Crece más rápido, requiere menos azúcar, emite mucho menos CO₂ y supera al pollo en uso de tierra y agua
Redacción Mundo de la Salud
La biotecnología aplicada a la producción de alimentos acaba de dar un paso clave hacia la sostenibilidad. Científicos han utilizado la herramienta CRISPR para mejorar la eficiencia metabólica y la digestibilidad de un hongo ya conocido por su textura similar a la carne. El resultado es una cepa capaz de generar proteína de alta calidad en tiempos mucho más cortos, con un consumo reducido de azúcares y con una huella ambiental drásticamente menor.
Según relata ScienceDaily, este avance coloca al hongo modificado muy por encima de los sistemas tradicionales de producción animal. De hecho, su rendimiento supera al del pollo en parámetros críticos como uso de tierra, consumo de agua y emisiones, lo que lo convierte en una alternativa clave para la industria de proteínas sostenibles.
La base del avance: un hongo que ya imitaba a la carne, ahora más eficiente gracias a CRISPR
El punto de partida fue un hongo filamentoso empleado desde hace décadas para crear proteínas de origen microbiano. Su capacidad para formar fibras compactas de textura “cárnica” lo posicionaba como un ingrediente valioso en el desarrollo de alimentos alternativos. Sin embargo, su crecimiento dependía de grandes cantidades de azúcar, y su producción requería altos costos energéticos.
La técnica de edición genética CRISPR permitió a los investigadores reconfigurar rutas metabólicas específicas, aumentando significativamente la eficiencia productiva del microorganismo. Con los genes modificados, la nueva cepa de hongo necesita menor aporte de carbono para multiplicarse y convertir biomasa en proteína utilizable.
Esta mejora no solo reduce los costos de producción, sino que también disminuye la cantidad de insumos necesarios, abriendo la puerta a procesos industriales más limpios y rentables.
Crecimiento más rápido, menos azúcar y mayor sostenibilidad
Uno de los resultados más impresionantes es la velocidad con la que la cepa modificada genera proteína. En comparación con versiones tradicionales, el hongo tratado con CRISPR crece mucho más rápido y produce mayor biomasa con un consumo notablemente menor de azúcar. Esto significa ciclos productivos más cortos, menor costo energético y una mejor relación entre insumo invertido y proteína obtenida.
El rendimiento mejorado tiene implicaciones directas en sostenibilidad: al requerir menos sustratos y producir menos desechos, el proceso industrial reduce de manera sustancial su huella de carbono. Los investigadores reportan que las emisiones son significativamente inferiores a las generadas por la producción de la proteína original, convirtiendo este avance en una herramienta prometedora para combatir el cambio climático desde el sector alimentario.
Una alternativa más eficiente que la producción avícola
El estudio destaca una comparación especialmente llamativa: la proteína derivada del nuevo hongo supera a la producción de pollo en términos de impacto ambiental. Según el análisis recogido por ScienceDaily, la cepa modificada requiere menos tierra, menos agua y emite menos gases de efecto invernadero por cada kilogramo de proteína producido.
Estas cifras sitúan al hongo como una solución potencial para la creciente presión sobre los recursos naturales. Mientras la demanda global de proteína continúa en aumento, la intensificación de la producción animal enfrenta límites ecológicos y económicos. La proteína microbiana, impulsada por avances como este, aparece como una vía estratégica para ampliar la disponibilidad proteica con menor impacto ambiental.
Mayor digestibilidad: una proteína más completa para aplicaciones alimentarias
Otra mejora clave lograda mediante CRISPR fue el aumento de la digestibilidad de la proteína resultante. En la industria alimentaria, este atributo define la capacidad del organismo humano para absorber y utilizar los aminoácidos esenciales presentes en la proteína. El hongo modificado presenta un perfil nutricional más accesible, lo que permite su incorporación en dietas diversas sin comprometer calidad o valor biológico.
La combinación de mejor digestibilidad y textura similar a la carne posiciona a esta proteína como candidata ideal para productos alternativos como hamburguesas, embutidos, sustitutos cárnicos y suplementos proteicos. Las empresas del sector ya ven en esta tecnología una oportunidad para desarrollar alimentos más atractivos para consumidores que buscan sostenibilidad sin sacrificar sabor o funcionalidad.
Un logro biotecnológico con impacto industrial global
El uso de CRISPR demuestra un cambio profundo en la forma de diseñar ingredientes alimentarios: ya no se trata solo de domesticar microorganismos, sino de optimizar sus rutas metabólicas para maximizar su productividad y reducir su impacto ambiental. La industria de proteínas alternativas —que ya crece a un ritmo acelerado— podría beneficiarse de un modelo productivo más escalable, más barato y con mayor aceptación regulatoria frente a otras tecnologías emergentes.
Este avance también abre la puerta a que otros hongos, levaduras y bacterias sean reconfigurados para producir proteínas, lípidos o fibras específicas adaptadas a necesidades nutricionales y sensoriales. Nos encontramos ante una nueva fase de la biotecnología alimentaria, en la que la edición genética permitirá ajustar microorganismos para cumplir con los desafíos alimentarios del siglo XXI.
La proteína del futuro podría venir de un fermentador, no de un corral
Los hallazgos presentados sugieren que la transición hacia proteínas de origen microbiano podría acelerarse de manera significativa. Si la producción de proteínas basadas en hongos editados con CRISPR alcanza escalas industriales, será posible ofrecer alimentos de alto valor proteico con menor dependencia de recursos naturales limitados como tierra y agua.
La pregunta ya no es si estas tecnologías serán necesarias, sino cuándo alcanzarán la madurez suficiente para competir directamente con proteínas animales en precio, disponibilidad y percepción del consumidor. La evidencia apunta a que estamos cada vez más cerca.
Referencias
ScienceDaily. “CRISPR-enhanced fungus grows faster, uses less sugar, and beats chicken farming on sustainability metrics”. https://www.sciencedaily.com/releases/2025/11/251121082049.htm
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
