Organizaciones sociales presentarán a la Asamblea Legislativa una propuesta para eliminar el uso de paraquat, glifosato, hedonal, clorpirifos y forato por sus posibles impactos en la salud y el ambiente
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Organizaciones sociales de El Salvador preparan la presentación de un proyecto de ley para prohibir cinco agrotóxicos usados en actividades agrícolas y agroindustriales, por su posible relación con la enfermedad renal crónica y otros daños a la salud. La propuesta será llevada a la Asamblea Legislativa y busca eliminar el uso de paraquat, glifosato, hedonal, clorpirifos y forato.
El proyecto, denominado “Ley Especial de Prohibición de Paraquat, Glifosato, Hedonal, Clorpirifos y Forato”, fue elaborado por Azúcar Amarga, la Alianza Centroamericana Frente a la Minería (ACAFREMIN) y otras organizaciones. Su objetivo es prohibir químicos utilizados para eliminar maleza y controlar plagas en siembras, agrocultivos y actividades agropecuarias, en un contexto nacional marcado por preocupación sanitaria en comunidades rurales.
Cinco sustancias bajo revisión legislativa
La iniciativa se concentra en tres herbicidas —paraquat, glifosato y hedonal— y dos insecticidas —clorpirifos y forato—. Las organizaciones impulsoras explicaron que estos cinco productos fueron seleccionados entre más de 50 agrotóxicos porque son de los más utilizados por agricultores de comunidades rurales consultadas durante la elaboración de la propuesta.
José Acosta, del colectivo Azúcar Amarga, señaló que el grupo los considera los más peligrosos por sus afectaciones a la salud. También reconoció que eliminar todos los agrotóxicos sería un reto de gran escala, por lo que el proyecto se enfoca en los compuestos que identifican como prioritarios por su presencia en las prácticas agrícolas locales.
La discusión se conecta con una preocupación más amplia sobre la salud renal de trabajadores agrícolas, especialmente en territorios donde se combinan exposición a sustancias tóxicas, calor extremo, deshidratación y esfuerzo físico prolongado.
El vínculo con la enfermedad renal crónica
El debate sanitario no parte de una certeza única ni de una causa exclusiva. Acosta indicó que, aunque no existe una prueba científica concluyente en El Salvador, las organizaciones atribuyen al uso de agroquímicos o agrotóxicos un papel como factor que puede potenciar la insuficiencia renal, sin descartar que la enfermedad tenga múltiples causas.
El documento citado por el colectivo es el “Plan estratégico intersectorial para el abordaje integral de la enfermedad renal crónica en El Salvador 2024-2028”, publicado por el Ministerio de Salud (MINSAL) en abril de 2024. Ese plan recoge una posible vinculación, basada en evidencia científica, entre el uso de agroquímicos y la enfermedad renal.
El plan del MINSAL menciona estudios epidemiológicos, análisis bioquímicos y estudios en animales como parte de la evidencia sobre agroquímicos y daño renal. También identifica una elevada prevalencia de enfermedad renal crónica entre agricultores y señala que varios grupos de investigación han sugerido que el desencadenante podría relacionarse con prácticas agrícolas, exposición tóxico-ocupacional y ambiental, agroquímicos, esfuerzo laboral extremo, estrés térmico y deshidratación.
Metales pesados y daño irreversible
El Sindicato de Médicos Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (SIMETRISSS) también expresó una relación entre agrotóxicos y enfermedad renal crónica en agricultores. La gremial explicó que los metales pesados presentes o derivados de estas sustancias pueden provocar, con el tiempo, un daño irreversible en la función renal.
La discusión coincide con investigaciones internacionales que han observado cómo la exposición a metales y metaloides puede afectar los riñones. En trabajadores agrícolas, factores como arsénico, cadmio, cromo, uranio, calor excesivo y deshidratación han sido estudiados como posibles elementos de riesgo para la lesión renal aguda y el deterioro de la función renal.
Un nefrólogo consultado para el caso salvadoreño advirtió, sin embargo, que todavía no hay un factor determinante para asegurar que los agrotóxicos expliquen por sí solos la enfermedad renal crónica. Recordó que hay investigaciones sobre la presencia de la enfermedad en la costa del océano Pacífico, desde Guatemala hasta Panamá, y que no todos los pacientes afectados han sido agricultores.
Calor, costa del Pacífico y múltiples causas
El especialista apuntó que un factor común entre muchos pacientes es vivir en zonas cercanas al mar y con altas temperaturas. Esa observación mantiene abierto el análisis sobre la enfermedad renal crónica como un problema multifactorial, donde pueden intervenir exposición ocupacional, ambiente, calor, hidratación, prácticas agrícolas y condiciones territoriales.
La propuesta de prohibición no elimina esa complejidad, pero pone el foco en productos que las organizaciones consideran riesgosos para la salud pública. El mismo nefrólogo señaló que, aunque no se pueda confirmar una relación directa entre todos los casos de enfermedad renal y agroquímicos, sí hay sustancias que dañan a quienes las utilizan; mencionó que algunos plaguicidas prohibidos en otros países aún se usan y pueden causar daños en hígado, cerebro o lesión renal aguda, como ocurre con el paraquat.
El abordaje preventivo resulta especialmente relevante en salud pública, porque las enfermedades renales pueden avanzar de forma silenciosa y requerir tratamientos complejos. En esa línea, los avances científicos sobre enfermedad renal crónica muestran la importancia de investigar nuevos tratamientos, pero también de reducir exposiciones evitables antes de que el daño progrese.
Qué plantea el proyecto de ley
La iniciativa legislativa busca prohibir la comercialización, distribución, importación, exportación y empleo de los herbicidas paraquat, glifosato y hedonal, así como de los insecticidas clorpirifos y forato. También incluye la prohibición de importación, procesamiento, comercialización y uso de estos productos en cualquier actividad agrícola, agropecuaria y agroindustrial en El Salvador.
El texto ordena al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y al Ministerio de Salud (MINSAL) realizar un diagnóstico pormenorizado del territorio nacional. Ese diagnóstico debería evaluar el impacto de los agrotóxicos en ecosistema, suelo, agua, aire, biodiversidad y salud de la población.
La propuesta también contempla la creación de un comité consultivo integrado por municipalidades, ministerios, la Universidad de El Salvador (UES), organizaciones no gubernamentales y asociaciones comunales. Ese comité tendría la función de asesorar al MAG en el monitoreo y control de los agrotóxicos prohibidos.
Una medida sanitaria y ambiental
Además del impacto en la salud, el proyecto coloca el foco en la contaminación ambiental. Las organizaciones advierten que los agrotóxicos pueden contaminar agua, plantas y animales ubicados cerca de zonas de siembra donde se utilizan estos productos. La preocupación, por tanto, no se limita al trabajador que aplica la sustancia, sino también al entorno donde se dispersa o permanece.
Pedro Cabezas, de ACAFREMIN, afirmó que El Salvador carece de regulaciones suficientes sobre el uso de agrotóxicos y considera que la eliminación de estas sustancias ayudaría a mitigar la contaminación existente y la epidemia de insuficiencia renal que afecta al país. La propuesta quedará ahora en manos del debate legislativo, con una pregunta sanitaria de fondo: cómo reducir riesgos químicos en territorios agrícolas donde salud, trabajo y ambiente están estrechamente conectados.
Referencias
Fuente original: La Prensa Gráfica — “Proponen eliminar cinco agrotóxicos vinculados a la enfermedad renal: cuáles son”.
