Confirman que los betabloqueantes no son necesarios tras un infarto si la función cardiaca es normal

Un estudio internacional liderado por el CNIC demuestra que estos fármacos no aportan beneficios adicionales en pacientes con buena fracción de eyección tras un infarto de miocardio


Redacción Mundo de la Salud


Durante décadas, los betabloqueantes han sido un pilar del tratamiento tras un infarto de miocardio. Sin embargo, un nuevo estudio liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) de España pone en duda su uso rutinario en todos los pacientes. Según el metaanálisis, que reunió datos de 17 801 personas, estos medicamentos no ofrecen beneficios adicionales en quienes mantienen una función cardiaca normal, es decir, con una fracción de eyección igual o superior al 50 %.

Un cambio de paradigma en la cardiología moderna

Los betabloqueantes —fármacos que reducen la frecuencia y la fuerza del latido cardíaco— han demostrado históricamente su eficacia en pacientes con insuficiencia cardíaca o disfunción ventricular tras un infarto. No obstante, la práctica clínica ha extendido su uso a prácticamente todos los casos de infarto agudo, sin diferenciar el grado de daño cardiaco posterior.

El estudio coordinado por el CNIC, y publicado en una de las principales revistas científicas de cardiología, pone sobre la mesa una distinción crucial: no todos los pacientes se benefician por igual. Los resultados confirman que, en quienes han sufrido un infarto pero conservan una función cardíaca normal, los betabloqueantes no reducen el riesgo de muerte, reinfarto ni hospitalización por causas cardiovasculares.

Qué significa tener una “función cardíaca normal”

La función del corazón se mide principalmente por la fracción de eyección del ventrículo izquierdo, que indica el porcentaje de sangre que el corazón expulsa en cada contracción. Una fracción de eyección igual o superior al 50 % se considera normal.

En los pacientes que sufren un infarto, esta medida ayuda a evaluar el grado de daño sufrido por el músculo cardíaco. Según el metaanálisis, cuando el corazón mantiene su capacidad contráctil dentro de los parámetros normales, la administración prolongada de betabloqueantes no ofrece una ventaja clínica clara, lo que sugiere la posibilidad de reducir su uso innecesario.

Una revisión exhaustiva de la evidencia científica

El metaanálisis incluyó estudios internacionales con datos de miles de pacientes seguidos durante años. Los investigadores compararon la evolución clínica de quienes recibieron betabloqueantes frente a aquellos que no los tomaron después de un infarto con fracción de eyección conservada.

Los resultados fueron consistentes: no se observaron diferencias significativas en la mortalidad cardiovascular, ni en la recurrencia de infarto o en las hospitalizaciones. Esto indica que el beneficio clásico de estos fármacos —bien documentado en pacientes con disfunción ventricular— no se reproduce en aquellos con un corazón funcionalmente estable.

El equipo liderado por el CNIC advierte que esta conclusión no debe interpretarse como una eliminación general del uso de betabloqueantes, sino como una invitación a personalizar los tratamientos según el perfil de cada paciente.

Implicaciones para la práctica médica

El hallazgo tiene implicaciones directas para la atención cardiológica. En la actualidad, muchos pacientes son dados de alta tras un infarto con prescripciones de múltiples medicamentos, incluidos los betabloqueantes, que deben tomarse durante meses o incluso años.

Evitar su uso en casos donde no son necesarios podría reducir efectos secundarios como la fatiga, la hipotensión o las alteraciones metabólicas, además de simplificar la medicación y mejorar la adherencia a los tratamientos realmente útiles.

Los investigadores también señalan el impacto económico potencial de esta revisión terapéutica. Limitar el uso de betabloqueantes a quienes realmente los necesitan reduciría los costos farmacológicos y permitiría optimizar recursos hacia otras intervenciones preventivas o de rehabilitación cardiovascular.

Una terapia eficaz, pero no universal

Los betabloqueantes seguirán siendo fundamentales en el manejo de pacientes con insuficiencia cardíaca, arritmias o hipertensión. Su efecto protector en corazones debilitados por un infarto sigue siendo incuestionable. Sin embargo, este nuevo análisis invita a abandonar el enfoque de “una receta para todos” y avanzar hacia una medicina más personalizada.

El estudio del CNIC refuerza la tendencia global hacia terapias más ajustadas al riesgo individual y basadas en evidencia sólida. Los avances en diagnóstico por imagen y biomarcadores permiten hoy determinar con mayor precisión qué pacientes se beneficiarán realmente de un determinado tratamiento.

Revisión de guías clínicas internacionales

Los autores del estudio sugieren que los resultados deberían incorporarse en futuras actualizaciones de las guías de práctica clínica europeas y americanas, que aún recomiendan el uso generalizado de betabloqueantes tras un infarto.

En los últimos años, varios ensayos clínicos ya habían puesto en duda la necesidad de mantener estos fármacos a largo plazo en pacientes con buena función ventricular. Este metaanálisis consolida esas observaciones y aporta un nivel de evidencia suficiente para replantear las recomendaciones actuales.

Un paso hacia una cardiología más racional y centrada en el paciente

En palabras de los investigadores, este avance representa “un paso hacia una prescripción más racional y basada en la fisiología del paciente, no en hábitos históricos de tratamiento”. La idea no es retirar los betabloqueantes indiscriminadamente, sino identificar con precisión en qué casos su beneficio es real.

En el contexto de la medicina contemporánea, donde el objetivo no es solo prolongar la vida sino mejorar su calidad, este hallazgo marca una diferencia importante. Al evitar tratamientos innecesarios, se protege al paciente de efectos adversos, se reduce la polifarmacia y se optimiza la atención médica.

El CNIC, reconocido por su liderazgo en investigación cardiovascular, continúa impulsando estudios que combinan datos clínicos a gran escala con enfoques personalizados. Este trabajo confirma que, incluso en los tratamientos más establecidos, la ciencia sigue encontrando espacio para mejorar.


Referencias
Agencia SINC. “Confirman que los betabloqueantes ya no son necesarios tras un infarto si la función cardiaca es normal.” Noviembre de 2025. Disponible en: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Confirman-que-los-betabloqueantes-ya-no-son-necesarios-tras-un-infarto-si-la-funcion-cardiaca-es-normal