Vacaciones sin sobrecarga: cómo proteger la salud mental de niños y adolescentes


Claves para que el descanso también sea emocional y cognitivo


Redacción Mundo de la Salud


Las vacaciones suelen asociarse con descanso, tiempo libre y recuperación. Sin embargo, para muchos niños y adolescentes, este período puede convertirse en una etapa de sobrecarga mental si no se gestionan adecuadamente los estímulos, las rutinas y las expectativas. Un análisis reciente elaborado por especialistas del Instituto de Neurociencias Cognitivas y Traslacionales (INECO) advierte que el descanso real no depende solo de la ausencia de obligaciones escolares, sino de la forma en que el cerebro infantil y adolescente logra desacelerar.

Los expertos explican que, durante el año, el sistema nervioso de niños y jóvenes se mantiene en un estado de alta exigencia, marcado por horarios estrictos, demandas académicas y una exposición constante a estímulos digitales. Las vacaciones representan una oportunidad para restablecer el equilibrio, siempre que se favorezcan condiciones que permitan al cerebro reducir la hiperestimulación y recuperar el bienestar emocional.

Ajustar rutinas sin eliminarlas por completo

Uno de los errores más frecuentes durante las vacaciones es la eliminación total de las rutinas. Desde la perspectiva de la salud mental, los especialistas señalan que los niños y adolescentes necesitan cierta previsibilidad para sentirse seguros. Mantener horarios básicos de sueño, alimentación y descanso ayuda a que el cerebro conserve referencias temporales estables.

El equipo de INECO subraya que ajustar no significa imponer la misma estructura del período escolar, sino establecer un marco flexible. Esta adaptación permite que el descanso sea efectivo y evita desajustes que pueden generar irritabilidad, ansiedad o dificultades para retomar la actividad académica al finalizar el receso.

Menos estímulos para que el cerebro pueda descansar

Otro aspecto central es la reducción de estímulos constantes. Durante las vacaciones, el tiempo frente a pantallas suele aumentar de manera significativa. Si bien el entretenimiento digital forma parte de la vida cotidiana, una exposición excesiva impide que el cerebro entre en estados de reposo necesarios para la recuperación cognitiva.

Los especialistas recomiendan limitar el uso continuo de dispositivos electrónicos y favorecer momentos de pausa. El objetivo no es prohibir, sino equilibrar. Menos estímulos visuales y auditivos permiten que los procesos atencionales se relajen, lo que contribuye directamente al bienestar emocional de niños y adolescentes.

El valor del aburrimiento y el juego libre

Desde el enfoque neuropsicológico, el aburrimiento cumple una función positiva. Cuando no hay estímulos constantes ni actividades programadas, el cerebro activa procesos creativos y autorregulatorios. Los expertos destacan que el juego libre, sin consignas rígidas ni objetivos definidos, favorece la autonomía y reduce la presión mental.

En este sentido, las vacaciones ofrecen un escenario ideal para que niños y adolescentes recuperen espacios de exploración espontánea. Estas experiencias contribuyen a una mejor salud mental, ya que permiten expresar emociones, ensayar soluciones y fortalecer la capacidad de autorregulación.

Acompañar sin sobrecargar

El rol de los adultos durante las vacaciones es clave. Según los especialistas, acompañar no implica llenar la agenda de actividades ni supervisar cada momento del día. Por el contrario, una sobreorganización puede generar el efecto opuesto al deseado, aumentando el estrés y la sensación de exigencia.

El acompañamiento saludable consiste en estar disponibles emocionalmente, ofrecer contención y observar señales de malestar. Cambios abruptos en el estado de ánimo, irritabilidad persistente o dificultades para dormir pueden indicar que el descanso no está siendo reparador. Detectar estas señales a tiempo ayuda a proteger la salud mental durante el receso.

El descanso como preparación emocional

Las vacaciones no solo cumplen una función de pausa, sino también de preparación para el regreso a la rutina. Un descanso adecuado facilita una transición más saludable hacia el nuevo ciclo escolar. Los especialistas señalan que niños y adolescentes que logran regular sus tiempos, reducir la sobreestimulación y mantener hábitos básicos presentan mayor estabilidad emocional al retomar las actividades.

Desde esta mirada, cuidar la salud mental en vacaciones no es un lujo ni una medida excepcional, sino una parte fundamental del desarrollo integral. El descanso cognitivo y emocional permite consolidar aprendizajes, fortalecer vínculos y mejorar la capacidad de adaptación.

Recuperar el bienestar sin perder el equilibrio

El aporte de INECO pone el foco en un mensaje claro: las vacaciones deben ser un espacio de recuperación, no una extensión del cansancio acumulado durante el año. Ajustar rutinas, limitar estímulos y respetar los tiempos individuales son estrategias concretas que ayudan a que niños y adolescentes recuperen su bienestar.

Proteger la salud mental en estas etapas de la vida implica comprender que el cerebro necesita tanto actividad como descanso. Las vacaciones, bien gestionadas, ofrecen una oportunidad valiosa para restablecer ese equilibrio y sentar bases más saludables para el futuro emocional y cognitivo.

Referencias

Infobae. Vacaciones sin sobrecarga: cinco recomendaciones para proteger la salud mental de niños y adolescentes.
https://www.infobae.com/salud/2026/01/09/vacaciones-sin-sobrecarga-cinco-recomendaciones-para-proteger-la-salud-mental-de-ninos-y-adolescentes/

Instituto de Neurociencias Cognitivas y Traslacionales (INECO). Recomendaciones sobre bienestar emocional infantil y adolescente.