Un estudio en JAMA Network Open detectó un aumento del 38,7 % en exposiciones a vitamina A durante el brote de sarampión de 2025 en Estados Unidos.
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
La vitamina A cumple funciones importantes en la visión, la piel, el cabello y el sistema inmunitario. También puede apoyar la recuperación de algunos pacientes con sarampión cuando se utiliza bajo supervisión médica. Pero el brote de sarampión registrado en Estados Unidos durante 2025 mostró el lado riesgoso de convertir un nutriente útil en una supuesta solución preventiva sin respaldo clínico.
Un estudio publicado en JAMA Network Open encontró que, entre enero y marzo de 2025, America’s Poison Centers reportó un aumento del 38,7 % en exposiciones a vitamina A durante el brote de sarampión que afectó a múltiples estados. El incremento coincidió con mensajes mediáticos y declaraciones públicas que promovieron la vitamina A y el aceite de hígado de bacalao como recursos frente al sarampión, pese a que la vitamina A no previene la infección.
El trabajo, realizado por Anne Christine Bischops y colaboradores, analizó búsquedas en internet, cobertura mediática, menciones en línea y reportes de centros toxicológicos. Los datos muestran cómo la desinformación sanitaria puede modificar conductas de salud en poco tiempo, especialmente durante brotes infecciosos donde el miedo, la duda y la búsqueda de alternativas ganan espacio.
El sarampión volvió a encender las alarmas
El sarampión, también conocido como rubeola, es una enfermedad viral que causa fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos rojos y una erupción generalizada. Se transmite por el aire cuando una persona infectada tose o estornuda, y el virus puede permanecer suspendido hasta dos horas después de que el paciente haya abandonado una habitación.
Aunque muchas personas lo recuerdan como una enfermedad infantil, el sarampión puede causar complicaciones graves, entre ellas neumonía, inflamación cerebral y muerte, especialmente en niños pequeños y personas con sistemas inmunitarios debilitados. Estados Unidos había declarado eliminado el sarampión en el año 2000, pero el brote de 2025 fue el más grande desde esa eliminación.
La vacunación evitó alrededor de 59 millones de muertes por sarampión entre 2000 y 2024. Sin embargo, la reticencia a vacunar a los niños fue señalada como una razón importante del resurgimiento. Ese contexto también se observa en coberturas previas sobre el repunte de sarampión en Estados Unidos, donde la baja cobertura vacunal aparece como un factor crítico.
La vitamina A no reemplaza la vacunación
La vitamina A puede tener un papel médico en ciertos casos de sarampión, sobre todo cuando existe deficiencia nutricional o cuando un profesional sanitario la indica como apoyo terapéutico. Ese uso controlado no equivale a prevención. La vitamina A no impide el contagio, no sustituye la vacuna y no debe administrarse en dosis altas sin vigilancia clínica.
El problema detectado en 2025 fue el aumento de interés por métodos alternativos, como suplementos de vitamina A y aceite de hígado de bacalao, en un momento de crisis sanitaria. Los investigadores encontraron que las búsquedas relacionadas con “vitamin A measles” y “cod liver measles” aumentaron de forma clara tras declaraciones públicas que promovieron esos productos.
El estudio identificó dos momentos clave: el primero de varios mensajes mediáticos que promovieron la vitamina A como tratamiento contra el sarampión el 19 de febrero de 2025, y comentarios de la médica Suzanne Humphries en el podcast The Joe Rogan Experience, donde impulsó el uso de vitamina A y aceite de hígado de bacalao frente al sarampión.
El exceso también puede intoxicar
La vitamina A es liposoluble, lo que significa que puede acumularse en el organismo. Cuando se ingiere en cantidades excesivas, puede causar náuseas, dolor de cabeza, mareos y daño hepático. El riesgo es especialmente delicado en niños, que fueron una parte importante de las exposiciones reportadas por los centros toxicológicos durante el periodo analizado.
El aumento de exposiciones peligrosas no ocurrió aislado. Las búsquedas de vitamina A subieron 7,5 puntos porcentuales por encima de lo esperado, mientras que las búsquedas de aceite de hígado de bacalao aumentaron 1,3 puntos. Al mismo tiempo, los centros toxicológicos reportaron un incremento significativo de exposición a cantidades riesgosas de vitamina A.
Este patrón muestra cómo una recomendación difundida fuera de contexto puede transformarse en conducta de riesgo. Una vitamina necesaria para el organismo puede volverse peligrosa cuando se usa como sustituto de medidas preventivas comprobadas. La misma lógica se aplica a otros debates sobre vacunas y desinformación sanitaria, donde afirmaciones sin respaldo pueden erosionar decisiones de salud pública.
La desinformación cambia conductas reales
El análisis no se limitó a medir publicaciones en redes sociales. Los investigadores compararon tendencias de búsqueda en Google, menciones públicas, cobertura mediática y reportes de exposición a vitamina A. Esa combinación permitió observar una secuencia: primero aumentó el mensaje público, luego subieron las búsquedas y finalmente se registró mayor exposición a dosis peligrosas.
La relación no prueba que cada caso de exposición haya sido causado directamente por una publicación concreta, pero sí muestra una coincidencia temporal preocupante. Durante una crisis de salud pública, la información incompleta o engañosa puede orientar decisiones domésticas, compras de suplementos y prácticas de automedicación.
El caso resulta especialmente relevante porque el sarampión es altamente contagioso y prevenible mediante vacunación. Cuando las personas sustituyen una medida comprobada por productos no indicados para prevenir la infección, el riesgo se desplaza de lo individual a lo colectivo. En ese sentido, la vigilancia de brotes de sarampión y vacunación sigue siendo una prioridad sanitaria.
Niños, suplementos y vigilancia médica
Los niños concentran una parte importante de la preocupación. En un brote de sarampión, muchas familias buscan protegerlos rápidamente, pero la automedicación con suplementos puede generar daños evitables. La dosis adecuada de vitamina A, cuando corresponde, debe ser indicada por profesionales de salud y no por tendencias en redes, entrevistas o recomendaciones no verificadas.
La intoxicación por vitamina A puede confundirse al principio con síntomas comunes, como náuseas o dolor de cabeza. Esa dificultad aumenta el riesgo de retrasar la consulta. Por eso, los autores del estudio insistieron en la necesidad de respuestas rápidas de salud pública para desmentir información falsa y orientar a la población hacia medidas seguras.
La prevención del sarampión depende de la vacunación, la vigilancia epidemiológica, el aislamiento de casos y la comunicación sanitaria clara. Experiencias recientes, como el brote de sarampión en Utah, muestran que la baja vacunación dificulta el control cuando el virus encuentra comunidades vulnerables.
Una lección para futuras crisis sanitarias
El estudio publicado en JAMA Network Open ofrece una advertencia concreta: la desinformación no queda en el terreno de las opiniones. Puede modificar búsquedas, impulsar consumo de productos y terminar en llamadas a centros toxicológicos. En el caso de la vitamina A, el aumento del 38,7 % en exposiciones durante el brote de 2025 evidencia cómo un mensaje mal encuadrado puede generar daño.
La vitamina A no es enemiga de la salud. Es un nutriente esencial y puede ser útil en contextos médicos específicos. El problema aparece cuando se promueve como prevención del sarampión o cuando se consume en dosis altas sin indicación profesional. En una enfermedad viral altamente transmisible, confundir apoyo terapéutico con prevención puede tener consecuencias graves.
La comunicación pública debe ser rápida, clara y proporcional al riesgo. Frente al sarampión, el mensaje sanitario sigue siendo directo: la vacunación es la herramienta preventiva probada; los suplementos no sustituyen la inmunización; y cualquier uso de vitamina A en niños o pacientes con sarampión debe realizarse bajo orientación médica.
Fuente(s) referenciales
Medical Xpress — Vitamin A poisonings rose almost 40% as measles misinformation spread in 2025
