Investigadoras analizaron cómo la inmersión en agua fría puede reducir sofocos, ansiedad y alteraciones emocionales durante la transición hormonal femenina
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Un estudio reciente volvió a poner atención sobre los posibles efectos positivos de la inmersión en agua fría durante la perimenopausia, una etapa de transición hormonal que puede provocar síntomas físicos y emocionales intensos en muchas mujeres. Investigadoras observaron que nadar regularmente en agua fría podría contribuir a disminuir molestias como sofocos, cambios de humor, ansiedad y problemas de sueño.
La investigación analizó testimonios y experiencias de mujeres que practican natación en aguas frías de manera habitual. Los resultados mostraron que muchas participantes percibieron mejoras importantes en su bienestar general y en algunos síntomas asociados a la transición hormonal previa a la menopausia.
La perimenopausia puede extenderse durante varios años antes de la menopausia definitiva y suele estar marcada por fluctuaciones hormonales capaces de alterar el sueño, la regulación térmica, el estado emocional y la calidad de vida cotidiana.
Qué observaron las investigadoras en las mujeres participantes
El trabajo identificó que varias mujeres reportaron una reducción significativa de los sofocos después de comenzar a nadar en agua fría. Algunas también describieron mejoras en la estabilidad emocional y una sensación de mayor control frente a episodios de ansiedad o irritabilidad.
Las participantes explicaron que la práctica generaba una sensación de bienestar físico y mental que permanecía incluso después de salir del agua. Las investigadoras consideran que estos efectos podrían relacionarse con respuestas fisiológicas del organismo frente al frío, incluyendo liberación de endorfinas y activación de mecanismos naturales de regulación corporal.
Otro hallazgo destacado fue la percepción de mejoras en la calidad del sueño. Varias mujeres indicaron que la práctica frecuente ayudó a disminuir despertares nocturnos y episodios de insomnio vinculados con la perimenopausia.
Cómo actúa el agua fría sobre el organismo
El estudio explica que la exposición controlada al agua fría provoca una serie de respuestas fisiológicas inmediatas. El cuerpo activa mecanismos de adaptación relacionados con circulación sanguínea, regulación térmica y producción de ciertas hormonas y neurotransmisores.
Los investigadores señalan que estos cambios podrían influir sobre el sistema nervioso y ayudar a reducir algunos síntomas relacionados con el estrés y la inestabilidad emocional.
Además del impacto físico, muchas participantes describieron beneficios psicológicos asociados a la actividad. Varias mujeres afirmaron sentir mayor fortaleza emocional, reducción del estrés cotidiano y una mejora general de la autoestima y la confianza.
La importancia del acompañamiento médico durante la perimenopausia
Aunque los resultados fueron considerados prometedores, los especialistas remarcan que la inmersión en agua fría no debe interpretarse como un tratamiento médico único ni reemplazar la atención profesional durante la perimenopausia.
Las investigadoras insistieron en la necesidad de consultar con profesionales de salud antes de iniciar prácticas de exposición al frío, especialmente en personas con enfermedades cardiovasculares, hipertensión u otras condiciones médicas que puedan aumentar riesgos.
También señalaron que la adaptación al agua fría debe realizarse de manera progresiva y controlada para evitar reacciones físicas adversas.
Por qué el interés científico sobre esta práctica sigue creciendo
En los últimos años aumentó el interés científico por estudiar los posibles efectos terapéuticos de la exposición al frío en distintas áreas de la salud física y mental. Investigadores analizan cómo estas prácticas podrían influir sobre inflamación, estrés, regulación emocional y recuperación física.
En el caso específico de la perimenopausia, las investigadoras consideran que todavía se necesitan estudios más amplios y controlados para comprender con precisión qué mecanismos biológicos participan y cuáles podrían ser los beneficios reales a largo plazo.
Sin embargo, las experiencias recopiladas muestran que para muchas mujeres la natación en agua fría se convirtió en una herramienta complementaria capaz de aliviar algunos de los síntomas más incómodos de esta transición hormonal.
Referencias
Infobae
Investigaciones científicas y especialistas citados en el artículo original
