Calor, contaminación y salud mental


Un estudio en Barcelona y L’Hospitalet muestra que el impacto ambiental sobre la ansiedad y la depresión depende también del contexto socioeconómico


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.

Las temperaturas extremas y la contaminación del aire no afectan a todas las personas de la misma manera. Un estudio del Institut d’Investigació en Atenció Primària Jordi Gol (IDIAPJGol) y la Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Promoción de la Salud (Ricapps) concluye que el contexto socioeconómico es una variable clave para entender cómo estos factores ambientales influyen en la salud mental.

La investigación, desarrollada en España, combina una revisión crítica de la literatura científica con un estudio cualitativo y otro cuantitativo. Su objetivo fue observar no solo la relación entre ambiente y salud, sino también las desigualdades sociales que pueden aumentar o reducir la capacidad de las personas para protegerse del calor extremo y de la contaminación.

Barrios distintos ante un mismo riesgo ambiental

El trabajo incluyó 60 entrevistas semiestructuradas a personas residentes en tres barrios con características ambientales y de temperatura similares, pero con niveles socioeconómicos diferentes: el Eixample Izquierdo y el Raval, en Barcelona, y el barrio de la Florida, en L’Hospitalet de Llobregat.

Los resultados muestran que la conciencia ambiental está presente en todos los grupos sociales. Sin embargo, las estrategias para enfrentar el calor y la contaminación varían de forma importante según los recursos materiales, la calidad de la vivienda y las condiciones de vida.

En los barrios con menos recursos, la falta de espacios verdes, sombra y refugios climáticos, sumada a viviendas pequeñas o mal acondicionadas, limita la capacidad de protegerse frente al calor. En zonas de nivel socioeconómico medio, en cambio, el acceso a aire acondicionado, espacios verdes o la posibilidad de salir de la ciudad durante episodios de temperaturas extremas actúa como factor protector del bienestar.

Ansiedad, depresión y exposición al calor

El estudio identificó que un 12 % de la población analizada recibió un diagnóstico de ansiedad y un 4 % un diagnóstico de depresión durante el periodo estudiado. Más del 60 % de los casos diagnosticados correspondió a mujeres, un dato que refuerza la necesidad de mirar estos impactos desde una perspectiva social y sanitaria más amplia.

La exposición a altas temperaturas se asoció con un aumento del 43 % del riesgo de ansiedad y del 26 % del riesgo de depresión. Estos datos sitúan el calor extremo como un factor ambiental relevante para la salud mental, especialmente cuando coincide con condiciones de vulnerabilidad social.

La relación entre ambiente y bienestar psicológico también se observa en otros enfoques de salud pública, como el vínculo entre contaminación, ruido y estrés climático, que evidencia cómo los factores ambientales pueden convertirse en riesgos persistentes para la salud cuando no existen medidas de protección adecuadas.

Contaminación, inflamación y estrés oxidativo

Los investigadores plantean que los efectos observados pueden estar relacionados con procesos de inflamación y estrés oxidativo provocados por la contaminación del aire. A ello se suma el aumento del estrés, la irritabilidad y la agresividad durante los episodios de calor extremo.

La contaminación atmosférica no actúa de forma aislada. Cuando se combina con temperaturas elevadas, viviendas mal acondicionadas y menor acceso a espacios de descanso o sombra, puede intensificar la carga física y emocional de la población expuesta.

En salud ambiental, ya se ha documentado que la exposición a partículas contaminantes puede afectar distintos sistemas del organismo. Esa mirada integral también aparece en investigaciones sobre cómo afecta la contaminación del aire a otras áreas de la salud, lo que refuerza la necesidad de evaluar sus efectos más allá del aparato respiratorio.

La vivienda también influye en el bienestar

Uno de los elementos centrales del estudio es que las personas no enfrentan el calor extremo únicamente con información o conciencia ambiental. También necesitan recursos concretos: viviendas ventiladas, aislamiento térmico, acceso a sombra, zonas verdes y alternativas seguras para reducir la exposición durante los episodios de mayor temperatura.

Por eso, el impacto sobre la salud mental no depende solo de la temperatura registrada, sino de la posibilidad real de protegerse. Una persona que vive en una vivienda pequeña, sin climatización adecuada y sin acceso cercano a espacios verdes tiene menos margen de respuesta que otra con mayores recursos materiales.

Esta relación entre entorno físico, condiciones habitacionales y equilibrio emocional coincide con la importancia de analizar cómo la vivienda y el vecindario influyen en la salud, especialmente en contextos urbanos donde las desigualdades se expresan también en la calidad del espacio cotidiano.

Una desigualdad que exige respuestas diferenciadas

El estudio del IDIAPJGol y la Ricapps muestra que las estrategias frente al calor y la contaminación no pueden diseñarse como si toda la población partiera del mismo punto. La información ambiental es necesaria, pero insuficiente cuando las personas no cuentan con medios reales para actuar.

Las políticas de salud pública deben considerar refugios climáticos, zonas verdes, vivienda adecuada y medidas específicas para barrios con menos recursos. También deben integrar la salud mental dentro de la planificación climática, porque el calor extremo y la contaminación pueden traducirse en ansiedad, depresión, irritabilidad y malestar emocional sostenido.

El hallazgo resulta especialmente importante en ciudades expuestas a episodios cada vez más intensos de calor. En esos escenarios, el cuidado de la salud mental no depende solo de la atención sanitaria, sino también del urbanismo, la vivienda, la calidad del aire y la reducción de desigualdades sociales.

La actividad física y las intervenciones comunitarias también pueden formar parte de estrategias de protección cuando se adaptan al contexto de cada población. En salud mental, se ha destacado el papel del ejercicio contra la ansiedad y la depresión, pero su implementación requiere condiciones seguras, espacios accesibles y entornos que no aumenten la exposición al calor o a la contaminación.

Fuente(s) referenciales

Salud y Medicina. “Las temperaturas extremas y la contaminación afectan de manera desigual a la salud mental”. Publicado el 4 de abril de 2026. Disponible en: https://saludymedicina.org/post/las-temperaturas-extremas-y-la-contaminacion-afectan-de-manera-desigual-a-la-salud-mental