Compuesto 10 apunta contra el Alzheimer


Un equipo de la ETH Zúrich probó en ratones una molécula que bloqueó agregados de GRK2, redujo beta-amiloide y disminuyó la muerte neuronal


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.


Un equipo de la ETH Zúrich evaluó en ratones una molécula experimental llamada Compuesto 10 y observó señales de desaceleración en la progresión del Alzheimer. El trabajo, publicado en Cell Reports Medicine, se centró en una enzima llamada GRK2, cuya forma inactiva aparece acumulada en tejidos cerebrales afectados por demencia y puede dañar las mitocondrias de las neuronas.

La investigación, liderada por Ursula Quitterer, profesora de farmacología molecular en ETH Zúrich, tardó casi 20 años en desarrollarse. El tiempo prolongado se debió en parte a la necesidad de trabajar con ratones de edad avanzada, de entre 1,5 y 2 años, y a que cada fase experimental requería largos periodos de observación antes de avanzar al siguiente paso.

El hallazgo se ubica dentro de una etapa de fuerte transformación en el campo del Alzheimer, donde conviven nuevas herramientas de diagnóstico, anticuerpos contra beta-amiloide y líneas experimentales dirigidas a otros mecanismos celulares. En ese contexto, los avances sobre diagnóstico en sangre y nuevos tratamientos para Alzheimer muestran que la enfermedad ya no se estudia desde una sola vía biológica.

Una diana terapéutica distinta

La demencia es una de las grandes causas de discapacidad y dependencia en personas mayores. La Organización Mundial de la Salud la reconoce como la séptima causa de muerte en el mundo, y el Alzheimer representa aproximadamente entre el 60% y el 70% de los casos.

El equipo de ETH Zúrich partió de muestras de tejido cerebral obtenidas durante cirugías de tumores y enviadas por un médico del Hospital Universitario Ain Shams, en El Cairo. Esas muestras pertenecían tanto a personas con demencia como a pacientes sin demencia, lo que permitió comparar patrones moleculares.

Los análisis identificaron una acumulación anómala de GRK2 inactiva en tejido cerebral con demencia. GRK2 es una proteína reguladora que ayuda a las células a responder a señales, estrés y tensión. En el cerebro, participa en funciones relacionadas con las células nerviosas.

Cómo actúa la GRK2 inactiva

La investigación mostró que la GRK2 puede presentarse en una forma normal y funcional, o en una forma inactivada por el metabolismo celular. En el tejido cerebral de pacientes con demencia y en un modelo murino de Alzheimer, la forma inactiva apareció en cantidades elevadas.

El problema no se limita a la presencia de esa proteína alterada. Los investigadores observaron que la GRK2 inactiva forma agregados dentro de las células cerebrales y que esos agregados se depositan en las mitocondrias. Al bloquear los poros mitocondriales, reducen la energía disponible para las células y generan estrés interno.

Ese mecanismo puede alimentar un círculo de daño. Los experimentos citados por ETH Zúrich indican que la GRK2 inactiva favorece la producción de beta-amiloide, un fragmento proteico asociado al Alzheimer. A su vez, el beta-amiloide somete a presión a las neuronas y esa presión promueve más GRK2 inactiva y agregada.

Este enfoque complementa otros estudios sobre proteínas mal plegadas en Alzheimer y demencia, que sugieren que la enfermedad puede involucrar más procesos de agregación y daño celular de los que se reconocían tradicionalmente.

Qué logró el Compuesto 10 en ratones

Para interrumpir ese circuito, el equipo desarrolló varios compuestos químicos y los probó en cultivos celulares y en ratones. Entre ellos, el Compuesto 10 fue el más eficaz para impedir que las moléculas de GRK2 formaran agregados.

Al bloquear esa agregación, el Compuesto 10 permitió que las mitocondrias funcionaran mejor, redujo el depósito de beta-amiloide y ayudó a conservar la función neuronal. En los animales tratados, también se observó una disminución de la muerte de neuronas y una prolongación de la supervivencia.

El efecto no se limitó al sistema nervioso. Los investigadores detectaron mejoras en la función cardíaca y en algunos procesos asociados con el envejecimiento. Incluso se observó que los ratones tratados desarrollaron menos canas en la vejez, un dato experimental que los autores relacionan con efectos más amplios sobre el deterioro celular.

Una etapa temprana, no un tratamiento disponible

El Compuesto 10 todavía no es un medicamento aprobado ni está disponible para pacientes. La investigación completó una fase básica y los autores solicitaron una patente para la sustancia. El siguiente paso, de acuerdo con Quitterer, será avanzar en el desarrollo farmacológico.

La prudencia es clave. Los resultados proceden de modelos celulares y animales, no de ensayos clínicos en personas con Alzheimer. Antes de cualquier aplicación médica, la molécula deberá superar estudios de seguridad, dosificación, eficacia y posibles efectos secundarios en humanos.

El valor del trabajo está en haber identificado una proteína diana distinta, GRK2, y una molécula capaz de actuar sobre ese mecanismo. Quitterer señaló que esta vía difiere de los fármacos actuales contra el Alzheimer, muchos de los cuales se enfocan en la eliminación o reducción de beta-amiloide.

La investigación se conecta con otros esfuerzos experimentales, como los estudios sobre inmunoterapia experimental en modelos animales de Alzheimer, que también exploran formas de intervenir antes de que el daño cerebral sea irreversible.

Por qué importa para la investigación clínica

El Alzheimer sigue siendo una enfermedad compleja, lenta y difícil de estudiar. La acumulación de beta-amiloide y tau continúa siendo central en muchos modelos científicos, pero cada vez se investigan más rutas relacionadas con inflamación, metabolismo celular, mitocondrias, proteínas alteradas y envejecimiento cerebral.

El Compuesto 10 aporta una hipótesis concreta: si se evita que la GRK2 inactiva forme agregados, podría reducirse el estrés mitocondrial, limitarse el depósito de beta-amiloide y protegerse mejor la función neuronal. Esa cadena todavía debe comprobarse en humanos, pero ofrece una vía distinta para diseñar futuros tratamientos combinados.

También refuerza la necesidad de detectar la enfermedad antes de que el deterioro esté muy avanzado. Las investigaciones recientes sobre biomarcadores en sangre para Alzheimer apuntan precisamente a identificar señales tempranas, aunque todavía requieren uso clínico cuidadoso y validación en distintos grupos de pacientes.

La línea abierta por ETH Zúrich no sustituye los tratamientos actuales ni cambia por ahora la práctica médica. Su aporte está en ampliar el mapa biológico del Alzheimer y mostrar que la protección de las neuronas puede abordarse desde mecanismos diferentes a los ya conocidos.

Fuente(s) referenciales

Infobae — Estudian un fármaco que podría desacelerar el desarrollo del Alzheimer: los datos de un experimento