Por qué las personas continúan extrañando vínculos dañinos, según la psicología

Resulta una experiencia frecuente y, a la vez, desconcertante: haber salido de una relación claramente perjudicial y, aun así, extrañar a la persona con la que se compartió ese vínculo.


Redacción Mundo de la Salud


Desde fuera, puede parecer contradictorio. Sin embargo, la psicología explica que este fenómeno no solo es común, sino que responde a dinámicas emocionales profundas, patrones de apego y distorsiones cognitivas que influyen en la forma en que el cerebro recuerda el pasado.

Un análisis reciente divulgado por Infobae, a partir de un trabajo de reflexión psicológica publicado en Forbes por un especialista en comportamiento humano, reúne distintas investigaciones que ayudan a comprender por qué el recuerdo de relaciones dañinas puede mantenerse activo incluso cuando la persona reconoce racionalmente que ese vínculo le causó sufrimiento. Lejos de ser una señal de debilidad, este proceso está relacionado con mecanismos normales del funcionamiento emocional y cognitivo.

El recuerdo selectivo y la idealización del pasado

Uno de los factores centrales que explican por qué se extrañan vínculos dañinos es la tendencia del cerebro a recordar de manera selectiva. Según los estudios citados en el análisis, la memoria emocional no funciona como un registro objetivo de los hechos. Con el paso del tiempo, las experiencias negativas tienden a atenuarse, mientras que los momentos positivos adquieren mayor protagonismo.

Este sesgo de la memoria favorece la idealización del pasado. En el caso de relaciones tóxicas, la mente puede rescatar gestos de afecto, momentos de cercanía o etapas iniciales del vínculo, dejando en segundo plano los episodios de conflicto, manipulación o maltrato emocional. El resultado es una imagen incompleta que alimenta la sensación de pérdida, aun cuando la relación, en su conjunto, fue perjudicial.

Desde la psicología cognitiva, este proceso se vincula con una distorsión conocida como “sesgo de positividad retrospectiva”, que actúa como un mecanismo de regulación emocional, pero que en estos casos puede reforzar la añoranza de relaciones que no fueron saludables.

El apego emocional y la dificultad para soltar

Otro elemento clave es el apego emocional. Las investigaciones citadas indican que los vínculos íntimos activan sistemas neurológicos relacionados con la seguridad, la pertenencia y la recompensa. Cuando una relación se prolonga en el tiempo, incluso si es dañina, el cerebro se acostumbra a esa fuente de estímulos emocionales.

En particular, los estilos de apego ansioso o inseguro pueden intensificar este efecto. Las personas con estos patrones suelen experimentar un mayor miedo al abandono y una necesidad constante de validación, lo que hace que la separación active sentimientos intensos de vacío o ansiedad. En estos casos, extrañar no implica desear la relación tal como era, sino añorar la sensación de conexión, familiaridad o identidad que se construyó en torno al vínculo.

La psicología del apego explica que el cerebro no distingue de manera automática entre una relación segura y una relación dañina cuando ambas han sido emocionalmente significativas. Por ello, la ruptura puede vivirse como una pérdida profunda, incluso cuando fue una decisión necesaria para proteger la salud mental.

Refuerzo intermitente: cuando el daño se mezcla con afecto

El análisis también destaca el papel del refuerzo intermitente, un concepto ampliamente estudiado en psicología conductual. Este fenómeno ocurre cuando el afecto, la atención o el reconocimiento aparecen de forma impredecible, alternándose con rechazo, indiferencia o conflicto.

En las relaciones dañinas, este patrón puede generar una fuerte dependencia emocional. La incertidumbre intensifica la respuesta emocional del cerebro, haciendo que los momentos positivos se vivan con mayor intensidad. Con el tiempo, esta dinámica refuerza el vínculo, incluso cuando el balance general es negativo.

Desde esta perspectiva, extrañar a una expareja no implica ignorar el daño sufrido, sino responder a un patrón de aprendizaje emocional profundamente arraigado. El cerebro busca recuperar las recompensas intermitentes que alguna vez experimentó, aun cuando estas estuvieron acompañadas de sufrimiento.

Distorsiones cognitivas y culpa retrospectiva

Otro aspecto relevante señalado por el especialista citado en Forbes es la aparición de distorsiones cognitivas tras la ruptura. Entre ellas, se encuentra la tendencia a asumir una responsabilidad excesiva por el fracaso de la relación o a pensar que, con más esfuerzo, el desenlace podría haber sido diferente.

Este tipo de pensamientos refuerza la añoranza y dificulta el cierre emocional. La persona puede centrarse en lo que “pudo haber sido”, en lugar de reconocer las dinámicas dañinas que hicieron inviable el vínculo. En este contexto, el recuerdo no se basa en la realidad objetiva de la relación, sino en una narrativa interna que mezcla culpa, esperanza y deseo de reparación.

La psicología clínica señala que estas distorsiones son frecuentes en procesos de duelo afectivo y forman parte de la adaptación emocional a la pérdida, aunque pueden prolongar el malestar si no se reconocen y trabajan conscientemente.

Extrañar no equivale a querer volver

Uno de los aportes más importantes del análisis es la distinción entre extrañar y querer regresar. Sentir nostalgia o añoranza por una relación dañina no significa que la persona desee repetir esa experiencia. En muchos casos, lo que se extraña no es el vínculo en sí, sino aspectos específicos como la rutina compartida, la sensación de compañía o una versión idealizada del otro.

Comprender esta diferencia resulta fundamental para la salud emocional. Reconocer que el extrañar forma parte de un proceso psicológico normal permite reducir la autocrítica y evitar interpretaciones erróneas del propio estado emocional. La psicología subraya que sentir tristeza o nostalgia tras una ruptura no invalida la decisión de alejarse de una relación perjudicial.

Aplicación práctica: comprender para sanar

Desde un enfoque divulgativo, el mensaje central de estas investigaciones es claro: entender los mecanismos psicológicos detrás de la añoranza de vínculos dañinos puede ayudar a transitar el duelo de manera más consciente. Identificar el papel de la memoria selectiva, el apego, el refuerzo intermitente y las distorsiones cognitivas permite desactivar la idea de que “algo está mal” por seguir pensando en una relación que terminó.

El análisis citado por Infobae resalta que la recuperación emocional no implica borrar el recuerdo, sino integrarlo de forma más realista. La comprensión psicológica se convierte así en una herramienta clave para fortalecer la autoestima, promover vínculos más saludables y avanzar hacia relaciones basadas en el respeto y el bienestar emocional.

Referencias

https://www.infobae.com/tendencias/2025/12/28/por-que-las-personas-continuan-extranando-vinculos-daninos-segun-un-psicologo/
Artículo de análisis psicológico citado por Infobae, publicado en Forbes, basado en investigaciones sobre apego, memoria emocional y distorsiones cognitivas.


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.