Las cuatro niñas proceden de un solo óvulo fecundado, compartieron placenta y nacieron por cesárea tras 28 semanas y cuatro días de gestación
Redactor: Luis Ortega
Editor: Camila Herrera R.
Una mujer de 34 años dio a luz a cuatro niñas genéticamente idénticas en Brisbane, Australia, después de un embarazo concebido de manera natural y sin tratamientos de fertilidad. El nacimiento constituye un fenómeno excepcional, cuya probabilidad ha sido estimada por los especialistas en aproximadamente uno de cada 15 millones de embarazos.
Jenitar Na’amoana tuvo a las cuatrillizas en el Hospital Real de Brisbane y de la Mujer. Las recién nacidas, llamadas Emily, Harriet, Catherine y Alexa, se originaron a partir de un solo óvulo fecundado que se dividió hasta formar cuatro embriones.
Las niñas también compartieron la misma placenta, una característica que incrementó la complejidad médica del embarazo. Este tipo de gestación monocigótica implica que los bebés poseen una composición genética prácticamente idéntica, aunque su desarrollo posterior puede verse influido por factores biológicos y ambientales.
La particularidad genética del caso se relaciona con las investigaciones que utilizan gemelos idénticos para estudiar la influencia hereditaria sobre distintos rasgos infantiles. En el caso australiano, la división de un único óvulo fecundado dio lugar no a dos, sino a cuatro niñas genéticamente iguales.
El embarazo fue clasificado como de riesgo extremadamente alto
El embarazo fue identificado durante un control médico rutinario. El descubrimiento sorprendió tanto a los especialistas como a la familia Na’amoana, que ya tenía cuatro hijos con edades comprendidas entre uno y diez años.
Debido a los riesgos asociados con una gestación de cuatro fetos y una placenta compartida, Jenitar quedó hospitalizada desde la semana 25 para recibir vigilancia permanente. El equipo médico estableció como uno de sus principales objetivos prolongar el embarazo al menos hasta la semana 28.
La doctora Alexa Bendall, obstetra y especialista en medicina materno-fetal, explicó que alcanzar esa etapa de la gestación era considerado un resultado favorable por el equipo encargado de la atención. Cada día adicional dentro del útero contribuía al desarrollo de los órganos de las niñas antes del nacimiento.
El seguimiento especializado es fundamental en embarazos de alto riesgo, debido a que permite detectar alteraciones maternas, placentarias o fetales antes de que provoquen complicaciones graves. Distintas herramientas médicas investigan actualmente la detección temprana de riesgos durante el embarazo para orientar intervenciones clínicas oportunas.
Las cuatro niñas nacieron a las 28 semanas de gestación
El parto se realizó mediante cesárea el 14 de julio de 2026, cuando el embarazo había alcanzado las 28 semanas y cuatro días. El procedimiento permitió el nacimiento de las cuatro bebés bajo la atención coordinada de especialistas en obstetricia, medicina materno-fetal y neonatología.
El nacimiento antes de completar las 37 semanas se considera prematuro. En este caso, la edad gestacional hizo necesario mantener a las niñas en la unidad de cuidados intensivos neonatales del Hospital Real de Brisbane y de la Mujer para vigilar su respiración, alimentación, crecimiento y adaptación fuera del útero.
La prematuridad exige atención especializada porque los órganos de los recién nacidos todavía se encuentran en proceso de maduración. La relación entre el parto prematuro y las complicaciones durante el periodo neonatal constituye una de las principales áreas de vigilancia de la salud infantil.
La doctora Bendall señaló que el nacimiento de cuatro niñas sanas a las 28 semanas y cuatro días representó un resultado extraordinario para el equipo médico. Las bebés permanecerán hospitalizadas hasta que alcancen el desarrollo necesario para recibir el alta.
Una división embrionaria excepcional
Los embarazos monocigóticos comienzan cuando un espermatozoide fecunda un único óvulo y el embrión resultante se divide. En los embarazos gemelares idénticos se forman dos embriones, pero en el caso de la familia Na’amoana la división produjo cuatro.
Los nacimientos naturales de cuatrillizos, aunque no sean idénticos, ya son extremadamente infrecuentes y se calculan en aproximadamente uno de cada 700.000 embarazos. La combinación de concepción natural, identidad genética y placenta compartida convierte este nacimiento en un caso de rareza considerable para la medicina.
Compartir una sola placenta también obliga a intensificar la vigilancia prenatal, debido a que los fetos dependen de una estructura común para recibir oxígeno y nutrientes. Las alteraciones placentarias pueden modificar el crecimiento de uno o varios bebés y condicionar el momento más seguro para realizar el parto.
La placenta también participa en complicaciones obstétricas graves como la preeclampsia. Investigaciones recientes estudian procedimientos destinados a reducir los riesgos placentarios durante el embarazo y prolongar la gestación cuando existe peligro para la madre o el feto.
La madre y las bebés evitaron complicaciones graves
El hospital informó que Jenitar Na’amoana logró evitar las principales complicaciones previstas para ella y para sus hijas. La evolución fue considerada especialmente favorable debido al número de fetos, la prematuridad y la existencia de una única placenta.
Las niñas recibieron los nombres de Emily, Harriet, Catherine y Alexa. La familia eligió el nombre Alexa como homenaje a la doctora Bendall, quien dirigió el seguimiento del embarazo y participó en la atención del parto.
Con el nacimiento de las cuatrillizas, la familia Na’amoana pasó a estar integrada por ocho hijos. Ante las necesidades logísticas y económicas derivadas del cuidado simultáneo de cuatro recién nacidas, la madre inició una campaña para reunir fondos destinados a adquirir un vehículo de al menos diez asientos.
La iniciativa había recaudado más de 25.000 dólares estadounidenses. Mientras tanto, las cuatro niñas continúan creciendo bajo supervisión médica en cuidados intensivos neonatales, donde permanecerán hasta contar con la estabilidad y madurez necesarias para abandonar el hospital.

