
Hay una nueva esperanza para quienes han perdido el olfato. Científicos han probado con éxito un dispositivo innovador que permite detectar la presencia de ciertos olores. Este innovador sistema les ayuda a recuperar el olfato al traducir los olores en sensaciones (como el tacto) dentro de la nariz.
Por Paul Arnold , Medical Xpress
La pérdida del olfato (anosmia o hiposmia) es un problema grave que afecta a alrededor del 20% de la población mundial. Puede deberse a diversos factores, como infecciones, medicamentos o lesiones, y puede ser permanente o temporal. A diferencia de la pérdida auditiva o la discapacidad visual, donde se dispone de implantes cocleares o prótesis, no existen implantes ni dispositivos que puedan restaurar el sentido del olfato. Esta nueva investigación podría ser un paso vital hacia el desarrollo de una solución práctica para más de mil millones de personas.
Cómo funciona
El equipo responsable del dispositivo describe su trabajo en un artículo publicado en la revista Science Advances . Desarrollaron un sistema que capta olores mediante una nariz artificial (nariz electrónica) y traduce esa información química a un código digital específico. Este código se transmite a través de un estimulador eléctrico intranasal (una pequeña pinza magnética) colocado en el tabique nasal, la pared que separa las fosas nasales, para activar el nervio trigémino.
Una vez activado por un pulso eléctrico, las personas perciben el código como una sensación distintiva. En realidad, no están oliendo, sino que su cerebro está aprendiendo a asociar esta sensación única con un olor específico para poder distinguirlos.
El concepto detrás de esta tecnología se denomina sustitución sensorial, donde un sentido funcional transmite información de un sentido defectuoso. La cavidad nasal cuenta con dos sistemas sensoriales: el olfativo, para el olfato, y el trigémino, para la temperatura, el tacto y la irritación. En esta investigación, el dispositivo aprovecha el nervio trigémino para transmitir la información que el olfativo ya no puede transmitir.
«Este enfoque de sustitución no permite que los pacientes perciban olores reales; es una auténtica primera solución de sustitución que podríamos imaginar ofrecer a los pacientes en el futuro», escribieron los investigadores en su artículo.
Éxito del ensayo
Los autores del estudio probaron su innovación en 65 personas (13 con olfato normal y 52 con pérdida del olfato) en cuatro experimentos. Todos pudieron detectar moléculas odoríferas y la mayoría pudo distinguir entre dos olores distintos. El dispositivo también funcionó igual de bien en pacientes con olfato deficiente que en personas sanas, lo que significa que el sistema trigémino es una vía fiable para la transmisión de señales codificadas para todos.
El trabajo aún se encuentra en sus etapas iniciales. Entre los próximos pasos de los investigadores se encuentra aumentar el número de odorantes y patrones de estimulación probados, y convertir el prototipo de laboratorio en un dispositivo portátil miniaturizado para uso diario.
Más información: Halina B. Stanley et al., Sustitución del olfato humano por el sistema trigémino, Science Advances (2025). DOI: 10.1126/sciadv.adu7926
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
