
La donación de materia fecal impulsa tratamientos innovadores, investigaciones sobre el microbioma y el desarrollo de nuevos probióticos
Redacción Mundo de la Salud
Cuando se piensa en donar partes del cuerpo para salvar vidas o apoyar a la ciencia, lo habitual es imaginar órganos, sangre o tejidos. Sin embargo, uno de los recursos biológicos más valiosos hoy para la investigación médica y los tratamientos clínicos no proviene del torrente sanguíneo, sino del aparato digestivo. Sí: también se puede donar heces, y su utilidad ha crecido de manera notable en los últimos años.
Según explican especialistas citados en un análisis de MedicalXpress, las heces humanas son una fuente única de información biológica y microbiana. Dentro de ellas conviven cientos de especies de microorganismos que conforman el microbioma intestinal, un ecosistema que juega un papel decisivo en la digestión, el sistema inmunológico, el metabolismo e incluso la salud mental. Por eso, su donación se ha convertido en una herramienta estratégica para la medicina moderna.
Por qué las heces son una herramienta científica tan valiosa
Las heces contienen millones de bacterias y otros microorganismos que permiten estudiar cómo funciona el microbioma y cómo se altera en determinadas enfermedades. El equipo científico entrevistado en el artículo original —formado por expertos en microbiología, inmunología y terapias probióticas— destaca que este material es fundamental para:
Comprender cómo se comportan las comunidades microbianas sanas.
Identificar bacterias beneficiosas y patógenas.
Desarrollar probióticos de nueva generación.
Evaluar cómo afectan a la flora intestinal los medicamentos, la dieta y el estilo de vida.
A diferencia de otros tejidos corporales, las heces son fáciles de recolectar y no requieren procedimientos invasivos, lo que favorece la participación pública y la recopilación masiva de datos.
El creciente rol del trasplante de microbiota fecal
Uno de los usos más conocidos de la donación de heces es el trasplante de microbiota fecal (TMF), un procedimiento clínico cada vez más utilizado para tratar infecciones graves causadas por Clostridioides difficile. Esta bacteria puede provocar diarreas severas, especialmente en pacientes que han recibido antibióticos prolongados.
El TMF consiste en introducir microbiota intestinal sana en el intestino del paciente enfermo, permitiendo restablecer el equilibrio microbiano. En muchos casos, este tratamiento ha demostrado tasas de éxito superiores a los antibióticos tradicionales.
Para realizar estos trasplantes, los hospitales y centros especializados necesitan donantes sanos, motivo por el cual cada vez más instituciones están incorporando bancos de heces similares a los bancos de sangre.
Donadores: quiénes pueden participar y qué requisitos deben cumplir
Los centros especializados en microbiota suelen establecer protocolos rigurosos de selección. Los investigadores consultados explican que, al igual que ocurre con la sangre u otros tejidos, los donantes de heces deben cumplir requisitos estrictos para garantizar la seguridad del material recolectado. Entre estos requisitos se encuentran:
No padecer enfermedades gastrointestinales.
No haber tomado antibióticos en los últimos meses.
Tener hábitos alimentarios estables.
No presentar infecciones transmisibles.
Los candidatos que cumplen los criterios pasan por análisis detallados antes de ser aceptados como donantes.
Más allá del trasplante: el futuro de los probióticos personalizados
La donación de heces también impulsa avances en el desarrollo de probióticos personalizados, un campo emergente que busca diseñar bacterias específicas para cada individuo según su composición microbiana. Los científicos destacan que la diversidad de microbiomas humanos es enorme, y la donación masiva de heces permite:
Comparar microbiomas de distintas poblaciones.
Diseñar tratamientos dirigidos a enfermedades metabólicas.
Evaluar el impacto de factores ambientales en la flora intestinal.
Identificar bacterias clave que podrían convertirse en medicamentos vivos.
Este enfoque está revolucionando la forma en que se entiende la relación entre microbios y salud.
Donar heces: un acto poco conocido pero de alto impacto
Aunque el concepto puede generar sorpresa o rechazo inicial, los expertos recalcan que donar heces es tan valioso para la salud pública como donar sangre o plasma. Permite que médicos e investigadores desarrollen nuevos tratamientos, estudien enfermedades intestinales complejas y continúen descifrando la relación entre microbioma y bienestar general.
A medida que el campo avanza, es probable que los bancos de heces se vuelvan más comunes y que la donación se incorpore a los programas de salud de muchas instituciones.
La medicina del futuro dependerá cada vez más de comprender nuestra flora intestinal y de utilizarla para mejorar la salud humana. Y en ese camino, la donación de heces podría convertirse en un recurso esencial.
Referencias
MedicalXpress – “You can donate your poo to science and medicine — and help shape the future of probiotics and microbiome research” (2025).
Artículo elaborado por expertos en microbiología y salud intestinal citados en la publicación original.
