Expertos explican que las necesidades energéticas no cambian con las altas temperaturas, pero sí la forma de alimentarse e hidratarse para mantenerse saludable
Redacción Mundo de la Salud
En pleno verano y con episodios de calor extremo que obligan a múltiples hogares a replantear rutinas y cuidados, surge una duda frecuente: ¿es necesario consumir más o menos calorías cuando la temperatura es alta? La nutricionista Ana Cascú explicó en detalle cómo influyen las altas temperaturas en la dieta y en la hidratación, y cuál es la recomendación general de kilocalorías diarias según la edad, sin que el calor per se modifique las necesidades energéticas básicas.
La experta señala que, aunque el cuerpo se enfrenta a temperaturas elevadas que pueden generar malestar y deshidratación, las necesidades calóricas diarias permanecen estables durante todo el año, independientemente de las condiciones climáticas. Esto significa que no hay que “comer más” únicamente por estar en una ola de calor, sino comprender cómo distribuir y priorizar los alimentos para favorecer tanto la digestión como la hidratación.
Requerimiento calórico por grupo etario
Los valores de energía diaria recomendada varían de acuerdo con la edad, el sexo y el nivel de actividad física, y no se alteran por la temperatura ambiental, según la nutricionista y fuentes especializadas.
En niños de entre 2 y 6 años, las recomendaciones de energía diaria oscilan entre aproximadamente 1.000 y 1.800 kilocalorías, dependiendo de su nivel habitual de actividad física. Los requerimientos aumentan progresivamente con la edad y con un mayor grado de movimiento cotidiano.
Para adolescentes y adultos, las necesidades energéticas también se incrementan conforme crece la edad y el nivel de actividad, pero no existe evidencia de que el calor exterior deba modificar estos valores. En estos grupos, el gasto de energía está más relacionado con la masa corporal, la actividad física y los procesos metabólicos individuales que con las condiciones climáticas.
En los adultos mayores de 60 años, el enfoque nutricional se orienta hacia asegurar un adecuado aporte de proteínas y micronutrientes, además del control de la hidratación, especialmente porque este grupo tiene mayor riesgo de deshidratación y percepción reducida de la sed.
Más allá de las calorías: calidad nutricional y pautas de alimentación
Aunque no es necesario ajustar el número de calorías por la temperatura, el tipo de alimentos y la forma de comer sí pueden influir en la sensación térmica, el bienestar general y la hidratación. La especialista recomienda que las grasas no superen aproximadamente el 30% del total energético diario, mientras que los azúcares libres deben representar menos del 10% del consumo energético, con la posibilidad de reducirlo a un 5% para beneficios adicionales para la salud.
Este enfoque nutricional favorece una mejor tolerancia al calor, evita malestares y colabora con un estado nutricional más equilibrado. Se sugiere incorporar abundantes frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, que no solo aportan energía de calidad sino también agua y micronutrientes esenciales que ayudan a mantener la hidratación y facilitar funciones fisiológicas básicas.
La profesional también destacó que, durante los periodos de calor más intenso, la distribución de las comidas es clave. En lugar de platos muy abundantes, se recomienda fraccionar la ingesta en porciones más pequeñas a lo largo del día, de manera que el cuerpo no se vea sobrecargado en momentos de mayor estrés térmico.
Para personas con trabajos físicamente demandantes o que pasan mucho tiempo bajo el sol, puede ser necesario reponer no solo agua, sino también electrolitos como sodio, ya que la sudoración intensa puede provocar pérdidas significativas de minerales, algo que el consumo de solo agua puede no compensar plenamente.
Hidratación: la base del bienestar en clima cálido
La nutricionista enfatiza que la hidratación adecuada es la piedra angular de la salud durante el verano. La pérdida de líquidos por el calor eleva el riesgo de deshidratación y de complicaciones serias como el golpe de calor, un cuadro que puede presentarse cuando el sistema de regulación térmica del cuerpo se ve superado por las altas temperaturas.
Beber agua de forma proactiva —es decir, sin esperar a sentir sed— es una recomendación fundamental, particularmente para los niños y los adultos mayores, quienes suelen tener menor percepción de la sed y, por ende, mayor vulnerabilidad frente a la deshidratación. Además del agua, infusiones frías, caldos ligeros y frutas y verduras ricas en agua son excelentes fuentes adicionales de líquidos.
Por el contrario, bebidas con alcohol o alto contenido de azúcares no contribuyen de manera eficaz a la hidratación y pueden incluso agravar la deshidratación o generar malestares durante jornadas calurosas.
Alimentos a priorizar y evitar en verano
El clima cálido también sugiere un enfoque alimentario que favorezca la digestión, la hidratación y el mantenimiento de un equilibrio energético saludable. Entre los alimentos recomendados están las frutas frescas, verduras de estación, proteínas magras como pescado y huevo, carnes blancas y legumbres bien toleradas. Estas opciones son más fáciles de digerir y menos propensas a generar sensación de pesadez en entornos calurosos.
Por otro lado, conviene moderar o evitar comidas muy grasas, fritas o ultras procesadas, así como el consumo de alcohol, ya que estos ricos calóricos pueden intensificar la fatiga, dificultar la digestión y reducir la tolerancia al calor.
Conclusión
Adaptar la alimentación y la hidratación en épocas de calor extremo no implica necesariamente cambiar el número de calorías que se consumen, sino priorizar calidad nutricional, atención a los líquidos que se ingieren y la distribución de las comidas según las necesidades individuales y las condiciones climáticas. Independientemente de la edad, estos ajustes ayudan a preservar el bienestar general, favorecer un adecuado manejo térmico del organismo y reducir los riesgos asociados al calor extremo.
Referencias
• “Calor extremo y verano: cuántas calorías se recomienda consumir por día según la edad.” Por Cecilia Castro. Infobae, 17 Ene 2026.
• Golpe de calor. Wikipedia.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
