Un estudio coordinado desde el Hospital de Bellvitge muestra que cerca del 30 % de los pacientes que no respondieron a tratamientos preventivos avanzados logró reducir al menos a la mitad sus días de migraña.
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Un tratamiento preventivo oral logró reducir al menos a la mitad los días de migraña en cerca del 30 % de pacientes que no habían respondido a otras opciones terapéuticas avanzadas. El resultado procede de un estudio multicéntrico realizado en 17 hospitales españoles y centrado en personas con cuadros especialmente difíciles de tratar.
El medicamento evaluado fue atogepant, un fármaco que actúa sobre la vía del péptido relacionado con el gen de la calcitonina, conocido como CGRP. Esta molécula interviene en los mecanismos vinculados con la aparición y transmisión del dolor migrañoso.
Los resultados fueron publicados en The Journal of Headache and Pain y aportan evidencia obtenida en la práctica clínica habitual, fuera de las condiciones más controladas de los ensayos clínicos tradicionales.
Una alternativa después del fracaso de otros tratamientos
Atogepant llegó a los hospitales españoles en 2024 como una nueva opción preventiva contra la migraña. Los ensayos clínicos ya habían demostrado su eficacia, pero todavía existían dudas sobre su utilidad en personas que habían agotado las alternativas disponibles.
El nuevo trabajo es el primer estudio multicéntrico que analiza su efectividad en pacientes que tampoco habían respondido a los anticuerpos monoclonales dirigidos contra el CGRP, considerados entre los tratamientos preventivos más avanzados.
La investigación fue coordinada desde la Unidad de Cefaleas del Hospital Universitario de Bellvitge y contó con la participación del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge, IDIBELL, además de otros centros hospitalarios de España.
La necesidad de contar con más opciones terapéuticas resulta especialmente importante porque la migraña constituye una importante carga para la salud pública y puede limitar durante años las actividades laborales, familiares y sociales.
El estudio incluyó a 252 pacientes
La investigación analizó a 252 personas con migraña de alta complejidad clínica. Más del 80 % presentaba migraña crónica y casi la mitad sufría dolor de cabeza todos los días.
Todos los participantes habían probado previamente otros tratamientos preventivos sin obtener una respuesta suficiente. Entre las terapias utilizadas se encontraban los anticuerpos monoclonales anti-CGRP.
Este perfil convierte a la población estudiada en un grupo especialmente difícil de tratar. Muchos pacientes acumulaban años de evolución de la enfermedad y múltiples fracasos terapéuticos antes de comenzar a recibir atogepant.
La identificación de síntomas, frecuencia y factores asociados es fundamental para orientar la atención. Reconocer a tiempo las señales características de la migraña puede ayudar a diferenciarla de otras cefaleas y facilitar un tratamiento ajustado a cada paciente.
Casi un tercio redujo a la mitad los días de migraña
Después de tres meses de tratamiento con atogepant, cerca del 30 % de los participantes consiguió disminuir al menos un 50 % el número de días mensuales con migraña.
Además, un 44 % experimentó una mejoría considerada clínicamente significativa. El tratamiento también redujo la intensidad del dolor y la necesidad de utilizar medicación destinada a controlar las crisis agudas.
Los resultados muestran que el fármaco puede ofrecer beneficios incluso después del fracaso de terapias que actúan sobre la misma vía biológica del CGRP.
El estudio no plantea que todas las personas respondan de la misma manera. La eficacia observada fue parcial y varió en función de la historia clínica y del número de tratamientos preventivos que habían fallado anteriormente.
Qué es el atogepant y cómo actúa
Atogepant pertenece al grupo de medicamentos conocidos como gepantes. Se administra por vía oral y bloquea el receptor del CGRP, una proteína que participa en la dilatación de los vasos sanguíneos y en la transmisión de señales relacionadas con la migraña.
Su finalidad es preventiva. Esto significa que se utiliza para reducir la frecuencia de los episodios y no únicamente para aliviar el dolor una vez iniciada la crisis.
Los anticuerpos monoclonales anti-CGRP también actúan sobre esta vía, pero presentan diferencias en su estructura, duración y forma de administración. Que un paciente no responda a un anticuerpo monoclonal no implica necesariamente que tampoco pueda beneficiarse de un gepante.
La migraña es un trastorno neurológico complejo que puede incluir síntomas distintos del dolor. La relación entre vértigo y migraña, por ejemplo, obliga a realizar una evaluación integral cuando aparecen mareos, inestabilidad u otras alteraciones vestibulares.
Evidencia obtenida en la práctica clínica real
Una de las principales características del trabajo es que analiza pacientes atendidos en condiciones clínicas habituales. A diferencia de los ensayos controlados, estos estudios incluyen perfiles más diversos y situaciones que reflejan mejor la complejidad de la atención diaria.
Albert Muñoz-Vendrell, neurólogo del Hospital Universitario de Bellvitge e investigador clínico del grupo de Enfermedades Neurológicas y Neurogenética del IDIBELL, fue el investigador principal del estudio.
El especialista explicó que la llegada del medicamento planteó una pregunta concreta: si también podría funcionar cuando otros fármacos habían fracasado. Los resultados ofrecen una primera respuesta basada en datos recopilados en múltiples hospitales.
La investigación también comprobó que la probabilidad de responder disminuía a medida que aumentaba el número de tratamientos preventivos fallidos. Este dato puede ayudar a orientar las decisiones terapéuticas y a evitar retrasos innecesarios en la selección de nuevas opciones.
La respuesta debe evaluarse de forma personalizada
La reducción de los días de migraña es uno de los criterios más utilizados para valorar la eficacia de un tratamiento preventivo. Sin embargo, no es el único indicador relevante.
La intensidad del dolor, la duración de los episodios, la necesidad de medicación de rescate y la capacidad para recuperar actividades cotidianas también permiten determinar si existe una mejoría significativa.
El equipo de Bellvitge considera que algunos criterios tradicionales pueden infravalorar los beneficios reales de determinados tratamientos biológicos, especialmente cuando las mejoras en calidad de vida no quedan reflejadas únicamente en el número de días con dolor.
También es necesario identificar manifestaciones neurológicas que pueden acompañar a las crisis. Los destellos y alteraciones visuales asociados con la migraña pueden confundirse con problemas oculares y requieren una valoración adecuada.
Una enfermedad con gran impacto cotidiano
La migraña es una de las principales causas de discapacidad en el mundo. En España se estima que afecta aproximadamente al 12 % de la población, mientras que en Cataluña viven cerca de 900.000 personas con esta enfermedad.
Los episodios pueden provocar dolor pulsátil, náuseas, sensibilidad a la luz y al sonido, alteraciones visuales y dificultades para realizar actividades habituales.
En los casos crónicos, los síntomas aparecen 15 o más días al mes, con características migrañosas durante una parte importante de ese periodo. Esta frecuencia puede afectar el rendimiento laboral, el descanso, las relaciones personales y la salud emocional.
Algunas sustancias pueden aliviar o desencadenar síntomas dependiendo de la dosis y del patrón de consumo. La relación entre cafeína y dolor de cabeza demuestra por qué el manejo de la migraña debe considerar tanto los medicamentos como los hábitos individuales.
El tratamiento no debe modificarse sin supervisión médica
Los resultados del estudio no implican que atogepant sea apropiado para todas las personas con migraña. La selección del tratamiento depende del tipo de migraña, la frecuencia de las crisis, las enfermedades coexistentes, los medicamentos utilizados previamente y la respuesta individual.
El diagnóstico y el seguimiento deben ser realizados por profesionales sanitarios. Los pacientes no deben suspender, combinar o sustituir tratamientos preventivos sin una evaluación médica.
El trabajo tampoco elimina la necesidad de continuar estudiando la seguridad, la persistencia terapéutica y la respuesta a largo plazo. La evidencia obtenida durante tres meses permite valorar los primeros resultados, pero el seguimiento prolongado ayudará a conocer mejor qué pacientes mantienen el beneficio.
Para quienes habían agotado varias opciones preventivas, el estudio aporta una alternativa concreta y medible: cerca de tres de cada diez pacientes redujeron a la mitad sus días de migraña y un grupo más amplio experimentó una mejoría clínica relevante.
