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Diez decisiones cotidianas para reducir el riesgo cardiovascular


Cardiólogos argentinos destacan que combinar hábitos sostenidos con controles de presión, colesterol y glucosa permite actuar antes de que aparezcan complicaciones.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S
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En Argentina, especialistas del Hospital Británico de Buenos Aires, el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Hospital Italiano destacaron, en el marco del Día Mundial del Corazón del 29 de septiembre, la importancia de incorporar cuidados cotidianos y detectar tempranamente los factores de riesgo cardiovascular.

El mensaje combina dos acciones complementarias: mantener hábitos saludables y conocer los indicadores que pueden alterarse sin producir molestias. La Organización Mundial de la Salud señala que la mayoría de las enfermedades cardiovasculares puede prevenirse abordando factores como el tabaquismo, la alimentación inadecuada y la inactividad física. Esto reduce el riesgo, aunque no garantiza que una persona nunca enferme.

Conocer el riesgo antes de sentir síntomas

1. Medir la presión arterial. La hipertensión puede avanzar sin señales evidentes. Verónica Volberg, jefa de Cardiología del Hospital de Clínicas, destacó la importancia de los controles para identificarla. Conocer las mediciones y revisarlas con un profesional permite establecer si hace falta seguimiento o tratamiento.

2. Controlar colesterol y glucosa. Estos indicadores forman parte de la evaluación cardiovascular. Los resultados deben interpretarse junto con los antecedentes y otros factores personales. Este enfoque se desarrolla en el análisis sobre el colesterol y la evaluación integral del riesgo cardiovascular.

3. Mantener controles médicos personalizados. La frecuencia de las consultas y las pruebas necesarias dependen de cada situación. La detección temprana facilita iniciar orientación y medicamentos cuando corresponda. Los cambios de hábitos forman parte del cuidado y deben acompañar el tratamiento indicado.

Alimentación y tabaco: dos frentes de prevención

4. Evitar el tabaco y el vapeo. Dejar de fumar y reducir la exposición al humo ajeno son medidas centrales. La Asociación Estadounidense del Corazón también incluye los productos de nicotina inhalada en sus recomendaciones preventivas, mientras continúa estudiándose el impacto a largo plazo de los cigarrillos electrónicos.

5. Mejorar el patrón alimentario. Priorizar verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado permite construir una alimentación variada. El aceite de oliva puede formar parte de ese patrón. Reducir el exceso de sal, los azúcares y los alimentos muy procesados complementa estas elecciones.

Sumar movimiento dentro y fuera del entrenamiento

6. Caminar con regularidad. Los desplazamientos a pie y los paseos son oportunidades para incorporar actividad física. La OMS reconoce que también cuentan los movimientos realizados durante el transporte, las tareas domésticas y el tiempo libre.

7. Combinar ejercicio aeróbico y fuerza. Para los adultos, las recomendaciones contemplan al menos 150 minutos semanales de actividad moderada o 75 de actividad vigorosa, además de fortalecimiento muscular dos días por semana. La elección debe ajustarse a la capacidad de cada persona. En edades avanzadas, conservar músculo también ayuda a sostener la autonomía, como explica el artículo sobre sarcopenia y recuperación de fuerza después de los 60 años.

La progresión requiere atención a la técnica, la carga y la recuperación. Estos aspectos orientan cuándo conviene modificar una rutina de fuerza, sin depender únicamente de un calendario fijo.

8. Interrumpir los periodos prolongados sentado. Los especialistas proponen levantarse y moverse cada 30 a 60 minutos. Estas pausas permiten distribuir el movimiento durante la jornada y complementan las sesiones de ejercicio.

Descanso y estrés también necesitan atención

9. Cuidar la duración y la regularidad del sueño. La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda entre siete y nueve horas para la mayoría de los adultos. Mantener horarios regulares y consultar por dificultades persistentes para dormir permite atender un componente de la salud cardiovascular que suele quedar relegado.

10. Reservar espacios de recuperación frente al estrés. Incorporar descansos y actividades que ayuden a gestionar la tensión forma parte del cuidado cotidiano. Marcelo Halac, cardiólogo de la Universidad Hospital Italiano, destacó que los beneficios proceden de pequeñas decisiones mantenidas en el tiempo.

La prevención requiere continuidad y acceso a atención sanitaria. La OMS también subraya la necesidad de entornos que hagan disponibles y asequibles las opciones saludables: sostener estos cuidados depende tanto de las decisiones personales como de las condiciones para llevarlas a la práctica.

Fuentes referenciales:
Infobae: recomendaciones de cardiólogos por el Día Mundial del Corazón
Organización Mundial de la Salud: enfermedades cardiovasculares
Organización Mundial de la Salud: actividad física
Asociación Estadounidense del Corazón: Life’s Essential 8