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El descubrimiento de los receptores cerebrales podría abrir la puerta a nuevos tratamientos para el Alzheimer


Investigadores del Instituto Karolinska de Suecia y del Centro RIKEN de Neurociencia de Japón han identificado dos receptores cerebrales que controlan la degradación de la beta amiloide, una sustancia que se acumula en la enfermedad de Alzheimer. Según los investigadores, el estudio podría allanar el camino para futuros fármacos más seguros y económicos que los tratamientos actuales con anticuerpos.


por Kathrin Dellblad, Instituto Karolinska


La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia y se caracteriza por la formación de placas en el cerebro por la proteína beta amiloide (Aβ). La neprilisina es una enzima que descompone la Aβ, pero su actividad disminuye con la edad y en presencia de la enfermedad. Ahora, un equipo internacional de investigadores ha demostrado que dos receptores de somatostatina, SST1 y SST4, regulan conjuntamente la neprilisina en el hipocampo, una región cerebral importante para la memoria. El estudio se ha publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease .

Los resultados se basan en análisis de ratones modificados genéticamente y cultivos celulares. En ausencia de ambos receptores, la cantidad de neprilisina disminuyó, lo que provocó una mayor acumulación de Aβ y deterioro de la memoria en los ratones. Los investigadores también probaron una sustancia que activa SST1 y SST4. En ratones con alteraciones similares a las del Alzheimer, los niveles de neprilisina aumentaron, el Aβ disminuyó y el comportamiento mejoró sin efectos secundarios graves.

«Nuestros hallazgos muestran que la propia defensa del cerebro contra la beta amiloide se puede fortalecer estimulando estos receptores», afirma Per Nilsson, docente del Departamento de Neurobiología, Ciencias de la Atención y Sociedad del Instituto Karolinska.

Actualmente, los tratamientos más avanzados para el Alzheimer se basan en anticuerpos. Estos conllevan costos muy elevados y, en algunos casos, pueden causar efectos secundarios graves.

«Si en cambio podemos desarrollar pequeñas moléculas que atraviesen la barrera hematoencefálica, nuestra esperanza es que podremos tratar la enfermedad a un coste significativamente menor y sin efectos secundarios graves», afirma Nilsson.

SST1 y SST4 son los llamados receptores acoplados a la proteína G, que suelen ser ideales como dianas para el tratamiento farmacológico. Los fármacos dirigidos a los receptores acoplados a la proteína G suelen ser económicos de fabricar y se pueden administrar en comprimidos.

Más información: Per Nilsson et al., Los subtipos 1 y 4 del receptor de somatostatina regulan la neprilisina, la principal enzima degradadora de amiloide-β en el cerebro, Journal of Alzheimer’s Disease (2025). DOI: 10.1177/13872877251392782


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.