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El nutriente que falta en la dieta del 75% de la población y pone en riesgo la salud del corazón

Una carencia silenciosa con impacto cardiovascular y cognitivo


Redacción Mundo de la Salud


Una revisión científica internacional ha encendido una señal de alerta sobre la alimentación global y sus consecuencias para la salud pública. Según este análisis, cerca del 75% de la población mundial no consume las cantidades recomendadas de un nutriente esencial para el correcto funcionamiento del sistema cardiovascular y del cerebro, una deficiencia que podría estar contribuyendo al aumento de enfermedades crónicas y trastornos cognitivos en distintas regiones del planeta.

El compuesto al que se refiere el estudio pertenece al grupo de los ácidos grasos omega-3 de cadena larga, particularmente aquellos vinculados a la salud del corazón y del sistema nervioso. A pesar de que su importancia está ampliamente documentada por la ciencia nutricional, su ingesta diaria sigue siendo insuficiente en la mayoría de los países, tanto desarrollados como en vías de desarrollo.

Por qué este nutriente es clave para el organismo

Los omega-3 cumplen funciones fundamentales en el cuerpo humano. Forman parte de las membranas celulares, intervienen en la regulación de procesos inflamatorios y desempeñan un papel decisivo en la salud cardiovascular, ayudando a mantener la elasticidad de los vasos sanguíneos y a regular los niveles de triglicéridos en sangre.

Desde el punto de vista neurológico, estos ácidos grasos son esenciales para el desarrollo y el mantenimiento de las funciones cognitivas. Diversos estudios han vinculado una ingesta adecuada con una mejor memoria, mayor capacidad de concentración y un menor riesgo de deterioro cognitivo con el paso del tiempo. La revisión internacional destaca que esta doble función, cardíaca y cerebral, convierte a este nutriente en un pilar de la salud integral.

Una deficiencia global más extendida de lo que se creía

El análisis de datos nutricionales de distintos continentes revela que la carencia no es un problema aislado ni limitado a determinados grupos sociales. En muchos países, los patrones alimentarios actuales han reducido el consumo de alimentos ricos en omega-3, desplazándolos por productos ultraprocesados, grasas saturadas y aceites refinados.

Este fenómeno se observa tanto en regiones con dietas occidentales como en zonas donde tradicionalmente se consumían más pescados y mariscos. La disminución del consumo de alimentos frescos, junto con cambios culturales y económicos, ha generado un déficit que afecta a niños, adultos y personas mayores por igual.

Consecuencias para la salud del corazón

La relación entre el déficit de omega-3 y el aumento del riesgo cardiovascular es uno de los aspectos más destacados del informe. Una ingesta insuficiente se asocia con mayor probabilidad de hipertensión, alteraciones en el perfil lipídico y un incremento del riesgo de eventos como infartos y accidentes cerebrovasculares.

Los investigadores subrayan que, aunque este nutriente no es una solución única ni reemplaza otros hábitos saludables, su presencia en la dieta actúa como un factor protector importante. En un contexto global donde las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte, esta carencia adquiere una relevancia estratégica para las políticas de prevención en salud.

Impacto en el cerebro y la función cognitiva

Más allá del corazón, el déficit de este nutriente también tiene implicaciones en la salud cerebral. Los omega-3 participan en la comunicación entre neuronas y en el mantenimiento de la estructura del tejido nervioso. La revisión señala que niveles bajos podrían estar relacionados con mayor riesgo de trastornos del estado de ánimo, dificultades cognitivas y, a largo plazo, enfermedades neurodegenerativas.

En etapas clave de la vida, como la infancia y el envejecimiento, la falta de este compuesto puede tener efectos especialmente relevantes. Por ello, los expertos insisten en la necesidad de considerar la nutrición no solo como un factor energético, sino como una herramienta de protección neurológica.

En qué alimentos se encuentra este nutriente esencial

Uno de los puntos centrales del informe es la necesidad de mejorar el acceso y el consumo de alimentos ricos en omega-3. Entre las principales fuentes naturales se encuentran los pescados grasos como el salmón, la sardina, el atún y la caballa, así como algunos mariscos.

También existen fuentes vegetales, como las semillas de chía, el lino y las nueces, aunque su aporte corresponde a formas precursoras que el organismo debe convertir, con una eficiencia limitada, en los compuestos activos. Por este motivo, los especialistas recomiendan una combinación equilibrada de fuentes alimentarias para cubrir las necesidades diarias.

Un desafío para la salud pública y la educación nutricional

La magnitud del problema plantea un reto para los sistemas de salud y para las estrategias de educación alimentaria. Incrementar la ingesta de este nutriente no depende únicamente de decisiones individuales, sino también de políticas que promuevan dietas más equilibradas, accesibles y sostenibles.

Los autores de la revisión destacan la importancia de campañas de concienciación que expliquen de forma clara el papel de los omega-3 en la prevención de enfermedades. Asimismo, señalan que los profesionales de la salud deben integrar esta información en sus recomendaciones habituales, adaptándolas a las realidades culturales y económicas de cada población.

Alimentación consciente para un futuro más saludable

La advertencia de que tres de cada cuatro personas no consume un nutriente clave para el corazón y el cerebro pone de manifiesto una brecha entre el conocimiento científico y los hábitos alimentarios reales. Reducir esta distancia es fundamental para mejorar la calidad de vida y disminuir la carga de enfermedades crónicas a nivel global.

En un escenario donde la nutrición se consolida como uno de los pilares de la medicina preventiva, garantizar una ingesta adecuada de este compuesto esencial se presenta como una acción concreta, basada en evidencia, con beneficios potenciales a corto y largo plazo para millones de personas.


Referencias

Infobae. Advierten que el 75% de la población mundial no consume un nutriente clave para la salud del corazón.
https://www.infobae.com/salud/ciencia/2025/12/08/advierten-que-el-75-de-la-poblacion-mundial-no-consume-un-nutriente-clave-para-la-salud-del-corazon/


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.