La menor acidez estomacal, algunas enfermedades digestivas y ciertos medicamentos pueden dificultar el aprovechamiento del nutriente presente en los alimentos
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
La capacidad para absorber la vitamina B12 presente naturalmente en los alimentos puede disminuir después de los 50 años debido a cambios en el aparato digestivo. La reducción del ácido estomacal, la gastritis atrófica y determinadas enfermedades o medicamentos dificultan la liberación y posterior absorción de este nutriente esencial.
La edad no provoca automáticamente una deficiencia, pero aumenta la importancia de revisar la calidad de la alimentación y prestar atención a factores personales de riesgo. Pescado, mariscos, carne, huevos y lácteos aportan vitamina B12 de forma natural, mientras que los cereales, las bebidas vegetales y las levaduras nutricionales pueden contenerla cuando han sido fortificados.
Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos establecen para los adultos una ingesta recomendada de 2,4 microgramos diarios. Las necesidades aumentan hasta 2,6 microgramos durante el embarazo y 2,8 microgramos en la lactancia.
La vitamina B12 sostiene la sangre y el sistema nervioso
La vitamina B12, también denominada cobalamina, participa en la formación de glóbulos rojos, la síntesis del ADN y el funcionamiento del sistema nervioso. También interviene en procesos metabólicos relacionados con el aprovechamiento de proteínas y grasas.
El hígado puede almacenar cantidades considerables de este nutriente. Por esa razón, una ingesta insuficiente o un problema de absorción no siempre produce síntomas inmediatos: la deficiencia puede desarrollarse lentamente y hacerse evidente después de varios años.
Esta evolución gradual explica por qué el cansancio, la debilidad o las dificultades de concentración no deben atribuirse automáticamente al envejecimiento. El análisis sobre el cansancio persistente y las posibles deficiencias vitamínicas recuerda que esos síntomas tienen múltiples causas y requieren una valoración clínica cuando se mantienen.
Cómo absorbe el organismo la vitamina B12
La B12 de los alimentos se encuentra unida a proteínas. Para aprovecharla, el estómago debe producir suficiente ácido clorhídrico y pepsina, una enzima digestiva que ayuda a liberar la vitamina de esas proteínas.
Una vez liberada, la B12 se une inicialmente a otras proteínas y después al factor intrínseco, una sustancia producida por células del estómago. Este complejo viaja hacia la parte final del intestino delgado, donde la vitamina puede ser absorbida.
El proceso depende, por tanto, del funcionamiento coordinado del estómago, el páncreas y el intestino. Una persona puede consumir suficiente vitamina B12 y, aun así, presentar niveles bajos si alguno de esos mecanismos no funciona correctamente.
Qué cambia en el aparato digestivo con la edad
Con el envejecimiento aumenta la frecuencia de la gastritis atrófica, una inflamación crónica de la mucosa gástrica que puede reducir la producción de ácido clorhídrico. Cuando la acidez disminuye, resulta más difícil separar la vitamina B12 de las proteínas de los alimentos.
La Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud señala que la gastritis atrófica afecta aproximadamente al 8 % o 9 % de los adultos de 65 años o más. El problema no aparece en todas las personas mayores, pero representa un factor de riesgo reconocido.
La anemia perniciosa constituye una causa diferente y más grave de mala absorción. Se trata de una enfermedad autoinmune que daña las células del estómago y limita la producción de factor intrínseco. Sin esta sustancia, el organismo no puede absorber adecuadamente la B12, aunque la alimentación aporte cantidades suficientes.
Las enfermedades que afectan el estómago o el intestino delgado, como la enfermedad celíaca, también pueden reducir la absorción. El riesgo puede aumentar después de determinadas cirugías gastrointestinales, incluidas aquellas que eliminan o modifican partes del estómago o del intestino.
Los medicamentos también pueden interferir
El uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones y otros fármacos que reducen la acidez gástrica puede dificultar la liberación de la B12 contenida en los alimentos. Estos medicamentos se prescriben habitualmente para el reflujo gastroesofágico y otros trastornos relacionados con el ácido.
La metformina, utilizada con frecuencia para tratar la diabetes tipo 2, también puede disminuir la absorción de vitamina B12 en algunas personas. Esto no significa que el tratamiento deba suspenderse: cualquier cambio en la medicación debe ser decidido por el profesional que controla la enfermedad.
La revisión médica resulta especialmente pertinente cuando coinciden edad avanzada, uso prolongado de estos fármacos, alimentación con pocos productos de origen animal o antecedentes de problemas gastrointestinales.
Alimentos con mayor contenido de vitamina B12
La vitamina B12 se encuentra naturalmente en productos de origen animal. Entre las fuentes más concentradas están el hígado, las almejas y las ostras. También la aportan el salmón, el atún, la carne vacuna, el pollo, el cerdo, los huevos, la leche, el yogur y distintos quesos.
Según los valores recopilados por los Institutos Nacionales de Salud, una porción de aproximadamente 85 gramos de salmón cocido aporta alrededor de 2,6 microgramos; la misma cantidad de atún claro enlatado proporciona cerca de 2,5 microgramos y una porción similar de carne vacuna molida contiene unos 2,4 microgramos.
Una taza de leche aporta aproximadamente 1,3 microgramos, mientras que una porción de yogur natural sin grasa contiene cerca de un microgramo. Un huevo cocido proporciona alrededor de 0,5 microgramos, por lo que la variedad del patrón alimentario ayuda a reunir el requerimiento diario.
El artículo sobre alimentos que favorecen la salud después de los 60 años incluye pescados, huevos y lácteos dentro de un patrón que también debe aportar proteínas, fibra, calcio y grasas saludables.
Otra guía sobre alimentos nutritivos que suelen faltar en la dieta destaca opciones accesibles como pescado en conserva, huevos y productos lácteos, sin presentarlos como sustitutos de un tratamiento cuando existe una deficiencia confirmada.
Opciones fortificadas para dietas vegetarianas o veganas
Los alimentos vegetales no contienen vitamina B12 de manera natural en cantidades confiables. Las personas veganas y algunos vegetarianos necesitan recurrir a productos fortificados o suplementos para cubrir sus requerimientos.
Entre las alternativas se encuentran determinados cereales para el desayuno, bebidas vegetales y levaduras nutricionales enriquecidas. Como la cantidad varía ampliamente entre productos, es necesario comprobar en la etiqueta si contienen B12 y cuánto aporta cada porción.
La B12 añadida a productos fortificados ya se encuentra en forma libre y no necesita separarse de las proteínas alimentarias mediante el ácido estomacal. Por este motivo, los organismos sanitarios aconsejan que las personas mayores de 50 años obtengan una parte importante del nutriente a través de alimentos fortificados o suplementos cuando resulte apropiado.
Señales que pueden indicar una deficiencia
Una deficiencia de vitamina B12 puede causar anemia megaloblástica, una alteración en la que los glóbulos rojos son anormalmente grandes y no se desarrollan correctamente. Entre los síntomas posibles están fatiga, debilidad, palidez, palpitaciones, mareos y dificultad para respirar.
También pueden aparecer inflamación de la lengua, pérdida de apetito, disminución de peso, entumecimiento u hormigueo en manos y pies, problemas de equilibrio, cambios de memoria y dificultades cognitivas.
Las manifestaciones neurológicas pueden producirse incluso sin anemia. La detección temprana es importante porque algunos daños nerviosos pueden volverse irreversibles cuando la deficiencia permanece sin tratamiento durante mucho tiempo.
Estos síntomas no son exclusivos de la falta de B12. El cansancio, la pérdida de memoria o el hormigueo pueden tener numerosas explicaciones, por lo que no permiten establecer un diagnóstico sin una evaluación profesional.
Cuándo evaluar el uso de suplementos
Un análisis de sangre puede ayudar a determinar el nivel de vitamina B12. En situaciones dudosas, el profesional sanitario puede solicitar pruebas complementarias, como ácido metilmalónico u homocisteína, además de revisar el hemograma y los antecedentes clínicos.
No todas las personas mayores de 50 años necesitan la misma dosis ni la misma presentación. La decisión depende de la alimentación, los resultados de laboratorio, los medicamentos utilizados y la presencia de enfermedades que alteren la absorción.
Cuando existe una deficiencia por mala absorción, el tratamiento puede incluir dosis orales elevadas o aplicaciones intramusculares. La anemia perniciosa y otros trastornos gastrointestinales pueden requerir seguimiento y tratamiento prolongados bajo supervisión médica.
Tomar vitamina B12 sin necesitarla no mejora la energía, la memoria ni el rendimiento físico de una persona con niveles adecuados. Suplementar tampoco sustituye la investigación de una posible causa digestiva, autoinmune o farmacológica detrás de una deficiencia comprobada.
Fuentes referenciales:
Infobae Salud
Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos
