El 99% de los infartos y ACV dan señales de alerta: los factores clave que permiten anticiparlos


Un estudio internacional identifica indicadores de riesgo que pueden controlarse a tiempo


Redacción Mundo de la Salud


Durante años, los infartos y los accidentes cerebrovasculares (ACV) fueron percibidos como eventos súbitos e imprevisibles. Sin embargo, la evidencia científica más reciente apunta en una dirección distinta. Un amplio estudio internacional concluyó que hasta el 99% de estos episodios presenta señales de alerta previas, detectables a través de indicadores de riesgo bien conocidos. Identificarlos y controlarlos de manera sistemática permitiría anticipar la mayoría de los casos y reforzar las estrategias de prevención cardiovascular.

El hallazgo pone el foco en la prevención como herramienta central de la salud pública. Lejos de tratarse de factores desconocidos, los investigadores señalan que los principales determinantes del riesgo están relacionados con variables medibles y, en gran parte, modificables. El desafío no radica en descubrir nuevos marcadores, sino en vigilar y controlar de forma constante los que ya se conocen.

Infartos y ACV: eventos que rara vez ocurren sin aviso

El estudio analizó datos de miles de personas en distintos países y contextos sanitarios. El resultado fue contundente: la gran mayoría de los eventos cardiovasculares no aparece de forma repentina, sino que está precedida por alteraciones progresivas en el organismo. Estas señales pueden pasar desapercibidas si no se realizan controles regulares, pero son claramente identificables desde el punto de vista médico.

Esta conclusión desafía la idea de que los infartos o los ACV son inevitables o puramente azarosos. Por el contrario, refuerza la noción de que se trata de procesos acumulativos, en los que los factores de riesgo actúan de manera silenciosa durante años antes de desencadenar un episodio agudo.

Los cuatro factores de riesgo que concentran la mayor amenaza

Los investigadores identificaron cuatro factores principales cuya presencia explica la inmensa mayoría de los infartos y ACV. Estos indicadores no solo son frecuentes, sino que además pueden controlarse mediante intervenciones médicas y cambios en el estilo de vida.

Entre ellos se encuentran la presión arterial elevada, el colesterol en niveles no saludables, la diabetes y el consumo de tabaco. La combinación de uno o más de estos factores incrementa de forma significativa el riesgo cardiovascular, mientras que su control reduce de manera sustancial la probabilidad de sufrir un evento grave.

Presión arterial: el riesgo silencioso

La hipertensión arterial es uno de los factores más determinantes. A menudo no produce síntomas evidentes, lo que explica por qué muchas personas desconocen que la padecen. Sin embargo, su impacto sobre el sistema cardiovascular es profundo y sostenido, favoreciendo el daño de las arterias y aumentando la carga sobre el corazón.

El estudio remarca que la presión arterial elevada, cuando no se trata, actúa como un detonante silencioso tanto de infartos como de ACV. El control periódico y el tratamiento adecuado permiten reducir de forma drástica este riesgo, convirtiendo a la hipertensión en uno de los objetivos prioritarios de la prevención.

Colesterol y salud cardiovascular

El colesterol cumple funciones esenciales en el organismo, pero cuando sus niveles son elevados —especialmente el colesterol asociado a lipoproteínas de baja densidad— contribuye a la formación de placas en las arterias. Este proceso estrecha los vasos sanguíneos y dificulta el flujo normal de la sangre, creando las condiciones para un evento cardiovascular.

Los investigadores subrayan que el control del colesterol es un pilar central de la prevención. La detección temprana de alteraciones en el perfil lipídico permite intervenir antes de que el daño arterial sea significativo, reduciendo el riesgo a largo plazo.

Diabetes y daño vascular progresivo

La diabetes es otro de los factores clave señalados por el estudio. Los niveles elevados de glucosa en sangre afectan de forma directa a los vasos sanguíneos y aceleran los procesos de deterioro cardiovascular. En personas con diabetes mal controlada, el riesgo de infarto y ACV se incrementa de manera notable.

El trabajo destaca que el control glucémico sostenido, junto con el seguimiento médico regular, puede modificar de forma sustancial este panorama. La diabetes no actúa de manera aislada, sino que potencia el efecto de otros factores de riesgo, lo que refuerza la importancia de un abordaje integral.

Tabaquismo: un factor prevenible

El consumo de tabaco sigue siendo uno de los factores de riesgo más claros y evitables. Fumar daña las arterias, favorece la inflamación y altera la coagulación sanguínea, creando un entorno propicio para eventos cardiovasculares graves.

El estudio confirma que dejar de fumar reduce progresivamente el riesgo, incluso en personas que han fumado durante muchos años. Esta evidencia refuerza el impacto positivo de las políticas de control del tabaco y de los programas de cesación como herramientas de prevención cardiovascular.

La prevención como estrategia central

Uno de los mensajes más contundentes del estudio es que la mayoría de los infartos y ACV podría prevenirse mediante el control sistemático de estos cuatro factores. La clave está en la detección temprana, el seguimiento médico y la adopción de hábitos saludables sostenidos en el tiempo.

Desde una perspectiva de salud pública, los investigadores señalan que invertir en prevención resulta mucho más eficaz que concentrar los esfuerzos exclusivamente en el tratamiento de las consecuencias. El monitoreo regular de la presión arterial, el colesterol y la glucosa, junto con la eliminación del tabaco, constituye una estrategia de alto impacto.

Controles médicos y conciencia individual

El estudio también pone de relieve la importancia de la conciencia individual. Muchas personas subestiman su riesgo cardiovascular o postergan controles básicos, aun cuando los factores de riesgo están presentes. La evidencia muestra que pequeños cambios sostenidos pueden generar grandes beneficios a largo plazo.

La información científica respalda la idea de que el conocimiento y la acción temprana salvan vidas. Reconocer que el organismo da señales antes de un evento grave permite transformar la prevención en una herramienta concreta y accesible.

Un mensaje claro para la salud global

El hallazgo de que el 99% de los infartos y ACV presentan señales de alerta redefine la forma de abordar estas enfermedades. Más que eventos imprevisibles, aparecen como el resultado de procesos identificables y, en gran medida, controlables.

El desafío ahora es trasladar este conocimiento a la práctica cotidiana, tanto en los sistemas de salud como en la vida diaria de las personas. La ciencia es clara: vigilar y controlar los factores de riesgo cardiovascular no solo es posible, sino que constituye la vía más efectiva para reducir la carga global de estas enfermedades.

Referencias

Infobae. “El 99% de los infartos y ACV dan señales de alerta: los cuatro factores de riesgo que se deben vigilar”.
https://www.infobae.com/salud/ciencia/2026/01/12/el-99-de-los-infartos-y-acv-dan-senales-de-alerta-los-cuatro-factores-de-riesgo-que-se-deben-vigilar/