El aumento de contagios, que ya suma casi 100 casos, mantiene en alerta a las autoridades sanitarias, quienes enfrentan retos por la baja cobertura de la vacuna triple viral en comunidades clave

Por Luciana Rivera
La oleada de sarampión en Utah alcanzó casi 100 casos confirmados en las últimas tres semanas, una tendencia que aceleró la propagación del virus y forzó a los responsables de salud de los condados del suroeste a recurrir a programas de radio para promover la vacunación.
Aunque la mayoría de los habitantes mantienen su rutina diaria sin alteraciones, especialistas advierten que la baja tasa de inmunización está dificultando el control del brote, que ya se extiende por ocho meses, según informó NBC News.
De acuerdo con el medio estadounidense, el auge de la infección ha impactado, sobre todo, a menores de edad no vacunados en varias comunidades. La doctora Leisha Nolen, epidemióloga estatal de Utah, detalló en una rueda de prensa el 5 de marzo que muchas familias subestimaron la gravedad del sarampión.
Según datos citados por NBC News, este año se han registrado más contagios que en todo el año previo, y es probable que la cifra de afectados supere los diagnósticos confirmados.
La oleada de sarampión en Utah suma casi cien casos confirmados en tres semanas, lo que mantiene la alerta por bajas tasas de vacunación. (Freepik)
La respuesta de las autoridades estatales fue limitada. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Utah actualiza su sitio web semanalmente, pero desde el inicio del brote no ha publicado información en sus redes sociales ni ha concedido entrevistas a los medios.
La zona suroeste del estado, donde el virus se concentra, sigue sin organizar jornadas de vacunación, de acuerdo con funcionarios citados por NBC News.
La tasa de vacunación cae por debajo del umbral recomendado
Una investigación conjunta realizada por NBC News y la universidad estadounidense Stanford University reveló que la cobertura de la triple viral (MMR) entre alumnos de kindergarten en Washington County, epicentro del brote, apenas alcanza el 79,2%. Por contraste, en Salt Lake County la inmunización se sitúa en el 92,6%.
Especialistas consultados por NBC News subrayan que es necesario un umbral del 95% para lograr la inmunidad de grupo capaz de contener la transmisión.
El brote de sarampión en Utah lleva ocho meses activo y afecta principalmente a menores no vacunados en comunidades del suroeste.
La baja cobertura se agrava principalmente porque, en el suroeste de Utah, la mayoría de los habitantes forma parte de la Fundamentalist Church of Jesus Christ of Latter-day Saints (FLDS), una comunidad religiosa poco receptiva a la vacunación y reticente a la intervención exterior.
Según David Heaton, portavoz del departamento de salud local Southwest Utah Public Health Department, la falta de medios de comunicación convencionales ha obligado a las autoridades a recurrir a redes sociales y a cápsulas informativas en la radio local dos o tres veces por semana, aunque reconoce que pocas personas hacen caso de estas advertencias y la vida cotidiana se mantiene sin mayores cambios.
El sarampión es el virus más contagioso conocido: cuando circula entre personas no inmunizadas, hasta 9 de cada 10 expuestos resultan infectados, y la transmisión puede ocurrir desde cuatro días antes del exantema. Según NBC News, en la última semana hubo casos en servicios de urgencias hospitalarios, un restaurante, una gasolinera y un acuario en Salt Lake County.
Contraste de estrategias locales frente al brote
La gestión sanitaria varía según la región. Mientras en el noreste de Utah el departamento de salud local TriCounty Health Department organizó dos jornadas de vacunación y desplegó una campaña intensiva en redes sociales, en el suroeste no se han realizado clínicas de inmunización.
La sala de espera de un pequeño centro de salud en el suroeste de Utah presenta carteles de vacunación MMR en inglés y personal médico en batas, con pocos pacientes presentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Sydnee Lyons, portavoz de TriCounty Health Department, informó que 33 personas asistieron a estas actividades, pero la participación ha sido baja en proporción a la población convocada.
Según Heaton, en el área a su cargo “no ha habido sensación de alarma ni cambios en la vida cotidiana”, y advirtió: “me sorprende que algunas personas aún no han escuchado el mensaje, lo que me hace preguntarme si estamos cubriendo todos los frentes”.
Una enfermera administra una inyección a un niño con sarampión en la espalda, mientras un adulto lo sostiene en una clínica médica. (Imagen Ilustrativa Infobae)
El modelo descentralizado de salud en Utah otorga a los departamentos locales margen para decidir la estrategia. El Southwest Utah Public Health Department, por ejemplo, dispone de la capacidad logística para organizar campañas de vacunación, pero la demanda es tan escasa que ha considerado priorizar al menos la administración de la vacuna MMR entre personas que integran grupos vulnerables, como los menores de cinco años.
El brote de Utah en el contexto nacional
Mientras tanto, otros estados muestran respuestas diferentes. En Carolina del Sur, la epidemióloga estatal Linda Bell lideró docenas de ruedas de prensa públicas y el estado implementó clínicas móviles de vacunación, además de reforzar el rastreo de contactos y la gestión de datos.
Este enfoque ha permitido contener el brote que, hasta ahora, se considera el mayor registrado en Estados Unidos durante las últimas tres décadas.
La continuidad del brote y el bajo interés por la vacunación complican la contención, mientras aumentan los riesgos para los grupos no inmunizados, en especial niños que pueden desarrollar formas graves de la enfermedad.
