Biomarcadores en sangre alertan sobre Alzheimer


Un estudio liderado por UC San Francisco detectó señales asociadas a tau y amiloide en adultos de mediana edad sin demencia


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.

Un estudio liderado por UC San Francisco abre una nueva línea de observación sobre la enfermedad de Alzheimer: la posibilidad de detectar, mediante biomarcadores en sangre, diferencias cognitivas sutiles en adultos de mediana edad que todavía no presentan demencia.

La investigación, publicada en The Lancet, analizó a 1.350 participantes de entre 53 y 69 años. Los investigadores encontraron que alrededor del 6 % presentaba niveles elevados de amiloide y tau en la sangre, dos proteínas consideradas características biológicas del Alzheimer.

Esos biomarcadores se asociaron con puntuaciones más bajas en dos áreas cognitivas clave: la velocidad de procesamiento y la función ejecutiva. La primera se relaciona con la capacidad de responder con rapidez a información cambiante, mientras que la segunda interviene en tareas como planificar, organizar actividades o manejar decisiones cotidianas.

Señales tempranas antes de la demencia

El hallazgo resulta relevante porque apunta a una fase muy temprana del proceso biológico del Alzheimer. Los participantes no tenían demencia, pero quienes mostraban niveles elevados de biomarcadores ya presentaban diferencias cognitivas menores frente al resto del grupo.

Kristine Yaffe, autora principal del trabajo y vicepresidenta del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de UCSF, explicó que la patología del Alzheimer comienza años antes de que aparezcan los síntomas. Esa ventana previa es clave para observar factores de riesgo modificables y evaluar posibles estrategias de seguimiento clínico.

El estudio se apoya en participantes del estudio CARDIA, una cohorte multisede de largo plazo. El grupo analizado incluyó un 58 % de mujeres; el 45 % de los participantes eran personas negras y el resto, blancas.

Mayor riesgo de deterioro cognitivo

Cuando los participantes fueron evaluados cinco años después, el grupo con biomarcadores elevados presentó un riesgo entre 2,5 y 4 veces mayor de deterioro rápido en memoria verbal. También mostró un riesgo aproximadamente entre 3 y 4 veces mayor de deterioro rápido en velocidad de procesamiento.

Estos resultados no significan que un análisis de sangre pueda utilizarse de forma aislada para predecir con certeza quién desarrollará Alzheimer. Sí refuerzan, en cambio, la importancia de los biomarcadores en sangre para Alzheimer como una herramienta que podría ayudar a identificar cambios biológicos antes de una fase clínica evidente.

Frente a métodos como las imágenes cerebrales o las pruebas de líquido cefalorraquídeo, los análisis sanguíneos tienen una ventaja práctica: son menos invasivos y potencialmente más accesibles. Actualmente, estas pruebas están aprobadas por la FDA para pacientes con síntomas, pero el estudio plantea la posibilidad futura de explorar su uso en personas sin síntomas.

Una herramienta útil, pero no definitiva

Yaffe advirtió que estos análisis deben usarse con cautela. Existe la posibilidad de falsos positivos y, además, los biomarcadores evaluados se aplican al Alzheimer, no a todas las demencias. La propia investigadora recordó que el Alzheimer representa aproximadamente entre el 60 % y el 70 % de los casos de demencia.

La distinción es importante porque no todo deterioro cognitivo tiene la misma causa. En Mundo de la Salud ya se ha explicado que otros trabajos sobre análisis de sangre y diagnóstico de Alzheimer buscan mejorar la precisión clínica, pero siempre dentro de una evaluación médica más amplia.

El valor potencial de este tipo de pruebas está en abrir una oportunidad de seguimiento temprano. Para algunas personas, conocer la presencia de biomarcadores podría permitir actuar sobre factores asociados al riesgo, como inactividad física y cognitiva, depresión, tabaquismo o salud cardiovascular.

Prevención y factores modificables

Yaffe ha liderado investigaciones en Estados Unidos sobre factores modificables vinculados con la demencia. De acuerdo con la información citada por la investigadora, hasta el 40 % de los casos de demencia podrían retrasarse o prevenirse si se abordan esos factores de riesgo.

En ese contexto, los análisis de sangre no deben verse como una prueba aislada ni como una sentencia diagnóstica, sino como una posible herramienta de estratificación del riesgo. Su utilidad dependerá de cómo se integren con la historia clínica, las pruebas cognitivas y otros métodos de evaluación.

La investigación también se relaciona con el interés creciente por detectar el riesgo antes de los primeros síntomas, una línea que ya incluye estudios sobre riesgo de demencia antes de los síntomas y nuevas herramientas para comprender la salud cerebral en etapas tempranas.

Qué aporta este estudio

El aporte central del trabajo es haber encontrado, por primera vez, una correlación entre biomarcadores sanguíneos de Alzheimer y pequeñas diferencias cognitivas en adultos de mediana edad sin demencia. Además, esos mismos biomarcadores se asociaron con mayor probabilidad de deterioro cognitivo posterior.

La investigación no propone aplicar pruebas masivas sin control médico. Su mensaje principal es más preciso: los cambios de tau y amiloide en sangre podrían ayudar a identificar una etapa silenciosa del Alzheimer, cuando todavía existen oportunidades para vigilancia, orientación clínica y manejo de factores de riesgo.

Este enfoque forma parte de una tendencia más amplia en la investigación de la enfermedad, donde los avances en biomarcadores y terapias para Alzheimer están cambiando la forma de estudiar, diagnosticar y eventualmente tratar los procesos neurodegenerativos.

Fuente(s) referenciales

Medical Xpress / University of California, San Francisco: Blood biomarkers reveal subtle midlife cognitive decline tied to Alzheimer’s risk