Estado de la Salud Global

Lectura rápida de señales sanitarias globales

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RespiratoriasVigilancia estacional activaLa circulación de virus respiratorios exige mantener el seguimiento local, especialmente entre mayores, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas.
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VacunaciónSarampión concentra la atenciónEl aumento de casos en varios países de América refuerza la necesidad de completar esquemas y cerrar brechas de inmunización.
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Salud mentalPrioridad sostenidaLos sistemas sanitarios avanzan lentamente en la integración de apoyo psicológico y atención comunitaria dentro de los servicios primarios.
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NutriciónDoble carga persistenteLa desnutrición y el exceso de peso continúan coexistiendo, con especial impacto en hogares vulnerables y comunidades con acceso limitado a alimentos saludables.
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CrónicasPrevención desde atención primariaEl control periódico de presión arterial, glucosa y factores de riesgo sigue siendo fundamental para reducir complicaciones cardiovasculares y metabólicas.
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AlertasBrotes requieren respuesta coordinadaÉbola en África central, sarampión en América y enfermedades transmitidas por alimentos mantienen movilizados los sistemas de vigilancia.
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InvestigaciónDatos y diagnóstico ganan capacidadLa inteligencia artificial, la vigilancia genómica y los sistemas geoespaciales amplían la detección, aunque requieren validación y supervisión humana.

Cloro, el desinfectante que ayuda a digerir los alimentos


El cloro es el compuesto número diez de nuestra serie de elementos esenciales para el cuerpo humano.



Es un químico que se utiliza frecuentemente para la purificación del agua y en desinfectantes, como en la lejía.

En grandes dosis es un elemento tóxico. Por eso se usó como arma química en la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, como componente del gas mostaza.

A pesar de ello, nuestro organismo necesita pequeñas cantidades para funcionar correctamente.

Uno de sus papeles principales es en la digestión, donde forma parte de los jugos gástricos del estómago. Gracias a él, las proteínas y grasas que provienen de los nutrientes pueden convertirse en unidades más pequeñas y seguir su camino al intestino. 

Para que no dañe las paredes del estómago, existen vías de protección, como una capa de mucosa que recubre el interior de este órgano.

Además, cuando se une al sodio deja de ser tóxico y forma la sal común. De esta forma participa en el equilibrio de agua de nuestro organismo y en el mantenimiento de la presión arterial.

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