el estudio sobre los impactantes costos sanitarios
Los investigadores analizaron datos de contaminación en diferentes regiones del país y los relacionaron con los efectos que estas sustancias tienen sobre la salud humana. A partir de esta información, estimaron los costos sociales derivados del tratamiento de enfermedades vinculadas a la exposición a PFAS. Estas cifras incluyen gastos médicos directos, pérdida de productividad laboral y otras consecuencias económicas que surgen cuando amplios sectores de la población se ven expuestos a contaminantes persistentes.
El cálculo de 8.000 millones de dólares anuales podría incluso ser conservador, ya que algunas repercusiones todavía no se comprenden por completo y varios efectos a largo plazo permanecen bajo investigación. El estudio destaca que las comunidades con sistemas de agua más vulnerables o con infraestructura antigua enfrentan mayores riesgos, lo que profundiza desigualdades preexistentes en la salud pública.
Qué son los PFAS y por qué son tan peligrosos
Los PFAS forman una familia extensa de compuestos sintéticos diseñados para resistir el calor, el agua y el aceite. Sus propiedades útiles en la industria se han convertido en una amenaza ambiental debido a su capacidad para acumularse en suelos, aguas subterráneas y tejidos humanos. Estudios previos han demostrado que estas sustancias pueden permanecer en el cuerpo durante años, aumentando su potencial de provocar daños biológicos.
Entre los problemas de salud asociados se encuentran alteraciones en el sistema inmunitario, mayor riesgo de cáncer renal y testicular, cambios en los niveles de colesterol, complicaciones tiroideas y efectos adversos en el desarrollo infantil. Debido a su persistencia, incluso exposiciones bajas pero continuas pueden ser perjudiciales a largo plazo.
Un problema que requiere acción rápida y sostenida
El estudio de la Universidad de Arizona subraya la urgencia de implementar medidas de control más estrictas y de invertir en sistemas de tratamiento de agua capaces de eliminar o reducir significativamente las concentraciones de PFAS. Aunque algunos países han avanzado en regulaciones más estrictas, Estados Unidos aún enfrenta grandes desafíos en la detección temprana, la gestión de residuos industriales y la limpieza de áreas contaminadas.
La investigación también indica que la falta de acción no solo perpetúa el riesgo sanitario, sino que incrementa los costos económicos año tras año. Los investigadores advierten que sin estrategias adecuadas, la carga financiera sobre los sistemas de salud y las comunidades seguirá aumentando.
El impacto en comunidades vulnerables y la importancia de la prevención
El riesgo de exposición a PFAS no se distribuye de manera uniforme. Comunidades rurales, zonas con actividad industrial intensa o áreas donde los acuíferos ya están degradados pueden enfrentar mayores niveles de contaminación. Estas desigualdades hacen imprescindible adoptar políticas que garanticen un acceso equitativo a agua potable segura.
Además, la prevención requiere fortalecer el monitoreo de fuentes de agua y desarrollar tecnologías más eficientes para detectar concentraciones de PFAS incluso en rangos muy bajos. Esto permitirá actuar con rapidez y reducir los riesgos antes de que se conviertan en problemas sanitarios de gran escala.
Una mirada hacia el futuro: regulación, investigación y responsabilidad ambiental
El estudio ofrece una advertencia clara: la contaminación por químicos eternos no es solo un problema ambiental, sino un desafío de salud pública con costos crecientes. Las soluciones deben incluir reformas regulatorias, prohibiciones progresivas de ciertos compuestos PFAS y una mayor transparencia por parte de las industrias que los utilizan.
La investigación científica continua será clave para ampliar el conocimiento sobre los efectos de estos compuestos y para desarrollar métodos de tratamiento más accesibles y eficaces. Al mismo tiempo, se requiere un compromiso institucional que priorice la protección de la salud y el ambiente frente a prácticas industriales que han persistido durante décadas.
Los resultados del estudio aportan argumentos sólidos para reforzar la vigilancia, mejorar la infraestructura y promover políticas que reduzcan la presencia de contaminantes persistentes en el agua que llega a los hogares. La evidencia científica muestra que la prevención, además de salvar vidas, también puede evitar pérdidas económicas de miles de millones de dólares cada año.
Referencias
MedicalXpress. Health impacts of «forever chemicals» in drinking water cost billions annually, University of Arizona-led study.
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Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
