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Catestatina reduce señales del Alzheimer en un estudio con ratones


Investigadores de UC San Diego observaron menos acumulación de tau y amiloide, menor neuroinflamación y mejoras cognitivas y motoras, aunque el péptido todavía no ha sido probado como tratamiento en humanos


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz


Un péptido producido naturalmente por el organismo mostró capacidad para actuar simultáneamente sobre varios procesos asociados con la neurodegeneración en modelos de ratón. Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de California San Diego (UC San Diego) observaron que la catestatina redujo la acumulación de proteínas anormales, disminuyó la inflamación cerebral y mejoró funciones cognitivas y motoras. El hallazgo es preclínico y todavía no demuestra que la molécula sea segura o eficaz contra el Alzheimer en personas.

La investigación, publicada en la revista Molecular Therapy, estudió la catestatina, conocida también por las siglas CST. Se trata de un fragmento derivado de la cromogranina A, una proteína que interviene en procesos de señalización celular y en el almacenamiento y liberación de hormonas y neurotransmisores.

Los resultados adquieren interés porque el Alzheimer involucra diferentes alteraciones que pueden coexistir y retroalimentarse. Entre ellas se encuentran la acumulación de beta-amiloide y tau, la inflamación cerebral y el deterioro progresivo de las células nerviosas. Investigaciones anteriores han mostrado, por ejemplo, cómo la proteína Arc puede facilitar la propagación de tau tóxica entre neuronas, lo que refuerza el interés por estrategias capaces de intervenir en más de un mecanismo de la enfermedad.

La catestatina actuó sobre tau, amiloide y neuroinflamación

El equipo encontró que la administración de catestatina redujo la acumulación de proteínas anormales asociadas con enfermedades neurodegenerativas, incluidas tau y amiloide. Los investigadores también registraron una disminución de la inflamación cerebral en los animales tratados.

Estos procesos son relevantes porque tau y beta-amiloide forman parte de las principales características biológicas estudiadas en el Alzheimer. La beta-amiloide puede acumularse entre las neuronas formando placas, mientras las alteraciones de tau favorecen la aparición de agregados dentro de las células nerviosas.

La importancia de tau se extiende tanto a la investigación terapéutica como al diagnóstico. Los avances en técnicas de imagen capaces de detectar antes la acumulación de tau reflejan el esfuerzo por identificar con mayor precisión cuándo comienzan los cambios relacionados con la enfermedad y cómo evolucionan.

La neuroinflamación constituye otra pieza del proceso. Una respuesta inmunitaria cerebral puede ser protectora frente a determinadas lesiones, pero su activación persistente puede contribuir al daño neuronal. Por esa razón, la neuroinflamación se investiga como un componente relevante de distintos procesos neurodegenerativos y como una posible diana para nuevas intervenciones.

Los animales mostraron mejoras cognitivas y motoras

El efecto experimental de la catestatina no se limitó a los marcadores moleculares. Los investigadores informaron mejoras en pruebas de función cognitiva y motora realizadas con los ratones, un resultado que llevó al equipo a considerar que el péptido podría influir sobre diferentes vías relacionadas con la función neuronal.

Sushil K. Mahata, profesor de Medicina de UC San Diego, investigador del VA San Diego Healthcare System y autor principal del trabajo, explicó que las enfermedades neurodegenerativas comprenden problemas interconectados, entre ellos proteínas mal plegadas, neuroinflamación y disfunción progresiva de las células cerebrales.

El planteamiento del equipo es que una molécula capaz de influir sobre varias de esas vías podría ofrecer una estrategia diferente a los tratamientos experimentales centrados exclusivamente en una proteína o mecanismo. Esa posibilidad resulta especialmente relevante en una enfermedad biológicamente compleja como el Alzheimer.

Otros trabajos también están explorando intervenciones dirigidas a mecanismos diferentes. Un ensayo europeo, por ejemplo, investiga una cirugía experimental destinada a mejorar el drenaje cerebral y reducir proteínas relacionadas con el Alzheimer, otra aproximación todavía en evaluación que refleja la diversidad de estrategias actualmente estudiadas.

Un péptido producido naturalmente por el organismo

La catestatina es un fragmento de la cromogranina A. Investigaciones anteriores la han relacionado con la regulación cardiovascular, metabólica e inmunitaria, aunque esos antecedentes no significan que sus posibles efectos en el sistema nervioso puedan trasladarse automáticamente a pacientes con enfermedades neurodegenerativas.

Los péptidos son cadenas relativamente cortas de aminoácidos y pueden desempeñar funciones muy diferentes dependiendo de su estructura. Algunos actúan como señales biológicas y otros han servido como base para el desarrollo de medicamentos. En este caso, el interés científico se concentra específicamente en la CST y en las rutas celulares sobre las que parece actuar.

La investigación de UC San Diego sugiere que la molécula puede influir en la homeostasis de proteínas, la inflamación y la función neuronal. El equipo considera que esta acción sobre múltiples procesos merece estudios adicionales para determinar si puede aprovecharse terapéuticamente.

El metabolismo energético de las neuronas es otra línea de investigación

Los científicos también están estudiando si la catestatina modifica la forma en que el cerebro produce y utiliza energía. Suborno Jati, investigador posdoctoral de la Facultad de Medicina de UC San Diego y autor principal del estudio, señaló que esta posibilidad podría ayudar a explicar una mayor resistencia de las neuronas frente al estrés celular asociado con la neurodegeneración.

El metabolismo cerebral es una de las áreas que se investigan para comprender la complejidad del Alzheimer. Estudios independientes han examinado, por ejemplo, la posible relación entre resistencia a la insulina cerebral, neuroinflamación y procesos asociados con el Alzheimer, aunque varias de estas hipótesis continúan abiertas a investigación y no constituyen una explicación única de la enfermedad.

Determinar si la CST produce cambios directos en el metabolismo neuronal será necesario para establecer hasta dónde llegan sus efectos y qué mecanismos son responsables de las mejoras observadas en los modelos animales.

El Alzheimer implica mecanismos que van más allá de una sola proteína

Durante décadas, buena parte de la investigación se concentró en las placas de beta-amiloide. Sin embargo, la evidencia acumulada ha ampliado el estudio hacia tau, inflamación, función inmunitaria, metabolismo, salud vascular, sinapsis y otros procesos que pueden participar en diferentes etapas de la enfermedad.

Una investigación publicada en 2026 identificó, por ejemplo, que variantes raras del gen PLCG2 pueden modificar procesos vinculados con beta-amiloide, tau y la función neuronal. Este tipo de resultados ayuda a explicar por qué los investigadores consideran cada vez más al Alzheimer como una enfermedad en la que convergen múltiples mecanismos biológicos.

El estudio de la catestatina encaja en esa perspectiva porque no propone intervenir únicamente sobre tau o amiloide. Los resultados en ratones indican efectos sobre proteínas anormales, inflamación y desempeño funcional, pero será necesario determinar cuáles de estas respuestas son directas, cómo se relacionan entre sí y si pueden reproducirse en organismos humanos.

El hallazgo todavía no equivale a un tratamiento contra el Alzheimer

UC San Diego subrayó que los resultados permanecen en etapa preclínica. La catestatina no ha demostrado todavía eficacia terapéutica contra el Alzheimer en seres humanos y el estudio no justifica su utilización clínica fuera de investigaciones diseñadas específicamente para evaluar el compuesto.

Antes de considerar ensayos terapéuticos en personas será necesario establecer aspectos fundamentales como seguridad, dosis adecuada, comportamiento del péptido en el organismo y capacidad para producir efectos clínicamente relevantes. Los resultados obtenidos en ratones pueden orientar ese proceso, pero no permiten anticipar que el mismo beneficio aparecerá en pacientes.

La diferencia entre resultados experimentales y tratamientos clínicamente comprobados es particularmente importante en Alzheimer, donde numerosos compuestos prometedores en etapas preclínicas no han reproducido posteriormente los efectos esperados en seres humanos.

La investigación sobre biomarcadores y terapias también está permitiendo seleccionar con mayor precisión a los pacientes. Actualmente, las pruebas sanguíneas que miden p-tau217 se utilizan como apoyo para identificar cambios biológicos asociados con el Alzheimer en determinados contextos clínicos, aunque un resultado de laboratorio por sí solo no sustituye una evaluación médica completa.

El estudio abre una nueva etapa de investigación para la catestatina

El trabajo fue liderado por Sushil K. Mahata, Suborno Jati y Xu Chen, de UC San Diego, con apoyo parcial de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y el Departamento de Asuntos de Veteranos. La universidad informó además que Mahata es fundador de CgA Therapeuticals y cofundador de Siraj Therapeutics, y que Mahata y Jati figuran como coinventores de propiedad intelectual relacionada con los hallazgos.

Los próximos estudios deberán aclarar los mecanismos moleculares de la catestatina y comprobar si los efectos observados pueden mantenerse con condiciones de administración compatibles con un eventual desarrollo farmacológico. También será necesario establecer qué enfermedades neurodegenerativas y qué etapas de esas enfermedades podrían ser más apropiadas para estudiar la molécula.

Por ahora, la principal aportación del trabajo es demostrar en modelos preclínicos que un péptido natural puede actuar sobre varias características relacionadas con la neurodegeneración al mismo tiempo. La seguridad y la eficacia en seres humanos continúan siendo preguntas abiertas que deberán resolverse antes de considerar a la catestatina una opción terapéutica.

Fuentes referenciales:
Infobae
Universidad de California San Diego