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Vitamina B12: 13 alimentos que ayudan a cubrir las necesidades diarias

(Infobae)

Almejas, hígado, pescados, carnes, huevos y lácteos aportan este micronutriente esencial para las células sanguíneas, el sistema nervioso y la síntesis de ADN


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.


La vitamina B12, también conocida como cobalamina, es un micronutriente indispensable para mantener saludables las células sanguíneas y nerviosas y participar en la formación del ADN. Aunque se necesita en cantidades muy pequeñas, una alimentación insuficiente o determinados problemas de absorción pueden conducir a una deficiencia con consecuencias hematológicas y neurológicas.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) establecen para los adultos una cantidad recomendada de 2,4 microgramos diarios, que aumenta a 2,6 microgramos durante el embarazo y 2,8 durante la lactancia. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), utilizando un criterio diferente, establece una ingesta adecuada de 4 microgramos diarios para adultos, 4,5 durante el embarazo y 5 durante la lactancia.

Las fuentes naturales de B12 son fundamentalmente alimentos de origen animal. Pescados, moluscos, carnes, aves, huevos, leche y productos lácteos contienen distintas cantidades, mientras que los alimentos vegetales no constituyen fuentes naturales fiables y necesitan estar fortificados para aportar esta vitamina.

Almejas e hígado concentran grandes cantidades de vitamina B12

Entre los alimentos evaluados, el hígado de res destaca por su elevada concentración. Una porción cocida de 85 gramos contiene alrededor de 70,7 microgramos de vitamina B12, según la Oficina de Suplementos Dietéticos de los NIH. Esa cantidad supera ampliamente el requerimiento diario de un adulto.

Las almejas constituyen otra fuente particularmente concentrada. Una porción cocida de 85 gramos aporta aproximadamente 17 microgramos. Estos moluscos contienen además otros nutrientes, entre ellos hierro.

Una concentración elevada no significa que sea necesario consumir estos alimentos diariamente ni que cantidades superiores proporcionen automáticamente mayores beneficios. La dieta completa, las necesidades individuales y la capacidad de absorción son elementos relevantes. Esta distinción entre alimentos y suplementación también aparece en el análisis de cinco grupos de alimentos nutritivos que suelen faltar en la dieta, donde se destaca que una deficiencia diagnosticada puede requerir una intervención diferente a simplemente aumentar determinados alimentos.

Salmón, trucha y atún ofrecen B12 junto con otros nutrientes

Los pescados constituyen fuentes habituales de vitamina B12. Una porción de 85 gramos de salmón atlántico cocido aporta aproximadamente 2,6 microgramos, una cantidad que por sí sola alcanza la recomendación diaria de 2,4 microgramos utilizada por los NIH para adultos.

La trucha también contiene cantidades relevantes de B12, aunque el aporte exacto depende de la especie, el tamaño de la porción y la preparación. Además, tanto el salmón como la trucha aportan ácidos grasos omega-3.

El atún claro enlatado en agua ofrece alrededor de 2,5 microgramos por una porción de 85 gramos. Su facilidad de conservación lo convierte en una alternativa práctica para incorporar pescado a diferentes comidas.

Las sardinas son otra opción. Su contenido exacto de B12 varía según la especie, presentación y porción, y también pueden aportar calcio cuando se consumen con las espinas blandas de la conserva, además de ácidos grasos omega-3.

Carne vacuna, pollo y pavo también aportan el micronutriente

La carne vacuna es otra fuente natural de vitamina B12. Una porción de 85 gramos de carne molida con 85% de carne magra aporta aproximadamente 2,4 microgramos, además de proteínas y hierro.

Las aves contienen cantidades menores. Una porción de 85 gramos de pechuga de pavo asada aporta alrededor de 0,3 microgramos. Pollo y pavo pueden, por tanto, contribuir al consumo total de B12 aunque no tengan la concentración presente en el hígado, los moluscos o determinados pescados.

La variedad sigue siendo relevante en el patrón alimentario. Una dieta nutricionalmente adecuada no depende de alcanzar todos los requerimientos mediante un único alimento, sino de la combinación habitual de productos y de las necesidades de cada persona.

Huevos, leche y yogur suman vitamina B12 a la alimentación

Los productos de consumo cotidiano también contribuyen. Un huevo grande cocido contiene alrededor de 0,5 microgramos de B12, mientras una taza de leche con 2% de materia grasa aporta aproximadamente 1,3 microgramos.

Un envase de 170 gramos de yogur natural sin grasa proporciona alrededor de 1 microgramo. De esta manera, varias porciones de alimentos con cantidades moderadas pueden contribuir conjuntamente a alcanzar las necesidades diarias.

Huevos, pescados y productos lácteos aparecen también entre los alimentos de alta densidad nutricional analizados previamente por Mundo de la Salud. La combinación de pescado, huevos y lácteos dentro de una dieta variada aporta proteínas y diferentes vitaminas y minerales, sin que ninguno de ellos deba considerarse un alimento capaz de prevenir por sí solo una enfermedad.

La levadura nutricional solo aporta B12 de forma fiable si está fortificada

Para quienes no consumen alimentos de origen animal, la fortificación adquiere especial importancia. La levadura nutricional enriquecida puede proporcionar entre 8,3 y 24 microgramos de vitamina B12 en aproximadamente un cuarto de taza, dependiendo de la marca y formulación.

La cantidad varía considerablemente entre productos, por lo que es necesario revisar la etiqueta nutricional. Una levadura nutricional no fortificada no debe asumirse como fuente de B12.

La misma precaución se aplica a otros productos vegetales. El alga nori suele mencionarse en listas de alimentos relacionados con la B12, pero los NIH establecen que los alimentos vegetales no contienen naturalmente cantidades fiables de vitamina B12. Para una dieta vegana, las fuentes seguras son alimentos específicamente fortificados o suplementos apropiados.

Las personas veganas necesitan una fuente fiable de B12

La ausencia natural de B12 en los alimentos vegetales tiene especial importancia para las personas que siguen dietas veganas estrictas. Cereales fortificados, determinadas bebidas vegetales y levaduras nutricionales enriquecidas pueden aportar el micronutriente, pero es necesario comprobar tanto su presencia como la cantidad por porción.

Esta necesidad no implica que una dieta basada en vegetales sea necesariamente deficiente, sino que la vitamina B12 requiere planificación específica. Mundo de la Salud ya explicó que los alimentos fortificados constituyen una alternativa importante para obtener B12 cuando las fuentes naturales no forman parte de la alimentación.

La suplementación puede ser necesaria en determinadas circunstancias, pero la dosis y la estrategia dependen del patrón alimentario, la edad, los antecedentes clínicos y posibles dificultades de absorción. Una deficiencia confirmada no debería manejarse únicamente mediante decisiones alimentarias tomadas sin evaluación profesional.

Absorber la B12 puede ser tan importante como consumirla

Consumir suficiente vitamina B12 no garantiza que toda ella sea absorbida. Para aprovechar la B12 unida a las proteínas de los alimentos, el ácido clorhídrico del estómago debe liberarla primero. Posteriormente, la vitamina se combina con una proteína denominada factor intrínseco, necesaria para su absorción intestinal.

Este mecanismo explica por qué algunas personas pueden desarrollar niveles insuficientes incluso cuando consumen alimentos que contienen B12. La gastritis atrófica, la anemia perniciosa, determinadas cirugías del estómago o intestino y enfermedades como la celiaquía o Crohn pueden dificultar su absorción.

La edad también influye. Como se explica en el análisis sobre la disminución de la absorción de vitamina B12 después de los 50 años, una menor producción de ácido gástrico puede dificultar la separación del nutriente de las proteínas alimentarias. Por esta razón, los NIH recomiendan que las personas mayores de 50 años obtengan la mayor parte de su B12 mediante alimentos fortificados o suplementos cuando corresponda.

La deficiencia puede afectar la sangre y el sistema nervioso

Una ingesta o absorción insuficiente mantenida en el tiempo puede provocar anemia megaloblástica, una alteración caracterizada por glóbulos rojos anormalmente grandes que no maduran correctamente. Entre sus posibles manifestaciones aparecen cansancio y debilidad.

La B12 también participa directamente en el funcionamiento neurológico. Su deficiencia puede producir entumecimiento u hormigueo en manos y pies, alteraciones del equilibrio y otros cambios neurológicos. Algunas manifestaciones pueden aparecer incluso sin anemia.

El cansancio, sin embargo, es un síntoma inespecífico y no permite diagnosticar una carencia. Una investigación realizada con adultos japoneses encontró una asociación entre niveles bajos de vitamina B12 y folato y la presencia de fatiga persistente, pero la evaluación clínica y los análisis son necesarios para determinar la causa en cada persona.

La prevención de las anemias tampoco depende exclusivamente de la B12. Otros nutrientes intervienen en la producción sanguínea. Por ejemplo, combinar fuentes vegetales de hierro con vitamina C puede mejorar la absorción del mineral, un mecanismo nutricional diferente al de la cobalamina pero igualmente relevante para la formación normal de células sanguíneas.

Los síntomas no permiten diagnosticar una carencia por cuenta propia

Cansancio, debilidad, hormigueo, problemas de equilibrio o dificultades cognitivas pueden tener numerosas causas. Su presencia no demuestra automáticamente una deficiencia de vitamina B12 y tampoco justifica iniciar dosis elevadas de suplementos sin conocer el origen del problema.

Cuando existe sospecha de deficiencia, especialmente en personas con dietas veganas, adultos mayores, pacientes con trastornos gastrointestinales, antecedentes de determinadas cirugías o problemas de absorción, la evaluación profesional y los análisis de laboratorio permiten establecer si realmente existe una carencia y decidir cómo corregirla.

Almejas, hígado de res, salmón, trucha, atún, huevos, leche, yogur, sardinas, carne vacuna, levadura nutricional fortificada, pollo y pavo forman parte de las opciones alimentarias que pueden contribuir al aporte de B12. En los productos vegetales, la clave es comprobar que la vitamina haya sido añadida mediante fortificación y verificar la cantidad indicada en la etiqueta.

Fuentes referenciales:
Infobae
Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos
Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos — Información para profesionales sobre vitamina B12