Un estudio con más de 112.000 participantes en Francia encontró vínculos entre varios aditivos de uso frecuente y una mayor incidencia de presión arterial alta, aunque los resultados no demuestran causalidad
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Una investigación realizada con datos de 112.395 adultos de Francia identificó asociaciones entre la exposición a determinados conservantes utilizados en alimentos industriales y una mayor incidencia de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. El trabajo, publicado en European Heart Journal, siguió a los participantes durante varios años y examinó de manera detallada los aditivos presentes en su alimentación.
Los resultados sitúan el foco sobre componentes específicos de los productos procesados, más allá de su contenido en azúcar, grasas o sodio. El estudio forma parte de la cohorte francesa NutriNet-Santé y fue dirigido por investigadores del INSERM, la Université Sorbonne Paris Nord y la Université Paris Cité.
El hallazgo se suma a una línea de investigación que intenta precisar qué componentes pueden explicar las asociaciones observadas entre el consumo de alimentos ultraprocesados y distintos indicadores de salud. Los propios investigadores subrayan, sin embargo, que los resultados actuales proceden de un estudio observacional y no permiten afirmar que los conservantes analizados provoquen directamente hipertensión.
Más de 112.000 personas bajo seguimiento
La investigación incluyó a 112.395 participantes, con una edad media inicial de 42,8 años y una proporción de mujeres del 78,7 %. Los hábitos alimentarios se evaluaron mediante registros repetidos de 24 horas que incluían información sobre las marcas comerciales consumidas, lo que permitió estimar con mayor precisión la exposición a diferentes aditivos.
El análisis abarcó datos recogidos en la cohorte NutriNet-Santé entre 2009 y 2024. La mediana de seguimiento fue de 7,9 años para el análisis de enfermedades cardiovasculares y de 7,6 años para el de hipertensión. Durante ese periodo se identificaron 2.450 casos incidentes de enfermedad cardiovascular y 5.544 de hipertensión.
La exposición a conservantes fue muy extendida: el 99,5 % de los participantes había consumido al menos uno de estos aditivos durante los dos primeros años de seguimiento. En total se detectaron 58 sustancias conservantes, aunque los análisis individuales se concentraron en 17 que eran consumidas por al menos el 10 % de la población estudiada.
Los ocho aditivos vinculados con hipertensión
Después de los ajustes estadísticos, ocho conservantes específicos mantuvieron una asociación con una mayor incidencia de hipertensión: sorbato de potasio (E202), metabisulfito de potasio (E224), nitrito de sodio (E250), ácido ascórbico (E300), ascorbato de sodio (E301), eritorbato de sodio (E316), ácido cítrico (E330) y extractos de romero (E392).
Los resultados no implican que cualquier alimento que contenga uno de estos compuestos sea perjudicial ni que las sustancias produzcan por sí mismas hipertensión. La exposición alimentaria, la cantidad consumida, el patrón dietético general y numerosos factores relacionados con el estilo de vida forman parte del contexto que debe considerarse al interpretar asociaciones epidemiológicas.
La investigación resulta especialmente relevante porque algunos de estos aditivos aparecen en numerosos productos industriales. El interés por distinguir componentes concretos también ha alcanzado otras áreas de la medicina: otro estudio reciente examinó la asociación entre aditivos de alimentos ultraprocesados y riesgo de depresión, lo que refleja el creciente esfuerzo científico por estudiar las sustancias por separado y no únicamente mediante categorías amplias de procesamiento.
Hasta un 29 % más de incidencia en los mayores consumidores
Al analizar los conservantes por grupos, las personas con mayor consumo de conservantes no antioxidantes presentaron una incidencia de hipertensión un 29 % superior a la observada entre quienes registraron las exposiciones más bajas. En ese mismo análisis, la incidencia de enfermedad cardiovascular fue un 16 % mayor.
Para los conservantes antioxidantes, el grupo de mayor exposición presentó una incidencia de hipertensión un 22 % superior. Considerando conjuntamente todos los conservantes evaluados, la diferencia entre los consumidores de mayor y menor exposición fue del 24 % para hipertensión.
Entre las asociaciones individuales, los sorbatos y específicamente el sorbato de potasio E202 mostraron una razón de riesgo de 1,39 al comparar los niveles superiores con los inferiores de consumo. El ácido cítrico E330 presentó una razón de riesgo de 1,25. También se observaron asociaciones estadísticamente significativas para nitritos, sulfitos, ascorbatos y eritorbatos.
Estos datos aportan una dimensión adicional al debate sobre ultraprocesados y salud cardiovascular, ya que permiten estudiar determinados aditivos independientemente de otros componentes nutricionales presentes en los productos industriales.
El estudio no demuestra una relación de causa y efecto
Una de las principales precauciones señaladas por los autores es el carácter observacional de la investigación. Los modelos estadísticos tuvieron en cuenta numerosos factores que podrían influir sobre el riesgo cardiovascular, pero este procedimiento no elimina completamente la posibilidad de factores de confusión residuales.
Por ello, una asociación estadística entre mayor exposición y mayor incidencia no significa que el conservante sea necesariamente la causa. Los investigadores consideran necesarios nuevos estudios epidemiológicos y experimentales que reproduzcan los resultados y permitan estudiar los posibles mecanismos biológicos.
Esta distinción es importante también al interpretar la categoría de alimentos ultraprocesados. Investigaciones anteriores han señalado que no todos los productos clasificados como ultraprocesados presentan necesariamente las mismas características nutricionales, por lo que analizar sustancias, cantidades y patrones de consumo específicos puede ofrecer información más precisa.
Conservantes presentes en numerosos grupos de alimentos
La distribución de los aditivos varió considerablemente según los alimentos consumidos. En la cohorte estudiada, el 54 % de la ingesta de nitritos y el 76,8 % de los nitratos procedieron de carnes procesadas, mientras que los cereales y productos derivados aportaron una parte importante de los propionatos. Los alimentos procesados de frutas y verduras contribuyeron de manera relevante a la exposición a ascorbatos y citratos.
Esta diversidad explica por qué los investigadores no plantean los resultados como una advertencia contra un único producto. La alimentación industrial comprende formulaciones muy diferentes, un aspecto que también ha sido observado en investigaciones centradas específicamente en cereales ultraprocesados y riesgos para la salud.
Además, algunas sustancias evaluadas pueden encontrarse naturalmente en alimentos. El ácido ascórbico, por ejemplo, corresponde a la vitamina C, pero la investigación estimó específicamente la exposición procedente de su utilización como aditivo. Esta diferencia es fundamental para evitar interpretar los resultados como evidencia contra el consumo natural de frutas, verduras u otros alimentos que contienen estas sustancias.
Qué implican los resultados para la prevención cardiovascular
Los autores consideran que los hallazgos justifican continuar evaluando la seguridad de los conservantes desde una perspectiva cardiovascular. Entre los mecanismos que requieren mayor investigación se encuentran el estrés oxidativo, las alteraciones metabólicas y otras respuestas biológicas que podrían intervenir en la regulación vascular y de la presión arterial.
Los resultados tampoco sustituyen las recomendaciones establecidas para prevenir hipertensión y enfermedad cardiovascular. Mantener una alimentación con frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y otros alimentos de buena calidad nutricional, junto con la reducción del exceso de sal y carnes procesadas, continúa formando parte de las estrategias preventivas. Patrones alimentarios como la dieta nórdica orientada a la salud cardiovascular priorizan precisamente alimentos frescos o mínimamente procesados y una menor presencia de productos industriales.
El estudio plantea ahora la necesidad de reproducir las asociaciones en otras poblaciones y desarrollar investigaciones experimentales capaces de aclarar los mecanismos implicados. Hasta entonces, los ocho conservantes identificados deben entenderse como sustancias asociadas estadísticamente con una mayor incidencia de hipertensión en esta cohorte, no como causas demostradas de la enfermedad.
Fuentes referenciales:
Infobae
European Heart Journal
European Society of Cardiology
