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Cáncer de mama en hombres: señales que requieren evaluación


Un bulto detrás del pezón, cambios en la piel o secreciones pueden advertir una enfermedad poco frecuente que también aparece sin antecedentes familiares conocidos


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.

El cáncer de mama también puede desarrollarse en hombres porque todas las personas nacen con una pequeña cantidad de tejido mamario. Aunque representa alrededor del 1 % de los diagnósticos de esta enfermedad, su baja frecuencia puede hacer que un bulto o una alteración del pezón se atribuyan inicialmente a una causa benigna.

Especialistas de Mayo Clinic y Cleveland Clinic destacan que el tumor suele aparecer debajo del pezón o en el tejido que lo rodea. Reconocer los cambios y solicitar una evaluación médica resulta especialmente importante porque algunos pacientes demoran la consulta al considerar el cáncer de mama una enfermedad exclusivamente femenina.

Un bulto indoloro suele ser la primera señal

El signo más frecuente es una masa firme o un área de engrosamiento en uno de los pechos, generalmente detrás del pezón. El bulto puede ser indoloro, aunque algunas personas presentan dolor o sensibilidad en el pecho o la axila.

También requieren atención los cambios en la piel, como hoyuelos, arrugas, enrojecimiento, descamación o una apariencia similar a la piel de naranja. El pezón puede retraerse hacia el interior, cambiar de aspecto o producir una secreción transparente o con sangre.

Otro posible signo es la aparición de un bulto en la axila, que puede corresponder a un ganglio linfático aumentado. Ninguna de estas manifestaciones confirma por sí sola la presencia de cáncer, pero su persistencia justifica una consulta.

La ginecomastia no es cáncer, pero debe diferenciarse

Una causa habitual del aumento del pecho masculino es la ginecomastia, un crecimiento benigno del tejido glandular relacionado con cambios hormonales, medicamentos o determinadas enfermedades. También puede aumentar el volumen del pecho por acumulación de tejido adiposo.

La exploración física permite orientar la diferencia, pero no siempre basta para establecer el origen de una masa. Un bulto duro, unilateral, irregular o acompañado por alteraciones cutáneas o secreción necesita una evaluación clínica aunque no produzca dolor.

Los cambios hormonales masculinos pueden tener distintas causas. El déficit de testosterona y sus manifestaciones clínicas, por ejemplo, requiere un diagnóstico específico y no debe suponerse únicamente por una modificación del tejido mamario.

La edad y las variantes BRCA elevan el riesgo

La mayoría de los casos se diagnostica en hombres de alrededor de 60 años o mayores, aunque la enfermedad puede aparecer a otras edades. Tener un padre, madre, hermano, hermana o hijo con cáncer de mama u ovario incrementa la probabilidad de una predisposición hereditaria.

Las variantes patogénicas de BRCA1 y, especialmente, BRCA2 se encuentran entre las alteraciones genéticas asociadas con un riesgo mayor. BRCA2 también puede relacionarse con cáncer de próstata, páncreas y melanoma, por lo que los antecedentes familiares deben evaluarse de forma conjunta.

La secuenciación genética aplicada a la atención clínica puede identificar determinadas variantes hereditarias, pero los resultados necesitan interpretación profesional. Detectar una alteración no significa que el cáncer sea inevitable, y obtener un resultado negativo tampoco elimina todos los riesgos.

La relación entre BRCA y distintos tumores también se considera en estrategias para prevenir el cáncer de ovario en personas con predisposición genética. Por esa razón, el asesoramiento debe revisar la historia oncológica de toda la familia y no limitarse al sexo de quienes han enfermado.

Otros factores modifican el equilibrio hormonal

El síndrome de Klinefelter, en el cual existe una copia adicional del cromosoma X, puede modificar el equilibrio entre andrógenos y estrógenos y elevar el riesgo. También se han identificado asociaciones con obesidad, cirrosis y otras enfermedades hepáticas.

Entre los antecedentes relevantes aparecen la inflamación testicular, la extirpación de un testículo, los testículos no descendidos y la radioterapia previa dirigida al tórax. Algunos medicamentos que contienen estrógeno, incluidos tratamientos utilizados en determinados casos de cáncer de próstata, también pueden aumentar el riesgo.

Estas asociaciones no permiten predecir quién desarrollará la enfermedad. Un hombre puede recibir el diagnóstico sin antecedentes familiares, alteraciones genéticas conocidas ni otros factores identificables. Del mismo modo, presentar uno o varios factores no significa que necesariamente aparecerá un tumor.

Las imágenes orientan y la biopsia confirma el diagnóstico

Ante una anomalía, el profesional examina el pecho, el pezón y los ganglios de la axila. La mamografía puede utilizarse para estudiar el tejido mamario masculino y, según las características del hallazgo, complementarse con una ecografía.

La confirmación requiere una biopsia, procedimiento mediante el cual se extrae una muestra para determinar si existen células malignas. Cuando se identifica un cáncer, el laboratorio también puede analizar receptores hormonales y HER2, información necesaria para seleccionar el tratamiento.

El carcinoma ductal es la variedad más frecuente porque se origina en los conductos conectados al pezón. El carcinoma lobulillar es menos habitual debido a la escasa presencia de lobulillos en el tejido mamario masculino. También existen formas raras, como la enfermedad de Paget del pezón y el cáncer inflamatorio.

El tratamiento depende del tumor y de su extensión

La cirugía constituye uno de los tratamientos principales en etapas tempranas y con frecuencia implica retirar el tejido mamario afectado. Dependiendo del estadio, los receptores del tumor y la salud general del paciente, pueden añadirse radioterapia, quimioterapia, terapia hormonal o tratamientos dirigidos.

El estudio de las células quiescentes presentes en tumores de mama intenta comprender mejor la resistencia terapéutica y las recaídas, pero estos hallazgos de investigación todavía no sustituyen las decisiones clínicas basadas en el tipo y estadio de cada cáncer.

No existe un programa de mamografías poblacionales para los hombres con riesgo promedio. Quienes poseen variantes hereditarias o antecedentes familiares importantes deben consultar si necesitan exámenes clínicos periódicos, asesoramiento genético u otra estrategia personalizada.

Todo bulto nuevo, retracción del pezón, secreción, sangrado o cambio persistente en la piel debe ser examinado. La mayoría de las alteraciones mamarias masculinas no corresponde a un cáncer, pero esa posibilidad solo puede descartarse mediante una valoración adecuada.

Fuentes referenciales:
Infobae
Mayo Clinic
Cleveland Clinic