La OMS advierte que el mundo registra 20,6 millones de diagnósticos y 9,5 millones de muertes anuales, con profundas desigualdades en prevención, tratamiento y supervivencia.
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
El cáncer causa aproximadamente 26.000 muertes cada día en el mundo, equivalentes a 9,5 millones de fallecimientos al año. La enfermedad también genera 20,6 millones de nuevos diagnósticos anuales y, sin medidas urgentes, esa cifra podría acercarse a 35 millones hacia 2050.
La advertencia forma parte del Informe mundial sobre el cáncer 2026, elaborado por la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, conocida por sus siglas en inglés como IARC.
El documento destaca que los avances científicos y médicos no se distribuyen de manera equitativa. El lugar de nacimiento, el nivel de ingresos y la capacidad del sistema sanitario continúan influyendo de forma decisiva en las posibilidades de recibir un diagnóstico temprano, acceder a medicamentos y sobrevivir a la enfermedad.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sostuvo que las desigualdades documentadas no son inevitables, sino el resultado de decisiones que pueden revertirse mediante una acción internacional más firme y coordinada.
La segunda causa de muerte en el mundo
Con casi 10 millones de fallecimientos anuales, el cáncer se mantiene como la segunda causa principal de muerte mundial, solo por detrás de las enfermedades cardiovasculares.
La carga sanitaria continúa aumentando a pesar de los avances logrados en el control del tabaquismo, la vacunación contra infecciones relacionadas con tumores y el desarrollo de herramientas de diagnóstico y tratamiento.
Las diferencias entre países son especialmente visibles en la supervivencia. En las naciones de ingresos altos, el 87 % de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama sobrevive al menos cinco años. En los países de ingresos bajos, esa proporción desciende hasta el 42 %.
La brecha refleja desigualdades en el acceso a estudios, medicamentos, cirugía, radioterapia y seguimiento médico. La situación mundial del cáncer muestra que los avances clínicos pueden mejorar la supervivencia, pero sus beneficios siguen concentrándose en los sistemas sanitarios con mayores recursos.
Menos de un tercio de los países garantiza atención oncológica
Menos de uno de cada tres países incluye actualmente la atención del cáncer dentro de sus planes de cobertura sanitaria universal. Como consecuencia, millones de personas quedan sin acceso oportuno a diagnóstico, tratamiento, rehabilitación o cuidados paliativos.
La OMS señala que el control del cáncer no puede depender exclusivamente de intervenciones médicas aisladas. Los servicios deben integrarse en sistemas de salud capaces de acompañar al paciente desde la prevención y el diagnóstico hasta el tratamiento y los cuidados de apoyo.
La detección precoz resulta especialmente importante porque numerosos tumores ofrecen mejores posibilidades de tratamiento cuando se identifican antes de extenderse. Entre las herramientas en investigación se encuentran análisis de sangre para detectar varios tipos de cáncer, aunque estas tecnologías todavía requieren validación antes de utilizarse de forma generalizada.
El impacto económico y emocional de la enfermedad
La primera encuesta mundial de la OMS entre personas afectadas por cáncer reveló que al menos el 45 % experimenta dificultades financieras. Los gastos médicos, la pérdida de ingresos y los desplazamientos necesarios para recibir atención pueden deteriorar profundamente la economía familiar.
Más de la mitad de los pacientes también informó problemas de salud mental. El diagnóstico, la incertidumbre sobre el tratamiento, el temor a la progresión de la enfermedad y los cambios en la vida cotidiana pueden provocar ansiedad, depresión y aislamiento.
Los cuidadores permanentes tampoco quedan al margen. Casi todos enfrentan presiones importantes relacionadas con el trabajo de cuidado no remunerado, la reducción de su actividad laboral y la pérdida de vínculos sociales.
Clarissa Schilstra, superviviente de cáncer infantil que participó en la conducción de la encuesta mundial, destacó que la enfermedad afecta de manera profunda y prolongada todos los ámbitos de la vida del paciente y de su familia.
Asia concentra más de la mitad de los casos
El análisis regional muestra que Asia acumuló más del 53 % de los 19,5 millones de casos reportados en 2024, una proporción relacionada con el tamaño de su población.
Europa, pese a concentrar aproximadamente el 9 % de la población mundial, registró el 21 % de los casos y el 20 % de las muertes, lo que representa una carga desproporcionadamente alta.
América del Norte contabilizó 2,1 millones de diagnósticos, equivalentes al 11 % del total mundial. América Latina y el Caribe alcanzaron 1,5 millones de casos, alrededor del 7,7 %.
En varios países africanos y otras regiones de bajos ingresos, la incidencia registrada puede ser menor, pero la mortalidad es proporcionalmente más elevada. El diagnóstico tardío y la insuficiencia de tratamientos explican buena parte de esa diferencia.
El cáncer de pulmón encabeza las muertes oncológicas
El cáncer de pulmón continúa siendo la principal causa de muerte por cáncer en el mundo. El consumo de tabaco sigue representando uno de sus factores de riesgo más importantes, aunque también aumentan las preocupaciones por la exposición ambiental.
La contaminación del aire vinculada al cáncer de pulmón gana relevancia dentro de las estrategias de prevención, especialmente por la exposición prolongada a partículas finas y otros contaminantes.
Entre los hombres, los tumores de pulmón, próstata y colon figuran entre los más frecuentes. En las mujeres, los cánceres de mama, pulmón y colon representan una proporción elevada de los diagnósticos.
Durante 2024 se estimaron 2,4 millones de casos de cáncer de mama entre mujeres y aproximadamente 694.000 muertes. La enfermedad puede aparecer después de la pubertad en cualquier país, aunque su incidencia aumenta con la edad.
Cuatro de cada diez casos se relacionan con riesgos prevenibles
La OMS estima que casi cuatro de cada diez casos de cáncer están asociados con factores de riesgo que pueden prevenirse o reducirse.
Entre ellos se encuentran el consumo de tabaco y alcohol, la obesidad, el sedentarismo, las dietas poco saludables y determinadas infecciones, como el virus del papiloma humano y las hepatitis B y C.
La prevención requiere combinar políticas públicas y decisiones individuales. Reducir el tabaquismo, ampliar la vacunación, promover la actividad física, mejorar la alimentación y disminuir la exposición a carcinógenos ambientales puede evitar una parte considerable de los diagnósticos.
La detección también puede modificar el curso de algunos tumores. En el caso del cáncer colorrectal, los controles preventivos desde los 45 años permiten identificar lesiones antes de que evolucionen hacia formas más avanzadas.
Obesidad, sedentarismo y contaminación cambian el perfil del cáncer
Elisabete Weiderpass, directora de la IARC, advirtió que algunos países han conseguido reducir determinadas tasas mediante políticas preventivas, pero el progreso mundial continúa siendo demasiado lento.
El perfil de la enfermedad está cambiando por el aumento de la obesidad, la inactividad física, las dietas poco saludables y la contaminación atmosférica. Estos factores adquieren mayor peso a medida que las poblaciones envejecen y cambian sus estilos de vida.
La OMS plantea que la prevención debe mantenerse como una prioridad política. Las campañas de información aisladas no son suficientes si no van acompañadas de regulación del tabaco y el alcohol, vacunación, entornos urbanos saludables y acceso a alimentos nutritivos.
Los planes nacionales aumentaron desde 2010
El informe también identifica algunos avances. Actualmente, el 82 % de los países declara contar con planes nacionales para controlar el cáncer, frente al 50 % registrado en 2010.
La reducción mundial del consumo de tabaco, la expansión de los programas de vacunación y el mayor compromiso político representan progresos relevantes durante la última década.
La investigación científica también se aceleró, con nuevas herramientas para diagnosticar tumores, seleccionar tratamientos y vigilar la respuesta del paciente. Sin embargo, el acceso a esas innovaciones continúa siendo desigual.
Programas de detección organizados pueden reducir tanto los diagnósticos avanzados como la mortalidad. La experiencia de un programa prolongado de detección del cáncer colorrectal mostró reducciones en la incidencia y las muertes cuando los controles se ofrecen de forma sistemática.
Una brecha profunda en el acceso a medicamentos
La disponibilidad de los 20 medicamentos oncológicos considerados prioritarios varía ampliamente según el nivel económico de cada país.
En las naciones de ingresos bajos y medios-bajos, la disponibilidad oscila entre el 9 % y el 54 %. En los países de ingresos altos se sitúa entre el 68 % y el 94 %.
Esta diferencia puede determinar si una persona recibe un tratamiento eficaz, debe esperar durante meses o no accede al medicamento recomendado. También condiciona la capacidad de los profesionales para aplicar protocolos basados en evidencia.
La cobertura sanitaria universal debe incluir medicamentos, cirugía, radioterapia, diagnóstico, rehabilitación y cuidados paliativos. Sin esa integración, los avances científicos no consiguen reducir de manera equitativa la mortalidad mundial.
Pacientes y familias en el centro de la atención
La OMS recomienda que las personas que viven con cáncer y quienes han superado la enfermedad participen en el diseño de los sistemas oncológicos.
Su experiencia puede ayudar a identificar barreras económicas, administrativas y sociales que no siempre aparecen en los indicadores clínicos. También permite adaptar los servicios a las necesidades reales de los pacientes y sus cuidadores.
El informe pide fortalecer la protección social, orientar la investigación hacia las prioridades de salud pública y garantizar un acceso equitativo a los avances médicos.
También propone integrar el control del cáncer dentro de la cobertura universal e invertir en profesionales capacitados para la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el acompañamiento.
La proyección de hasta 35 millones de nuevos casos hacia 2050 convierte estas medidas en una prioridad inmediata. Sin sistemas sanitarios capaces de prevenir, diagnosticar y tratar de manera equitativa, el crecimiento de la enfermedad profundizará las desigualdades ya existentes.
Fuente(s) referenciales
IPS Noticias — El cáncer mata a 26.000 personas cada día
