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Ensayo revela cuándo administrar vasopresina en el shock séptico


Una investigación realizada en 13 hospitales estadounidenses con 3.959 pacientes encontró que adelantar la administración de vasopresina no redujo significativamente la mortalidad a los 28 días. Los resultados, publicados en JAMA, aportan evidencia para orientar el tratamiento de pacientes críticos.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.


Un ensayo clínico realizado por investigadores de Intermountain Health, en Estados Unidos, ha encontrado que iniciar antes la administración de vasopresina en pacientes con shock séptico no mejora significativamente sus posibilidades de supervivencia frente a una estrategia que permite esperar hasta que aumenten las necesidades de otros medicamentos para mantener la presión arterial.

La investigación, publicada el 14 de octubre de 2026 en la revista científica JAMA, incluyó a 3.959 adultos atendidos en 13 hospitales de los estados de Utah e Idaho. Sus resultados abordan una decisión habitual en las unidades de cuidados intensivos: en qué momento conviene incorporar un segundo medicamento vasopresor cuando el tratamiento inicial resulta insuficiente para mantener una presión arterial adecuada.

El estudio, denominado VASSPR, comparó dos estrategias de administración de vasopresina. Una recomendaba incorporarla cuando los pacientes necesitaban dosis relativamente bajas de otros vasopresores; la segunda permitía esperar hasta alcanzar un umbral más elevado.

La mortalidad a los 28 días fue del 31,8 % entre los pacientes atendidos bajo la estrategia de inicio más temprano y del 33,0 % entre quienes recibieron atención bajo la estrategia de inicio más tardío. Tras los ajustes estadísticos, la diferencia no fue significativa.

El resultado no significa que la vasopresina carezca de utilidad. Este medicamento continúa siendo una herramienta para elevar la presión arterial en determinadas situaciones de shock séptico. La cuestión examinada fue si administrarlo antes, como parte de una estrategia hospitalaria, proporciona mejores resultados clínicos.

El shock séptico compromete la circulación sanguínea y los órganos vitales

La sepsis es una respuesta desregulada del organismo frente a una infección que puede provocar disfunción de órganos y poner en peligro la vida.

El shock séptico representa una de sus manifestaciones más graves. Se caracteriza por alteraciones circulatorias y metabólicas que pueden impedir que los tejidos reciban suficiente oxígeno y nutrientes, incluso después de administrar líquidos intravenosos.

Cuando la presión arterial permanece peligrosamente baja, órganos como los riñones, el cerebro y el corazón pueden sufrir daños.

Los pacientes requieren atención hospitalaria urgente, tratamiento de la infección responsable y medidas destinadas a estabilizar la circulación.

Las infecciones capaces de desencadenar sepsis pueden tener distintos orígenes. Algunas están relacionadas con complicaciones de procedimientos médicos o dispositivos utilizados durante la hospitalización, como ocurre con determinadas infecciones asociadas con catéteres que pueden evolucionar hacia una sepsis.

Sin embargo, la investigación VASSPR no se centró en prevenir infecciones ni en identificar microorganismos. Su objetivo fue estudiar una decisión terapéutica concreta una vez que el paciente ya necesitaba medicamentos para sostener la presión arterial.

Por qué los médicos utilizan vasopresores en cuidados intensivos

Los vasopresores son medicamentos que ayudan a contraer los vasos sanguíneos y elevar la presión arterial cuando la circulación está comprometida.

En el shock séptico, la noradrenalina suele utilizarse como tratamiento vasopresor inicial. Si las necesidades de soporte circulatorio aumentan, los especialistas pueden incorporar otros medicamentos.

Entre ellos se encuentra la vasopresina, una hormona que también se produce naturalmente en el organismo y que participa en la regulación del equilibrio hídrico y del tono vascular.

Administrada mediante infusión intravenosa, puede contribuir a mantener la presión arterial y reducir la necesidad de aumentar las dosis de otros vasopresores.

El problema clínico es determinar cuándo resulta conveniente añadirla.

Algunos equipos médicos prefieren introducirla relativamente pronto, antes de que las necesidades de noradrenalina sean muy elevadas. Otros consideran adecuado esperar y observar la evolución del paciente.

Ambas estrategias se utilizan en la práctica clínica, pero hasta ahora existían incertidumbres sobre sus efectos comparativos en resultados importantes, especialmente la supervivencia.

La investigación también se relaciona con una cuestión más amplia de la medicina intensiva: cómo seleccionar intervenciones que proporcionen beneficios demostrables sin añadir tratamientos innecesarios. En este ámbito, incluso medidas preventivas habituales necesitan evaluaciones rigurosas, como han mostrado estudios sobre el uso generalizado de desinfectantes en pacientes de cuidados intensivos.

Dos estrategias de tratamiento evaluadas en 13 hospitales

El ensayo VASSPR fue diseñado como un estudio pragmático, aleatorizado por hospitales y con intercambio periódico de estrategias.

Esto significa que no se asignó individualmente a cada paciente una intervención mediante un sorteo convencional. En su lugar, los hospitales aplicaron recomendaciones de tratamiento diferentes durante determinados periodos.

Los centros cambiaban mensualmente entre las dos estrategias, lo que permitió comparar sus resultados dentro de condiciones asistenciales habituales.

La investigación comenzó el 1 de febrero de 2024 y finalizó el reclutamiento el 31 de julio de 2025. El seguimiento del resultado principal concluyó en febrero de 2026.

Los participantes eran adultos con shock séptico que necesitaban medicamentos vasopresores.

La edad mediana fue de 68 años y aproximadamente el 48 % de los pacientes eran mujeres.

La primera estrategia recomendaba añadir vasopresina cuando la dosis total de otros vasopresores alcanzaba el equivalente a 0,1 microgramos por kilogramo de peso y minuto de noradrenalina.

La segunda estrategia recomendaba esperar hasta alcanzar el equivalente a 0,4 microgramos por kilogramo y minuto.

Cuando se utilizaba, la vasopresina se administraba mediante una infusión fija de 0,03 unidades por minuto.

Los profesionales sanitarios conservaron la capacidad de decidir el tratamiento concreto de cada paciente. Por tanto, las recomendaciones del ensayo no sustituyeron el juicio clínico ni obligaron a administrar vasopresina en todos los casos.

La mortalidad fue similar con ambas estrategias

El resultado principal del estudio fue la mortalidad durante los 28 días posteriores a la inclusión del paciente.

Entre las 1.975 personas atendidas bajo la estrategia de inicio más temprano, fallecieron 628, equivalentes al 31,8 %.

En el grupo de 1.984 pacientes atendidos bajo la estrategia de inicio más tardío, fallecieron 655, correspondientes al 33,0 %.

Aunque la diferencia numérica fue de 1,2 puntos porcentuales, los análisis estadísticos ajustados no encontraron una reducción significativa de la mortalidad.

Los investigadores calcularon una diferencia absoluta ajustada de riesgo de -0,4 puntos porcentuales, con un intervalo de confianza del 95 % comprendido entre -2,7 y 1,3 puntos.

Ese intervalo incluye tanto la posibilidad de un beneficio como la ausencia de beneficio e incluso un pequeño resultado desfavorable. Por ello, los datos no permiten concluir que comenzar antes la vasopresina mejore la supervivencia.

El investigador principal, Ithan D. Peltan, especialista en medicina intensiva de Intermountain Health, explicó que el objetivo no era comprobar si la vasopresina podía elevar la presión arterial, sino establecer cuál era el momento más adecuado para añadirla al tratamiento.

El ensayo ofrece una respuesta práctica: dentro de los umbrales comparados, recomendar su administración más temprana no produjo una mejoría demostrable de la supervivencia.

El inicio temprano aumentó el uso del medicamento

Una de las diferencias más claras entre las estrategias apareció en la frecuencia con que los pacientes recibieron vasopresina.

Entre quienes alcanzaron un nivel de soporte vasopresor que hacía más probable una diferencia de tratamiento entre ambos protocolos, el 68,0 % recibió vasopresina bajo la estrategia de inicio temprano.

En el grupo correspondiente a la estrategia de inicio tardío, la proporción fue del 42,7 %.

La diferencia fue de aproximadamente 25 puntos porcentuales.

También cambió el momento de administración. Entre quienes recibieron el medicamento, la mediana de tiempo desde su inclusión en el ensayo hasta comenzar la vasopresina fue de 1,4 horas en la estrategia temprana y de 2,2 horas en la tardía.

Esto demuestra que las recomendaciones hospitalarias produjeron diferencias reales en la práctica asistencial.

Sin embargo, ese mayor uso y adelanto de la administración no se tradujo en una reducción estadísticamente significativa de la mortalidad.

La distinción resulta importante porque utilizar antes un medicamento no necesariamente significa que el paciente obtenga mejores resultados. La utilidad clínica debe evaluarse mediante variables relevantes, como supervivencia, función orgánica y recuperación.

La función renal tampoco mostró diferencias significativas

Además de la mortalidad, los investigadores analizaron los días transcurridos sin necesidad de tratamiento de reemplazo renal durante el periodo de seguimiento.

Este resultado es relevante porque el shock séptico puede provocar lesión renal aguda y, en los casos más graves, hacer necesaria una terapia de sustitución de la función de los riñones.

Los resultados fueron similares entre las dos estrategias.

En ambos grupos, la mediana del indicador de días libres de terapia de reemplazo renal fue de 29 según la definición utilizada en el ensayo, que asignaba un valor especial a los pacientes fallecidos.

Los análisis ajustados tampoco identificaron diferencias estadísticamente significativas.

Por tanto, la administración más temprana de vasopresina no demostró una ventaja renal en las condiciones evaluadas.

Los autores también examinaron acontecimientos adversos.

La aparición o persistencia de shock cardiogénico se registró en el 7,4 % de los pacientes del grupo de inicio temprano y en el 6,3 % de quienes fueron atendidos bajo la estrategia tardía.

Esta diferencia requiere una interpretación prudente y no permite, por sí sola, establecer que la estrategia temprana cause daño cardíaco.

Qué aporta este ensayo a las decisiones en cuidados intensivos

La principal contribución del trabajo es haber evaluado una decisión frecuente en la atención de pacientes críticos mediante un ensayo de gran tamaño integrado en la práctica hospitalaria.

Los investigadores no compararon vasopresina contra ausencia absoluta de tratamiento vasopresor. Tampoco evaluaron si debe suspenderse este medicamento cuando está clínicamente indicado.

La comparación se limitó a dos umbrales recomendados para añadir vasopresina como segundo vasopresor.

Por ello, sus resultados respaldan que una estrategia de espera hasta alcanzar mayores necesidades de soporte circulatorio puede ofrecer resultados semejantes a los de una incorporación más temprana, dentro de las condiciones estudiadas.

El hallazgo puede contribuir a evitar administraciones que no aporten beneficios demostrados, aunque cualquier decisión debe seguir considerando la evolución individual del paciente.

La atención del shock séptico exige además tratar la infección que lo desencadenó. En determinadas infecciones invasivas, disponer de un diagnóstico microbiológico oportuno puede resultar importante para orientar la terapia. Un ejemplo de investigación complementaria es el desarrollo en Japón de una técnica experimental para identificar hongos en muestras de sangre con mayor rapidez.

El control de la infección y el mantenimiento de la circulación son componentes diferentes, pero relacionados, de la atención de estos pacientes.

Las limitaciones impiden convertir el resultado en una regla universal

El ensayo se desarrolló en hospitales pertenecientes a una red sanitaria estadounidense con protocolos compartidos y sistemas de apoyo a las decisiones clínicas.

Por esa razón, sus resultados podrían no reproducirse exactamente en hospitales con recursos, procedimientos o perfiles de pacientes diferentes.

El estudio tampoco fue enmascarado: los profesionales conocían la estrategia asignada a sus centros.

Además, la aplicación de las recomendaciones no fue perfecta, ya que los médicos podían apartarse de ellas cuando lo consideraban necesario.

Estas características son habituales en los ensayos pragmáticos y permiten estudiar tratamientos en condiciones cercanas a la práctica real, pero también dificultan atribuir los resultados exclusivamente al momento de administración del medicamento.

Otra limitación es que se compararon dos umbrales específicos. El trabajo no demuestra que todos los posibles momentos de inicio de vasopresina sean equivalentes.

Los resultados tampoco excluyen que determinados subgrupos de pacientes puedan responder de manera diferente. Para identificar esos posibles beneficios serían necesarios análisis y estudios adicionales.

Una evidencia que puede orientar futuras recomendaciones clínicas

El ensayo VASSPR muestra que una intervención más temprana no siempre produce mejores resultados, incluso en enfermedades graves donde cada decisión terapéutica tiene consecuencias importantes.

En este caso, adelantar la incorporación de vasopresina aumentó la proporción de pacientes que recibieron el medicamento, pero no redujo significativamente las muertes durante los primeros 28 días ni mejoró el indicador de días libres de terapia de reemplazo renal.

Los investigadores consideran que estos resultados pueden contribuir a la elaboración de futuras recomendaciones clínicas y ofrecer mayor seguridad a los equipos médicos cuando deciden esperar antes de añadir un segundo vasopresor.

La evidencia también ilustra la importancia de evaluar tratamientos establecidos mediante ensayos comparativos. Una práctica más intensiva puede incrementar el uso de medicamentos sin proporcionar necesariamente una recuperación superior.

Para los pacientes con shock séptico, la prioridad continúa siendo la identificación y el tratamiento oportuno de la infección, junto con el soporte circulatorio y orgánico individualizado.

Fuentes referenciales:
JAMA — Effect of Vasopressin Initiation Threshold on Septic Shock Mortality: The VASSPR Cluster Crossover Randomized Strategy Trial
PubMed — Registro del ensayo clínico VASSPR
Intermountain Health — Información institucional sobre el ensayo VASSPR