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Cirugía para el Alzheimer avanza entre dudas científicas

(Graphic: Richard Tibbits/Nature)

La técnica conecta vasos linfáticos del cuello con venas cercanas para intentar mejorar el drenaje cerebral, pero todavía no se ha demostrado que pueda frenar ni revertir la enfermedad.


Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz

Una cirugía experimental para la enfermedad de Alzheimer que alcanzó una rápida popularidad en China está comenzando a evaluarse mediante ensayos clínicos en distintos países. La intervención pretende facilitar la eliminación de líquidos y residuos del cerebro mediante una conexión microscópica entre vasos linfáticos profundos del cuello y venas cercanas.

El procedimiento, denominado anastomosis linfático-venosa cervical profunda, ganó notoriedad por videos de pacientes que parecían recuperar capacidades cognitivas pocos días después de la operación. Sin embargo, especialistas consultados por la revista científica Nature advierten que esas grabaciones y los testimonios personales no permiten establecer si las mejorías fueron causadas por la cirugía.

La técnica se apoya en investigaciones recientes sobre el sistema glinfático y los vasos linfáticos meníngeos, estructuras relacionadas con el movimiento del líquido cefalorraquídeo y la retirada de productos metabólicos. El descubrimiento de nuevas rutas del drenaje linfático cerebral en seres humanos ha reforzado el interés por estudiar estos mecanismos, aunque comprenderlos no demuestra automáticamente que una derivación quirúrgica pueda tratar la demencia.

Cómo pretende mejorar el drenaje del cerebro

La intervención se realiza en el cuello, sin operar directamente sobre el tejido cerebral. Bajo un microscopio de gran aumento, el cirujano conecta vasos linfáticos profundos —algunos de apenas unas décimas de milímetro— con pequeñas ramas del sistema venoso.

La hipótesis es que esta nueva vía permitiría que el líquido procedente del sistema nervioso llegue con mayor facilidad a la circulación sanguínea. Sus promotores consideran que ese flujo podría favorecer la eliminación de beta-amiloide y tau, dos proteínas estrechamente relacionadas con los cambios patológicos observados en la enfermedad de Alzheimer.

El planteamiento tiene una base biológica que merece investigación, pero contiene varias incógnitas. Todavía no se conoce con precisión la dirección y magnitud del flujo en esas conexiones, si las anastomosis permanecerán abiertas a largo plazo ni si la presión de las venas podría ocasionar un movimiento de líquido en sentido contrario.

También debe demostrarse que modificar el drenaje cervical produce cambios medibles dentro del cerebro. La enfermedad de Alzheimer no depende exclusivamente de la acumulación de proteínas: en ella intervienen pérdida neuronal, inflamación, alteraciones vasculares, daño sináptico y otros procesos que evolucionan durante años.

Los videos de pacientes no sustituyen un ensayo clínico

Las grabaciones difundidas en redes sociales mostraban comparaciones realizadas antes y pocos días después de la operación. En algunos casos, pacientes que inicialmente parecían desorientados aparecían luego hablando, reconociendo familiares o realizando actividades cotidianas.

Esos cambios resultaron impactantes, pero no fueron obtenidos mediante evaluaciones controladas. Los síntomas de una persona con demencia pueden fluctuar por el estado de ánimo, la calidad del sueño, la medicación, una infección, la hidratación, el entorno hospitalario o la forma en que se administra una prueba cognitiva.

Cuando no existe un grupo de comparación, evaluadores independientes ni seguimiento prolongado, tampoco puede descartarse un efecto placebo, un sesgo en la selección de los casos o la publicación preferente de los resultados más llamativos. Una mejoría observada durante algunos días no equivale necesariamente a detener la neurodegeneración.

Los estudios iniciales publicados sobre la técnica presentan limitaciones importantes, como muestras pequeñas, seguimientos breves, ausencia de controles adecuados y registro incompleto de posibles complicaciones. Por eso, los investigadores reclaman ensayos aleatorizados que evalúen tanto la función cognitiva como biomarcadores objetivos.

China detuvo su aplicación clínica generalizada

La operación se extendió con rapidez y llegó a ofrecerse en cerca de 400 hospitales chinos. Ante esa expansión, la Comisión Nacional de Salud de China prohibió el 8 de julio de 2025 su utilización como tratamiento clínico habitual para el Alzheimer.

La autoridad sanitaria explicó que no existían pruebas preclínicas ni clínicas de calidad suficiente para confirmar su seguridad, eficacia y relación costo-beneficio. También señaló que sus indicaciones y contraindicaciones no estaban claramente establecidas.

La decisión no declaró que el procedimiento fuera definitivamente ineficaz. El organismo dejó abierta la posibilidad de realizar investigaciones en instituciones calificadas cuando exista evidencia preclínica suficiente, supervisión de comités de ética, protocolos rigurosos y consentimiento informado.

Esta diferencia es fundamental: una intervención puede tener una hipótesis científica razonable y, al mismo tiempo, no estar preparada para ofrecerse como terapia comprobada. En esta etapa, la anastomosis debe considerarse una cirugía experimental y no una cura para el Alzheimer.

Los nuevos ensayos deberán separar esperanza y evidencia

La técnica está entrando ahora en investigaciones clínicas más estructuradas. En España, el Hospital del Mar de Barcelona inició un estudio con diez personas que presentan deterioro cognitivo leve. Esta cirugía experimental para el Alzheimer temprano busca examinar su seguridad, viabilidad y posibles efectos sobre el drenaje y las proteínas asociadas con la enfermedad.

Otros estudios registrados incluyen participantes con Alzheimer o enfermedad de Parkinson y contemplan evaluaciones mediante resonancia magnética, tomografía por emisión de positrones, pruebas cognitivas y biomarcadores en sangre o líquido cefalorraquídeo. Algunos protocolos investigan beta-amiloide, tau fosforilada, proteína ácida fibrilar glial y neurofilamentos como posibles indicadores de cambios biológicos.

Para determinar si la operación funciona, los ensayos deberán comparar los resultados con la evolución de pacientes que no reciban la intervención o que sean sometidos a un procedimiento simulado cuando resulte ética y metodológicamente justificable. También será necesario vigilar infecciones, sangrado, lesión de nervios o vasos, obstrucción de la conexión y reflujo desde el sistema venoso.

La duración del seguimiento será decisiva. El Alzheimer progresa lentamente y una intervención destinada a modificar su curso debe mostrar beneficios sostenidos, no únicamente variaciones cognitivas inmediatamente posteriores a una hospitalización.

El sistema de limpieza cerebral sigue bajo investigación

El interés en esta cirugía forma parte de una línea científica más amplia dedicada a conocer cómo el cerebro elimina desechos. El sistema glinfático moviliza líquido a través de espacios asociados con los vasos sanguíneos, mientras los vasos linfáticos de las meninges contribuyen a transportar sustancias hacia estructuras cervicales.

Factores como el envejecimiento, la función vascular y el sueño podrían modificar la eficiencia de esos procesos. Una revisión reciente analizó cómo el ejercicio regular podría favorecer la limpieza cerebral durante el sueño, aunque esta relación tampoco permite afirmar que determinadas prácticas prevengan o curen por sí solas el Alzheimer.

Por ahora, la cirugía cervical no modifica las recomendaciones clínicas para las personas con demencia. Los pacientes y sus familias deben evitar ofertas que prometan recuperar la memoria de manera inmediata y consultar con especialistas antes de considerar cualquier procedimiento que todavía se encuentre en investigación.

Los ensayos en curso deberán responder tres preguntas esenciales: si la operación mejora realmente el drenaje cerebral, si ese cambio reduce biomarcadores asociados con la enfermedad y si produce un beneficio cognitivo duradero que supere sus riesgos quirúrgicos.

Fuentes referenciales:
Nature
Frontiers in Aging
Comisión Nacional de Salud de China, a través de China Daily
ClinicalTrials.gov