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Cinco alimentos nutritivos que suelen faltar en la dieta


Legumbres, pescado en conserva, avena, huevo y lácteos aportan proteínas, fibra, minerales y vitaminas, pero no sustituyen el tratamiento de una deficiencia confirmada


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.

Especialistas en nutrición consultadas en Argentina identificaron cinco grupos de alimentos accesibles y de elevada densidad nutricional que muchas personas consumen con poca frecuencia: legumbres, pescados grasos en conserva, avena, huevo y productos lácteos. Su incorporación habitual puede ayudar a cubrir necesidades de proteínas, fibra, hierro, magnesio, calcio, vitamina B12 y otros micronutrientes.

La recomendación surge frente al crecimiento del mercado de suplementos y la búsqueda de soluciones rápidas para mejorar la alimentación. Las expertas advierten que una cápsula puede aportar uno o varios nutrientes específicos, pero no reproduce la combinación de fibra, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos presentes en una dieta variada.

El término “superalimento” no posee una definición clínica precisa y puede inducir a pensar que un producto aislado transforma la salud. Por esa razón, las especialistas prefieren hablar de alimentos con alta densidad nutricional, integrados en un patrón alimentario equilibrado y adaptado a las necesidades de cada persona.

Legumbres: fibra, proteína vegetal y minerales

Lentejas, garbanzos, porotos y arvejas proporcionan proteína vegetal, fibra, folato, hierro, magnesio y potasio. Su consumo dentro de una alimentación saludable se ha relacionado con mejoras en diferentes factores de riesgo cardiometabólico, aunque ningún alimento debe considerarse por sí solo una medida terapéutica.

Una barrera habitual es la distensión abdominal que algunas personas experimentan después de comerlas. La nutricionista Laura Romano, directora del Centro Médico Senda, recomienda comenzar con cantidades pequeñas e incorporarlas progresivamente durante la semana. También pueden combinarse con cereales como el arroz y utilizarse en sopas, ensaladas, purés o hamburguesas.

El hierro de origen vegetal se absorbe con menor facilidad que el procedente de fuentes animales. Combinar las legumbres con tomate, pimiento, cítricos u otros alimentos ricos en vitamina C mejora su aprovechamiento, como explica la guía sobre lentejas, vitamina C y absorción de hierro.

En personas con reservas de hierro reducidas o anemia ferropénica diagnosticada, la alimentación suele ser insuficiente para corregir el problema por sí sola. Esos casos requieren evaluación médica, tratamiento específico y seguimiento para comprobar la respuesta.

Pescados en conserva: omega-3, proteínas y vitamina B12

Las sardinas, la caballa y el jurel en conserva constituyen alternativas prácticas para aumentar el consumo de pescado. Aportan proteínas de buena calidad, ácidos grasos omega-3 y vitamina B12. Las sardinas que conservan sus espinas blandas también pueden ofrecer una cantidad relevante de calcio.

Su facilidad de almacenamiento permite incorporarlos en ensaladas, tostadas, pastas o rellenos sin una preparación prolongada. Al comprarlos conviene revisar el contenido de sodio, el líquido de cobertura y el estado del envase, especialmente en personas que deben limitar la sal.

Estos pescados también aparecen entre las fuentes no lácteas que contribuyen al cuidado de los huesos, debido a la combinación de calcio, proteínas y vitamina D que pueden aportar según la especie y la forma de consumo.

Avena: un cereal integral con fibra soluble

La avena contiene proteínas vegetales, magnesio y beta-glucano, un tipo de fibra soluble respaldado por evidencia sobre la reducción del colesterol LDL dentro de una dieta adecuada. Puede utilizarse tanto en preparaciones dulces como saladas, desde desayunos con fruta hasta panes, tortillas o mezclas para hamburguesas vegetales.

Su valor no depende de presentaciones costosas ni de combinaciones comercializadas como productos especiales. La avena tradicional es un ingrediente versátil que permite aumentar el consumo de cereales integrales y fibra con cambios pequeños en las comidas habituales.

El incremento de fibra debe realizarse gradualmente y acompañarse de una hidratación adecuada. Una incorporación brusca puede producir gases, distensión o cambios en el tránsito intestinal, especialmente en personas que antes consumían pocos cereales integrales y legumbres.

Huevo: proteína completa, colina y vitamina B12

El huevo ofrece proteínas de alta calidad, vitamina B12, colina y otros micronutrientes a un costo generalmente accesible. También constituye una de las pocas fuentes alimentarias naturales de vitamina D, aunque su contenido no suele ser suficiente para cubrir por sí solo las necesidades individuales.

Durante años se aconsejó restringir ampliamente su consumo por el colesterol. Marianela Aguirre Ackermann, médica especialista en Medicina Interna y Nutrición y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, explicó que el impacto del colesterol dietario no es igual en todas las personas.

La frecuencia adecuada depende del patrón completo de alimentación, las condiciones metabólicas y las indicaciones clínicas particulares. En adultos mayores, el huevo también forma parte de los alimentos que aportan proteínas y micronutrientes después de los 60 años, cuando conservar la fuerza y la masa muscular cobra especial importancia.

Lácteos: calcio y proteínas de buena calidad

La leche, el yogur y los quesos aportan calcio, fósforo, proteínas y vitamina B12. Algunos productos fortificados también contienen vitamina D. Las especialistas llaman especialmente la atención sobre el calcio porque una parte de la población no alcanza las cantidades recomendadas.

No todas las personas necesitan consumir los mismos productos ni las mismas porciones. Las alergias, intolerancias, preferencias alimentarias y enfermedades pueden exigir sustituciones. Cuando se utilizan bebidas vegetales, conviene comprobar si están fortificadas con calcio y vitamina D y revisar su contenido de proteínas, ya que su composición puede diferir ampliamente de la leche.

Las necesidades nutricionales tampoco permanecen estables durante toda la vida. Edad, embarazo, enfermedades digestivas, cirugías, medicamentos y restricciones dietéticas pueden cambiar la absorción o aumentar los requerimientos de vitaminas y minerales.

Cuándo la comida no basta para corregir una deficiencia

Una persona sana con una dieta diversa puede cubrir gran parte de sus necesidades nutricionales mediante alimentos. Sin embargo, esta regla tiene excepciones. La vitamina D se encuentra naturalmente en pocos productos, principalmente pescados grasos y yema de huevo, mientras que una parte del aporte dietario procede de alimentos fortificados.

La síntesis cutánea inducida por la radiación ultravioleta B es otra fuente importante de vitamina D, pero varía según la estación, latitud, edad, pigmentación de la piel, tiempo al aire libre y otros factores. Por ello, pueden encontrarse valores bajos incluso en personas que consideran adecuada su alimentación.

La vitamina B12 representa otro caso particular. Las personas que siguen una dieta vegana estricta necesitan una fuente fiable mediante suplementación o productos fortificados, bajo orientación profesional. Los trastornos de absorción y el uso de determinados medicamentos también pueden modificar su disponibilidad.

En el embarazo existen recomendaciones específicas sobre ácido fólico y hierro. Asimismo, una anemia confirmada, una deficiencia de vitamina D u otra carencia clínica puede requerir dosis que no es posible alcanzar únicamente con comida. La decisión debe apoyarse en el consumo alimentario, los síntomas, los antecedentes médicos y los análisis de laboratorio.

Los suplementos deben responder a una necesidad concreta

Los suplementos pueden ser necesarios y eficaces cuando existe una indicación bien establecida. El problema aparece cuando se consumen sin evaluación, se combinan varios productos con los mismos componentes o se utilizan para compensar una alimentación pobre en frutas, verduras, legumbres y fibra.

Las recomendaciones clínicas sobre qué suplementos tienen respaldo y cuáles no son imprescindibles muestran que la utilidad depende del nutriente, la dosis, la condición de la persona y el objetivo de uso. El hecho de que un producto pueda comprarse sin receta no significa que sea necesario ni inocuo.

También existen riesgos de exceso, interacciones con medicamentos y errores de dosificación. Una revisión sobre el uso indiscriminado y la comercialización de suplementos advierte que estos productos no deben equipararse automáticamente con medicamentos evaluados para tratar una enfermedad.

Variedad semanal antes que alimentos milagrosos

Mejorar la dieta no exige incorporar ingredientes exóticos. Una estrategia práctica consiste en alternar legumbres, pescado, huevos, lácteos o sustitutos adecuados, cereales integrales, frutas, verduras, semillas y frutos secos durante la semana.

Para aprovechar mejor el hierro vegetal puede añadirse vitamina C a la misma comida y separar el mate, el té o el café de las comidas principales cuando existe riesgo de deficiencia. Los tallos y hojas comestibles de algunos vegetales también permiten ampliar la variedad y reducir el desperdicio.

Las especialistas consultadas destacan que el patrón habitual tiene más peso que una comida excepcional. Ningún alimento aislado convierte una dieta monótona en saludable, del mismo modo que una cápsula no reemplaza la diversidad nutricional ni corrige automáticamente hábitos inadecuados.

Fuentes referenciales:
Infobae — Cinco alimentos clave que muchas personas no incluyen en su dieta
MedlinePlus — Nutrición y alimentación saludable