Las claves poco conocidas sobre la temperatura que pueden mejorar el descanso cada noche

Estrategias simples de regulación térmica explican cómo pequeños ajustes en el ambiente y el cuerpo favorecen un sueño más profundo y reparador


Redacción Mundo de la Salud


Dormir bien no depende únicamente de la cantidad de horas que se pasan en la cama. La calidad del descanso está influida por múltiples factores, y uno de los más determinantes —aunque a menudo subestimado— es la temperatura. Un artículo reciente analiza cómo la regulación térmica, tanto del entorno como del propio cuerpo, desempeña un papel clave en la conciliación del sueño y en la profundidad del descanso nocturno, según explican especialistas en medicina del sueño.

La investigación y la experiencia clínica coinciden en que el organismo necesita determinadas condiciones térmicas para iniciar y mantener el sueño. Pequeños cambios en la temperatura ambiental o corporal pueden marcar la diferencia entre una noche de descanso reparador y un sueño fragmentado e insuficiente.

La relación entre temperatura corporal y sueño

El cuerpo humano sigue un ritmo biológico diario que regula múltiples funciones, entre ellas la temperatura corporal. A medida que se acerca la noche, el organismo inicia un proceso natural de descenso térmico que facilita la transición hacia el sueño. Este enfriamiento progresivo actúa como una señal fisiológica que indica al cerebro que es momento de descansar.

Según los expertos citados en el artículo original, cuando este descenso no se produce de forma adecuada —por ejemplo, debido a un ambiente demasiado cálido—, el inicio del sueño puede retrasarse y el descanso volverse más superficial. Por el contrario, favorecer condiciones que ayuden al cuerpo a perder calor contribuye a un sueño más profundo y continuo.

La importancia de la temperatura ambiental

Uno de los factores más influyentes en el descanso es la temperatura del dormitorio. Los especialistas señalan que un ambiente excesivamente caliente interfiere con la capacidad del cuerpo para regular su temperatura interna, lo que puede provocar despertares frecuentes y sensación de incomodidad durante la noche.

El artículo destaca que mantener una temperatura moderada en la habitación ayuda a acompañar el proceso natural de enfriamiento corporal. No se trata de dormir en un entorno frío, sino de evitar el exceso de calor que impide al organismo entrar en las fases más profundas del sueño.

Además, la ventilación adecuada y la reducción de fuentes de calor innecesarias antes de acostarse forman parte de las estrategias recomendadas por los expertos para crear un entorno propicio para el descanso.

Estrategias simples de regulación térmica

Los especialistas en medicina del sueño subrayan que no siempre son necesarios cambios drásticos para mejorar el descanso. Existen estrategias simples de regulación térmica que pueden aplicarse fácilmente en la rutina diaria.

Entre ellas se encuentra ajustar la ropa de cama y el tipo de pijama para evitar la acumulación excesiva de calor. Materiales transpirables y adaptados a la estación del año facilitan la disipación del calor corporal y reducen la sudoración nocturna, un factor que suele interrumpir el sueño.

Otra recomendación destacada es prestar atención a las actividades previas a dormir. El artículo señala que ciertos hábitos pueden elevar la temperatura corporal y dificultar el proceso de enfriamiento natural, retrasando así la conciliación del sueño.

El papel de la temperatura corporal periférica

Además de la temperatura central del cuerpo, los expertos explican la importancia de la temperatura periférica, es decir, la de manos y pies. El organismo utiliza estas zonas para liberar calor, y cuando están frías, el proceso de enfriamiento general se vuelve menos eficiente.

El artículo explica que favorecer una temperatura adecuada en extremidades puede ayudar al cuerpo a redistribuir el calor y acelerar la transición hacia el sueño. Este mecanismo fisiológico demuestra que la regulación térmica no depende solo del ambiente, sino también de cómo el cuerpo gestiona el calor internamente.

Temperatura y profundidad del descanso

No solo la conciliación del sueño se ve afectada por la temperatura, sino también su profundidad y continuidad. Los especialistas indican que un ambiente térmicamente inadecuado puede provocar microdespertares que fragmentan el descanso, incluso si la persona no los recuerda al despertar.

Cuando la temperatura favorece la regulación natural del cuerpo, el sueño tiende a ser más estable, permitiendo alcanzar y mantener las fases profundas que son esenciales para la recuperación física y mental. Este aspecto resulta especialmente relevante para personas que se despiertan cansadas a pesar de haber dormido varias horas.

Ajustes pequeños, beneficios significativos

Uno de los puntos centrales del análisis es que pequeños ajustes pueden tener un impacto significativo en la calidad del descanso. Modificar ligeramente la temperatura del dormitorio, adaptar la ropa de cama o prestar atención a las señales térmicas del cuerpo son cambios sencillos que no requieren grandes inversiones ni intervenciones complejas.

Los expertos remarcan que estos ajustes deben adaptarse a cada persona, ya que la percepción del calor y del frío varía entre individuos. Escuchar al propio cuerpo y observar cómo responde a distintos entornos térmicos es clave para encontrar el equilibrio adecuado.

La temperatura como aliada del sueño reparador

El artículo subraya que la temperatura debe considerarse una aliada estratégica del descanso nocturno. Lejos de ser un detalle menor, influye directamente en los mecanismos fisiológicos que regulan el sueño y la vigilia.

Comprender esta relación permite tomar decisiones más informadas sobre el entorno de descanso y adoptar hábitos que favorezcan un sueño de mayor calidad. En un contexto donde los problemas de sueño son cada vez más frecuentes, atender a factores aparentemente simples como la regulación térmica puede marcar una diferencia sustancial en el bienestar diario.

Un enfoque integral del descanso nocturno

Los especialistas coinciden en que mejorar el descanso requiere un enfoque integral, en el que la temperatura se combine con otros hábitos saludables. Sin embargo, destacan que la regulación térmica es uno de los factores más accesibles y efectivos para optimizar el sueño.

Al comprender cómo el cuerpo utiliza la temperatura para prepararse para el descanso, resulta posible acompañar ese proceso de forma consciente. De este modo, pequeños cambios en el ambiente y en la rutina nocturna pueden traducirse en noches más reparadoras y en una mejor calidad de vida a largo plazo.

Referencias

https://www.infobae.com/salud/2025/12/20/las-claves-poco-conocidas-sobre-la-temperatura-que-pueden-mejorar-el-descanso-cada-noche-segun-expertos

Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.