El consumo frecuente de ultraprocesados podría aumentar hasta un 65% el riesgo de muerte por enfermedad cardíaca


Un consenso clínico europeo basado en más de 75 estudios advirtió que los alimentos ultraprocesados afectan la salud cardiovascular no solo por el azúcar y las grasas, sino también por aditivos y contaminantes presentes en envases


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz


Un amplio consenso clínico elaborado por especialistas europeos volvió a encender las alertas sobre el impacto de los alimentos ultraprocesados en la salud cardiovascular. Tras revisar más de 75 investigaciones científicas con seguimiento de hasta 357 mil personas, los expertos concluyeron que el consumo elevado de estos productos puede incrementar hasta en un 65% el riesgo de morir por enfermedades cardíacas.

El análisis no se limitó únicamente al contenido nutricional tradicional de los ultraprocesados, como azúcares, grasas saturadas o exceso de sodio. Los investigadores señalaron que también existen otros factores involucrados, entre ellos aditivos industriales, sustancias químicas derivadas del procesamiento y contaminantes presentes en materiales de empaque.

La revisión fue desarrollada por especialistas vinculados a sociedades científicas europeas que analizaron la evidencia acumulada sobre el impacto cardiovascular de los alimentos ultraprocesados en distintos grupos poblacionales.

Qué son los alimentos ultraprocesados

Los expertos explican que los ultraprocesados son productos industriales elaborados a partir de ingredientes refinados, aditivos, saborizantes, colorantes y compuestos que rara vez se utilizan en preparaciones domésticas tradicionales.

Dentro de esta categoría aparecen bebidas azucaradas, snacks industriales, embutidos procesados, comidas listas para consumir, cereales altamente refinados, productos de panadería industrial y numerosos alimentos formulados para aumentar sabor, textura y duración comercial.

Los especialistas remarcaron que el problema no depende únicamente de la cantidad de calorías o grasas, sino del nivel de transformación industrial al que son sometidos estos productos.

Los riesgos van más allá del azúcar y las grasas

Uno de los puntos centrales del consenso europeo fue que los efectos negativos de los ultraprocesados no pueden explicarse solamente por su perfil nutricional clásico. Los investigadores advirtieron que varios compuestos utilizados durante la fabricación industrial también podrían desempeñar un papel importante en el daño cardiovascular.

Entre los factores señalados aparecen emulsificantes, conservantes, edulcorantes artificiales y sustancias químicas provenientes de envases plásticos o recubrimientos industriales. Algunas investigaciones incluidas en la revisión sugieren que estos compuestos pueden alterar procesos metabólicos, inflamatorios y hormonales relacionados con enfermedades cardíacas.

Los especialistas también mencionaron que determinados contaminantes químicos migran desde los empaques hacia los alimentos, especialmente cuando se utilizan materiales plásticos sometidos a calor o almacenamiento prolongado.

La evidencia analizada incluyó cientos de miles de personas

La revisión clínica reunió datos de más de 75 estudios observacionales y cohortes poblacionales desarrolladas en diferentes regiones del mundo. Algunas investigaciones siguieron a participantes durante largos períodos para evaluar cómo los hábitos alimentarios influían en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y mortalidad.

En varios de esos trabajos se observó que las personas con mayor consumo de ultraprocesados presentaban tasas más elevadas de hipertensión, obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad coronaria y accidentes cerebrovasculares.

Los expertos destacaron que el riesgo aumentaba de manera progresiva conforme crecía la proporción de ultraprocesados dentro de la alimentación cotidiana.

El procesamiento industrial modifica la relación con la comida

Los especialistas también analizaron cómo la formulación industrial de estos productos puede afectar mecanismos biológicos relacionados con el apetito y la saciedad. Muchos ultraprocesados están diseñados para estimular el consumo repetido mediante combinaciones específicas de sal, azúcar y grasas.

Además, suelen presentar menor contenido de fibra y estructuras alimentarias alteradas, lo que favorece una digestión más rápida y puede contribuir a desbalances metabólicos.

La revisión señaló que este patrón alimentario no solo modifica parámetros cardiovasculares, sino que también se asocia con procesos inflamatorios persistentes y cambios en la microbiota intestinal.

Las advertencias apuntan a cambios en la alimentación diaria

Los expertos europeos sostuvieron que reducir el consumo de ultraprocesados podría convertirse en una estrategia importante para disminuir el impacto global de las enfermedades cardiovasculares. En paralelo, insistieron en la necesidad de priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados dentro de la dieta habitual.

La preocupación científica creció debido a que estos productos representan una proporción cada vez mayor de la alimentación cotidiana en numerosos países, especialmente entre niños, adolescentes y sectores urbanos con menor tiempo disponible para cocinar.

El consenso clínico concluyó que la evidencia acumulada ya permite asociar el alto consumo de ultraprocesados con un aumento significativo del riesgo cardiovascular y de mortalidad, incluso cuando se consideran otros factores de salud y estilo de vida.

Referencias

Infobae — “El consumo de ultraprocesados puede elevar hasta un 65% el riesgo de morir por una enfermedad del corazón” — 7 de mayo de 2026.