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Fuerza muscular y hábitos básicos ganan peso en la longevidad


Mark Hyman cuestiona cinco ideas populares sobre el envejecimiento y pone el foco en conservar músculo, dormir bien, alimentarse adecuadamente y mantener la actividad física


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz


La búsqueda de una vida más larga y saludable ha impulsado suplementos, dietas, dispositivos y rutinas cada vez más complejas, pero el médico estadounidense Mark Hyman propone volver la atención hacia factores mucho más básicos. El fundador del Centro de Medicina Funcional de Cleveland Clinic sostiene que conservar la fuerza muscular, realizar ejercicio, dormir adecuadamente y mantener una alimentación saludable debe ocupar un lugar prioritario frente a muchas estrategias comercializadas alrededor de la longevidad.

Hyman expuso estas ideas en un episodio de Office Hours de The Dr. Hyman Show, donde revisó cinco creencias frecuentes sobre el envejecimiento: que bajar de peso constituye por sí mismo una señal de mejor salud, que los suplementos pueden compensar hábitos deficientes, que más ayuno siempre resulta beneficioso, que el vino tinto protege la salud y que la genética determina inevitablemente cómo envejecerá una persona.

Parte de sus planteamientos coincide con evidencia disponible sobre envejecimiento saludable, aunque algunas de sus explicaciones representan su interpretación clínica y no deben considerarse reglas universales. El National Institute on Aging (NIA) de Estados Unidos, por ejemplo, destaca que la actividad física es importante durante el envejecimiento y recomienda combinar ejercicio aeróbico, fortalecimiento muscular y equilibrio.

La fuerza muscular ofrece información que la balanza no muestra

El primer punto planteado por Hyman cuestiona la idea de que perder peso sea necesariamente sinónimo de envejecer mejor. Una reducción del peso corporal puede incluir pérdida de grasa, pero también de masa muscular, una diferencia que la balanza convencional no permite identificar.

El médico propone prestar atención a la capacidad funcional: poder levantarse del suelo, subir escaleras, transportar objetos cotidianos o mantener el equilibrio sobre un pie aporta información sobre fuerza, movilidad y autonomía. Este enfoque coincide con la creciente atención científica sobre la relación entre fuerza muscular, equilibrio y envejecimiento saludable.

El National Institute on Aging señala que la disminución de fuerza y potencia que acompaña al envejecimiento puede ralentizarse mediante un estilo de vida activo. Muchas personas mayores pueden aumentar su fuerza mediante el ejercicio, lo que contribuye a preservar movilidad e independencia.

La cuestión adquiere especial relevancia frente a la sarcopenia, caracterizada por una disminución progresiva de fuerza, masa muscular y rendimiento físico. Como ha explicado Mundo de la Salud al abordar la sarcopenia y la recuperación de fuerza después de los 60 años, el entrenamiento de resistencia y una nutrición adecuada constituyen herramientas importantes para conservar la capacidad funcional.

Los suplementos no sustituyen ejercicio, alimentación y descanso

Otro de los mitos revisados por Hyman es que una combinación de suplementos pueda constituir por sí sola una estrategia para prolongar la vida. El médico no descarta que determinados productos tengan utilidad cuando existe una deficiencia nutricional o una indicación específica, pero cuestiona que puedan reemplazar hábitos fundamentales.

Existe evidencia que obliga a ser prudentes con las afirmaciones sobre longevidad asociadas a suplementos. Un estudio dirigido por investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos analizó a 390.124 adultos generalmente sanos durante más de dos décadas y no encontró asociación entre el consumo regular de multivitamínicos y una reducción del riesgo de muerte.

El resultado no demuestra que todos los suplementos sean inútiles ni evalúa su empleo para corregir deficiencias concretas. Lo que cuestiona es la expectativa de que tomar diariamente un multivitamínico prolongue la vida en adultos sanos.

En este contexto, el ejercicio mantiene una base de evidencia más sólida. Las recomendaciones estadounidenses para adultos incluyen al menos dos días semanales de actividades de fortalecimiento muscular junto con actividad aeróbica, mientras que en las personas mayores se añaden ejercicios destinados a conservar el equilibrio. El papel del trabajo muscular también ha sido abordado en una selección de ejercicios de fuerza orientados a proteger músculos y huesos durante la mediana edad.

Ayuno y mantenimiento muscular requieren equilibrio

Hyman también cuestiona la interpretación de que, si cierto período de ayuno puede resultar útil en determinados contextos, prolongarlo necesariamente producirá mayores beneficios. Su explicación se centra en la necesidad de equilibrar procesos celulares relacionados con reparación y reciclaje con aquellos necesarios para mantener y construir tejido.

Uno de los mecanismos mencionados es la autofagia, mediante la cual las células degradan y reciclan componentes. Otro es la vía de señalización mTOR, relacionada, entre otras funciones, con la síntesis de proteínas y el crecimiento celular.

Hyman plantea que períodos sin ingesta pueden favorecer determinadas señales metabólicas, mientras que la alimentación suficiente, el aporte de proteínas y el entrenamiento de resistencia resultan importantes para preservar el músculo. Esto no significa que exista una pauta universal de ayuno aplicable a todas las personas, especialmente en adultos mayores o individuos con enfermedades, tratamientos farmacológicos o riesgo de desnutrición.

La prioridad de conservar músculo a medida que pasan los años aparece también en investigaciones y recomendaciones que han llevado a considerar el entrenamiento muscular como complemento fundamental del ejercicio cardiovascular después de los 50 años.

El vino tinto no debe considerarse un tratamiento para vivir más

Otra creencia cuestionada es que beber vino tinto constituya una estrategia saludable por su contenido de sustancias como el resveratrol. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que, aunque este compuesto presente en las uvas ha sido investigado por sus posibles efectos sobre la salud, no existe evidencia de que beber vino tinto reduzca el riesgo de cáncer.

El alcohol, por el contrario, está reconocido como carcinógeno humano y su consumo se relaciona con un mayor riesgo de varios tipos de cáncer. El Instituto Nacional del Cáncer incluye entre ellos los tumores de cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, mama y colorrectales.

La distinción planteada por Hyman consiste en separar una decisión personal de consumo de una recomendación sanitaria: disfrutar ocasionalmente una bebida no equivale a consumirla bajo la premisa de que ayudará a prolongar la vida.

La genética influye, pero no actúa de manera aislada

El quinto planteamiento aborda la idea de que la historia familiar determina inevitablemente la trayectoria de salud. La genética puede modificar la predisposición a numerosas enfermedades y también influye en la respuesta individual al ejercicio y otros factores ambientales, pero constituye solo una parte de un sistema mucho más amplio.

Actividad física, alimentación, consumo de tabaco y alcohol, descanso, relaciones sociales y atención preventiva son algunos de los factores modificables que interactúan con las características biológicas individuales durante décadas.

Dentro de esos hábitos, el sueño merece una atención particular. Aunque el descanso suele volverse más fragmentado con la edad, dormir menos no constituye una consecuencia inevitable del envejecimiento. Los adultos mayores continúan necesitando un descanso suficiente, y la calidad del sueño puede influir en múltiples dimensiones de la salud física y mental.

La longevidad no depende de una única intervención

El mensaje central de los cinco puntos revisados por Hyman es que el envejecimiento saludable difícilmente puede reducirse a una píldora, una cifra en la balanza o una intervención aislada. Preservar capacidad física, realizar actividad regular, mantener una alimentación adecuada y proteger el sueño son estrategias que deben sostenerse durante años.

La evidencia disponible también aconseja evitar afirmaciones absolutas. El envejecimiento está condicionado por genética, enfermedades, entorno, situación socioeconómica, atención sanitaria y comportamientos acumulados durante la vida, por lo que ninguna práctica individual garantiza longevidad.

La fuerza muscular sí constituye un componente relevante de esa ecuación. El National Institute on Aging señala que el fortalecimiento ayuda a mantener la independencia y que el ejercicio de equilibrio puede contribuir a prevenir caídas. Más que perseguir únicamente un determinado peso corporal, conservar la capacidad para desplazarse, levantarse, cargar objetos y realizar las actividades de la vida cotidiana proporciona una perspectiva funcional del envejecimiento.

Fuentes referenciales:
Infobae Salud
National Institutes of Health
National Institute on Aging
National Cancer Institute