Cambio climático y salud humana


El calentamiento global ya afecta la calidad del aire, el agua, los alimentos, las enfermedades infecciosas, la salud mental y el riesgo cardiovascular.


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.


El Día Mundial del Medio Ambiente, conmemorado cada 5 de junio, vuelve a colocar una advertencia sanitaria en primer plano: el cambio climático ya no puede entenderse solo como un problema ambiental. Sus efectos alcanzan la salud humana de forma directa, desde la calidad del aire hasta la seguridad alimentaria, y obligan a los sistemas sanitarios a prepararse para riesgos más frecuentes, más intensos y más desiguales.

En los últimos 11 años, el planeta atravesó los años más calurosos desde que existen registros. Esa acumulación de calor no se expresa únicamente en temperaturas más altas. También afecta la disponibilidad de agua, agrava la contaminación, modifica la distribución de enfermedades infecciosas, reduce la producción de alimentos y aumenta la presión sobre personas con enfermedades crónicas.

La Organización Mundial de la Salud advierte que los impactos no se distribuyen por igual. Niños, adultos mayores, embarazadas, personas en situación de pobreza y comunidades con menor acceso a servicios sanitarios sufren una carga mayor. En ese escenario, el cambio climático se convierte en un factor que amplifica desigualdades ya existentes y exige respuestas coordinadas de salud pública.

Calor, contaminación y enfermedad cardiovascular

Uno de los impactos más visibles está en el aire. El neurólogo Conrado Estol advirtió que la polución causa millones de muertes al año y explicó que una parte importante del daño no se limita a los pulmones. Las partículas finas pueden ingresar al torrente sanguíneo, inflamar arterias y favorecer la formación de placas, lo que aumenta el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.

El médico clínico Ramiro Heredia remarcó que el cambio climático ya aparece en consultorios, guardias y hospitales. Entre sus expresiones más evidentes se encuentran el golpe de calor, la deshidratación y las descompensaciones de enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Este punto conecta directamente con investigaciones sobre calor y salud del corazón, especialmente en poblaciones vulnerables.

Los episodios de calor extremo aumentan la carga fisiológica del organismo. El corazón debe trabajar más para regular la temperatura corporal, mientras la deshidratación puede alterar la presión arterial, la función renal y el equilibrio general del cuerpo. En personas con enfermedades previas, esas condiciones pueden desencadenar complicaciones graves.

Riñones y cerebro bajo estrés térmico

El calor extremo también afecta órganos que suelen recibir menos atención en el debate climático. La deshidratación eleva el riesgo de insuficiencia renal aguda y crónica, sobre todo en trabajadores expuestos al sol y en comunidades rurales sin acceso seguro a agua potable. El artículo original cita que un aumento de solo 1 °C en la temperatura ambiente incrementa el riesgo de mortalidad renal en un 3 %.

El sistema nervioso también puede resentirse. El calentamiento global se asocia con mayor riesgo de accidente cerebrovascular, esclerosis múltiple y demencia. La exposición crónica a contaminantes, combinada con olas de calor, puede favorecer inflamación cerebral y alterar la transmisión de señales nerviosas, con mayor impacto en niños y personas mayores.

La contaminación por partículas finas es un componente clave de este problema. Estudios recientes han examinado cómo las PM2.5 penetran profundamente en el organismo y pueden afectar más allá del sistema respiratorio. En esa línea, los efectos de las partículas en la salud ayudan a entender por qué la crisis climática se expresa también como una crisis cardiovascular, neurológica y metabólica.

Enfermedades infecciosas en expansión

El aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de lluvia modifican el comportamiento de vectores como los mosquitos. Dengue, zika, chikungunya y malaria pueden expandirse hacia regiones donde antes tenían menor presencia porque el clima permite que los vectores sobrevivan y se reproduzcan en nuevos territorios.

En América Latina, las lluvias extremas y las inundaciones también favorecen infecciones transmitidas por agua y alimentos. El epidemiólogo Pablo Orellano advirtió que el cambio climático facilita la aparición de enfermedades emergentes y agrava condiciones crónicas preexistentes. Heredia añadió que hace poco más de dos décadas el dengue era endémico en alrededor de una decena de países, mientras que hoy amenaza a más de 100 países y territorios.

Este fenómeno se relaciona con un patrón más amplio de riesgo sanitario: la alteración de ecosistemas y temperaturas puede favorecer nuevas rutas de transmisión. Por eso, la vigilancia de enfermedades zoonóticas asociadas al cambio climático se vuelve cada vez más relevante para la prevención.

Salud mental y comunidades vulnerables

El cambio climático también afecta la salud mental. La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido documentó que las olas de calor, las inundaciones y otros eventos extremos pueden generar estrés, ansiedad y trastorno de estrés postraumático, especialmente en jóvenes y comunidades rurales.

La carga no se reparte de manera uniforme. Agricultores, personas con medios de vida ligados a la tierra y quienes ya viven con problemas previos de salud mental pueden sufrir un impacto mayor. La anticipación de daños futuros también aumenta la ansiedad en niños y adolescentes, afectando su percepción del futuro y sus decisiones vitales.

El calor y la contaminación se investigan además como factores que pueden influir en el bienestar psicológico. En ese campo, los estudios sobre calor, contaminación y salud mental refuerzan la necesidad de integrar prevención ambiental y atención sanitaria.

Alimentos, agua y nutrición bajo presión

La seguridad alimentaria es otro frente crítico. Sequías, olas de calor e inundaciones reducen la producción agrícola y pueden afectar la calidad de los alimentos básicos. La OMS estima que entre 2030 y 2050 el cambio climático podría causar 250.000 muertes adicionales por año por desnutrición, malaria, diarrea y estrés por calor.

En América Latina, la combinación de sequías y lluvias extremas compromete la disponibilidad de agua y alimentos. Esa presión multiplica riesgos de desnutrición, hambre y enfermedades transmitidas por agua contaminada, sobre todo en comunidades con menor infraestructura sanitaria.

Los eventos extremos también generan efectos indirectos: desplazamientos poblacionales, contaminación de alimentos, aumento de reservorios de enfermedades y brotes posteriores a inundaciones. Heredia mencionó como ejemplo el incremento del riesgo de leptospirosis después de inundaciones, una señal de cómo el clima puede transformar problemas ambientales en emergencias sanitarias.

Enfermedades crónicas en un ambiente más hostil

El deterioro ambiental y la exposición a contaminantes pueden agravar enfermedades como asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes y trastornos metabólicos. El neurólogo Santiago Tizio vinculó la exposición a partículas finas PM2.5 y gases derivados de combustibles fósiles con mayor riesgo de demencia, accidentes cerebrovasculares y trastornos del desarrollo neurológico en niños.

Heredia subrayó que no se trata necesariamente de enfermedades nuevas, sino de enfermedades conocidas que afectan a más personas, durante más tiempo o en lugares donde antes eran menos frecuentes. Esa observación resume el desafío sanitario: el cambio climático amplifica riesgos existentes y tensiona la capacidad de respuesta de los sistemas de salud.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos coinciden en que las condiciones climáticas extremas afectan la calidad del aire, la disponibilidad de agua potable y la capacidad de los sistemas sanitarios para responder a emergencias. En la práctica, proteger la salud humana exige reducir emisiones, fortalecer la prevención, mejorar alertas tempranas y preparar servicios médicos para una realidad climática más inestable.

Fuente(s) referenciales

Infobae — Cuál es el impacto del cambio climático en la salud humana y por qué preocupa a expertos