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10 alimentos que pueden ayudar a cuidar la salud cerebral


Especialistas destacan que una dieta con grasas saludables, vegetales ricos en fitonutrientes, fibra, antioxidantes y omega-3 puede favorecer la memoria y el desempeño cognitivo.


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz

La salud cerebral también depende de lo que una persona come de manera habitual. Diversos especialistas destacan que ciertos patrones de alimentación se asocian con mejor funcionamiento cognitivo, especialmente cuando priorizan grasas saludables, vegetales ricos en fitonutrientes, fibra, vitaminas y antioxidantes.

La recomendación general no se basa en un alimento aislado, sino en el conjunto de la dieta. Reducir grasas saturadas y grasas trans, y reemplazarlas por alimentos vegetales, cereales integrales, legumbres, pescado, frutos secos y aceite de oliva, puede beneficiar tanto al sistema cardiovascular como al cerebro.

La dieta que beneficia al corazón también puede ayudar al cerebro

Lizzie Bertrand, nutricionista dietista diplomada de Mayo Clinic en St. James, Minnesota, explicó que la alimentación puede influir en la memoria cuando incluye grasas saludables y productos vegetales ricos en fitonutrientes.

Mayo Clinic ha señalado que todavía queda mucho por investigar sobre la relación entre dieta y salud cerebral, pero sostiene una idea central: lo que protege al corazón también puede favorecer al cerebro. Esta conexión es importante porque el flujo sanguíneo, la salud vascular y el metabolismo influyen directamente en el rendimiento cognitivo.

Ese enfoque coincide con investigaciones recientes sobre la dieta mediterránea y sus beneficios para el corazón y el cerebro, un patrón alimentario que prioriza vegetales, legumbres, cereales integrales, pescado y aceite de oliva.

Frutos rojos, uvas y sandía

Los frutos rojos figuran entre los alimentos más mencionados por su aporte de antioxidantes. Arándanos, fresas, moras y otras bayas contienen compuestos que pueden ayudar a proteger al cerebro del daño oxidativo y se asocian con memoria y concentración.

Las uvas aportan resveratrol y polifenoles, compuestos vinculados con la función cerebral. Las uvas Concord, en particular, son destacadas por Mayo Clinic por su contenido de polifenoles, mientras que otras frutas rojas también se relacionan con la protección frente al deterioro cognitivo.

La sandía suma licopeno, un antioxidante potente, y un alto contenido de agua. La hidratación adecuada es relevante porque la deshidratación puede reducir la energía mental, aumentar la fatiga y afectar la concentración.

Palta, remolacha y hojas verdes

La palta aporta grasas monoinsaturadas, que pueden favorecer la salud vascular cuando reemplazan grasas saturadas. Mayo Clinic la incluye entre los alimentos que pueden ayudar al funcionamiento de la memoria si se consume con moderación dentro de una dieta equilibrada.

Las remolachas contienen nitratos naturales capaces de dilatar los vasos sanguíneos. Ese efecto puede facilitar la llegada de sangre oxigenada al cerebro, un elemento asociado con la memoria y el desempeño mental.

Las hortalizas de hoja verde oscura aportan antioxidantes, vitamina C y folato. Estos nutrientes se han relacionado con menor pérdida de memoria asociada a la edad, reducción de inflamación y mejor circulación sanguínea cerebral. En esa línea, también se ha destacado que no todas las dietas vegetales son iguales: una alimentación basada en plantas de buena calidad puede ayudar a proteger el cerebro.

Cereales integrales, legumbres y fibra

Los cereales integrales y las legumbres aportan carbohidratos complejos, fibra y vitaminas del grupo B. Las neuronas utilizan glucosa como fuente principal de energía, pero necesitan un suministro estable; por eso los carbohidratos complejos resultan preferibles a los productos refinados.

Entre los ejemplos citados aparecen trigo partido, cuscús integral, garbanzos, avena, batatas y frijoles negros. Estos alimentos liberan energía de forma más lenta y ayudan a sostener el funcionamiento cerebral durante más tiempo.

La fibra también tiene un papel relevante por su vínculo con el microbioma intestinal. Esa relación entre alimentación, intestino y cerebro aparece en estudios que analizan cómo una dieta sin fibra puede impactar la memoria en modelos experimentales.

Pescados grasos, aceite de oliva y cacao

Los pescados grasos y algunos mariscos aportan ácidos grasos omega-3 y vitamina B12. Mayo Clinic menciona salmón, trucha, caballa, arenque, sardinas y otros pescados como fuentes de omega-3 saludables para el corazón, con posibles beneficios para la memoria cuando se consumen una o dos veces por semana.

El aceite de oliva, especialmente el extra virgen, aporta grasas monoinsaturadas y antioxidantes. Cuando reemplaza grasas trans o saturadas, puede contribuir a mejorar el perfil de colesterol y a proteger la salud vascular, un factor clave para el cerebro.

El cacao y el chocolate con alto contenido de cacao contienen flavonoides antioxidantes. Estos compuestos se vinculan con la protección del revestimiento arterial, el flujo sanguíneo y la claridad mental, siempre dentro de un consumo moderado y sin desplazar alimentos de mayor calidad nutricional.

No todo depende de suplementos

Los especialistas insisten en que la evidencia debe interpretarse con prudencia. Una dieta saludable puede ayudar a sostener la función cognitiva, pero ningún alimento aislado garantiza protección frente al deterioro cerebral o enfermedades neurodegenerativas.

También es importante diferenciar entre alimentos completos y suplementos. Investigaciones recientes han mostrado que aumentar omega-3 mediante suplementos no necesariamente evita el deterioro asociado al Alzheimer, lo que refuerza la necesidad de mirar el patrón alimentario completo y no solo nutrientes aislados. Ese debate aparece en estudios sobre aceite de pescado y Alzheimer.

Sol Vilaró, directora del Departamento de Nutrición de INECO, advirtió que una dieta rica en grasas saturadas, grasas trans y colesterol se asocia con mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. El consejo práctico es priorizar alimentos frescos, fibra, vegetales, grasas saludables y preparaciones simples.

Fuente(s) referenciales

Infobae