Un estudio realizado en Japón encontró una asociación entre los turnos nocturnos maternos y determinadas dificultades detectadas mediante pruebas de desarrollo en niños de cuatro años. Los investigadores advierten que los resultados no demuestran una relación causal.
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.
Una investigación realizada en Japón ha encontrado que los hijos de mujeres que trabajaron en turnos nocturnos durante el embarazo presentaron una mayor frecuencia de resultados indicativos de posibles dificultades del desarrollo a los cuatro años. El estudio, publicado el 27 de octubre de 2026 en la revista científica Occupational & Environmental Medicine, examinó información de aproximadamente 31.500 embarazos procedentes de una amplia cohorte nacional japonesa.
Los investigadores observaron que los niños cuyas madres continuaron trabajando de noche durante el embarazo tenían una mayor probabilidad de obtener resultados desfavorables en pruebas de detección relacionadas con la comunicación, la motricidad fina y las habilidades personales y sociales.
Las asociaciones fueron más limitadas entre los hijos de mujeres que habían trabajado de noche al comienzo del embarazo, pero dejaron de hacerlo posteriormente.
El trabajo forma parte del Japan Environment and Children’s Study (JECS), una investigación nacional que estudia las relaciones entre las exposiciones ambientales, las condiciones de vida y la salud infantil.
El artículo científico, encabezado por Subaru Ikeda y colaboradores, aporta información sobre una cuestión de salud laboral y maternoinfantil que todavía presenta importantes incertidumbres: hasta qué punto los horarios de trabajo durante la gestación se relacionan con el desarrollo posterior de los hijos.
Los autores subrayan que se trata de una investigación observacional. Por tanto, los resultados no permiten afirmar que trabajar de noche durante el embarazo provoque directamente alteraciones del neurodesarrollo.
Una cohorte japonesa permitió seguir el desarrollo hasta los cuatro años
El Japan Environment and Children’s Study comenzó a incorporar participantes en enero de 2011 y reunió información de aproximadamente 100.000 embarazos hasta marzo de 2014.
Esta gran investigación nacional fue diseñada para examinar cómo diferentes factores ambientales y condiciones de salud durante el embarazo pueden relacionarse con el crecimiento y desarrollo de los niños.
Para el análisis publicado en octubre de 2026, los investigadores seleccionaron a las participantes que cumplían los criterios establecidos y disponían de información sobre sus horarios laborales y las evaluaciones infantiles.
La muestra finalmente analizada fue de alrededor de 31.500 embarazos, una cifra considerablemente menor que el conjunto original de la cohorte.
Esta diferencia es relevante para interpretar los resultados, porque muchas mujeres no estaban trabajando durante el primer trimestre o no disponían de todos los datos necesarios para el seguimiento.
El equipo comparó tres situaciones laborales: mujeres que no realizaron turnos nocturnos, mujeres que trabajaron de noche durante el primer trimestre y posteriormente interrumpieron esa modalidad, y mujeres que continuaron realizando turnos nocturnos durante etapas posteriores del embarazo.
Alrededor de 1.800 participantes pertenecían al grupo que había interrumpido el trabajo nocturno después del primer trimestre, mientras que aproximadamente 2.100 continuaron realizando estos turnos.
El resto correspondía principalmente a mujeres sin exposición laboral nocturna durante los periodos considerados.
Esta distribución permitió comparar distintos patrones de exposición, aunque los grupos de trabajo nocturno eran relativamente pequeños respecto de la muestra total.
Qué evaluaron los investigadores en los niños
Cuando los hijos alcanzaron los cuatro años, los investigadores utilizaron un cuestionario de cribado del desarrollo adaptado a la población japonesa.
La herramienta examina cinco áreas: comunicación, motricidad gruesa, motricidad fina, resolución de problemas y funcionamiento personal y social.
La comunicación incluye habilidades relacionadas con la comprensión y expresión del lenguaje.
La motricidad fina se refiere a movimientos que requieren coordinación precisa, como manipular objetos pequeños o realizar determinadas actividades manuales.
El funcionamiento personal y social comprende habilidades vinculadas con la autonomía cotidiana y la interacción con otras personas.
Es fundamental distinguir entre una prueba de cribado y un diagnóstico médico.
Un resultado desfavorable en este tipo de cuestionarios señala que un niño podría necesitar una evaluación más detallada, pero no demuestra por sí solo la presencia de autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad u otra enfermedad del neurodesarrollo.
Además, las evaluaciones utilizadas en esta investigación dependían de información comunicada por los progenitores.
Esto introduce una fuente potencial de variación respecto de las evaluaciones clínicas realizadas directamente por especialistas.
Las asociaciones fueron mayores entre quienes continuaron los turnos nocturnos
El estudio encontró que los hijos de mujeres que continuaron trabajando de noche durante el embarazo presentaban una mayor probabilidad relativa de obtener resultados desfavorables en tres de las cinco áreas evaluadas.
En comparación con los hijos de mujeres que no realizaron trabajo nocturno, los investigadores estimaron un aumento relativo del 29 % en los resultados indicativos de posibles dificultades de comunicación.
Para la motricidad fina, la asociación correspondió a un aumento relativo del 34 %.
En el área personal y social, el incremento relativo estimado fue del 31 %.
Estos porcentajes representan diferencias estadísticas entre los grupos estudiados. No significan que el 29 %, el 34 % o el 31 % de los niños desarrollaran necesariamente un trastorno.
Tampoco indican que todos los niños expuestos a turnos nocturnos maternos presenten dificultades.
Los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta la frecuencia de las alteraciones detectadas en cada grupo y los intervalos de confianza de las estimaciones.
En el grupo de mujeres que interrumpieron los turnos nocturnos después del primer trimestre, se observó una asociación más limitada, principalmente relacionada con la motricidad fina.
Para esta área, el aumento relativo estimado fue del 24 % respecto del grupo sin trabajo nocturno.
Sin embargo, las diferencias entre mujeres que continuaron y suspendieron los turnos nocturnos no permiten concluir que abandonar este horario durante el embarazo prevenga las dificultades del desarrollo infantil.
Los grupos podían diferir en características laborales, personales o médicas que no quedaron completamente reflejadas en el análisis.
El reloj biológico podría intervenir, pero el mecanismo no está demostrado
Una de las explicaciones consideradas por los investigadores se relaciona con los ritmos circadianos.
El organismo humano dispone de sistemas biológicos que coordinan procesos fisiológicos con el ciclo de luz y oscuridad.
Estos ritmos participan en la regulación del sueño, la temperatura corporal, determinadas hormonas y funciones metabólicas.
Los turnos nocturnos pueden obligar a una persona a mantenerse activa durante horas que normalmente coinciden con el descanso y a dormir durante periodos de luz natural.
La repetición de estos cambios puede provocar desajustes entre el reloj biológico y las exigencias del entorno.
La relación entre los horarios laborales irregulares y la salud cerebral también ha sido examinada en investigaciones sobre los ritmos circadianos y el envejecimiento.
En el embarazo, los autores del nuevo estudio plantean que las alteraciones del descanso, las respuestas inflamatorias o los cambios en determinadas señales fisiológicas podrían participar en las asociaciones observadas.
Sin embargo, estas posibilidades no fueron demostradas como mecanismos causales en la investigación japonesa.
El estudio tampoco permite determinar si las asociaciones se deben principalmente a la falta de sueño, la desincronización circadiana, la carga de trabajo o una combinación de circunstancias.
La duración del sueño produjo resultados que requieren especial cautela
Los investigadores realizaron análisis exploratorios para examinar si la duración del sueño materno podía modificar la relación observada entre el trabajo nocturno y el desarrollo infantil.
Uno de los resultados llamó la atención porque sugirió una interacción estadística entre la continuidad de los turnos nocturnos y dormir diez horas o más.
Sin embargo, especialistas independientes han advertido que este hallazgo no debe interpretarse como una demostración de que dormir muchas horas durante el embarazo perjudica el desarrollo del niño.
La profesora Asma Khalil, especialista en obstetricia y medicina materna de la Universidad de Londres, señaló que la estimación presentada corresponde a una interacción estadística, no a una comparación directa y sencilla entre mujeres que duermen muchas horas y aquellas que descansan entre seis y nueve horas.
Además, solamente unas 80 participantes combinaron la continuidad del trabajo nocturno con una duración declarada del sueño de al menos diez horas.
Una muestra tan pequeña limita la precisión de las estimaciones.
Dormir durante periodos prolongados también puede estar relacionado con fatiga, anemia, síntomas depresivos u otras condiciones que no necesariamente fueron identificadas en el estudio.
Por ello, los resultados no justifican recomendar que las embarazadas reduzcan deliberadamente sus horas de sueño.
Las necesidades individuales de descanso deben valorarse según la situación clínica y las recomendaciones de los profesionales sanitarios.
Los expertos advierten sobre posibles factores de confusión
El diseño observacional constituye una limitación fundamental de la investigación.
Aunque los autores utilizaron procedimientos estadísticos para considerar numerosos factores personales y médicos, no pudieron controlar completamente todas las circunstancias que podrían influir en los resultados.
Entre las variables insuficientemente caracterizadas figuran la frecuencia exacta de los turnos, los sistemas de rotación laboral, la intensidad de las tareas, la exposición nocturna a la luz y el momento en que las mujeres dejaron de trabajar de noche.
También faltaba información detallada sobre el cronotipo individual, es decir, las diferencias personales en los horarios de sueño y actividad.
La profesora Debra Skene, especialista en neuroendocrinología de la Universidad de Surrey, consideró que estas limitaciones dificultan identificar qué componente del trabajo nocturno podría explicar las asociaciones.
Por su parte, el estadístico Kevin McConway, profesor emérito de la Open University, destacó la incertidumbre de algunas estimaciones y las dificultades para comparar grupos relativamente pequeños.
Los especialistas también señalaron que las razones por las que una mujer interrumpe los turnos nocturnos pueden estar relacionadas con su salud, las condiciones del embarazo o las características de su empleo.
Estas circunstancias pueden introducir diferencias previas entre las participantes y afectar la interpretación de los resultados.
La pérdida de participantes durante el seguimiento y la ausencia de determinados datos también plantean posibles sesgos de selección.
Las condiciones laborales forman parte de la salud materna
El trabajo nocturno es indispensable en numerosas actividades, especialmente en hospitales, servicios de emergencia, transporte, seguridad e industrias que funcionan de manera continua.
Muchas mujeres embarazadas desarrollan su actividad profesional en estos sectores y no siempre pueden modificar sus horarios con facilidad.
La investigación japonesa aporta información que puede resultar útil para estudiar medidas de protección laboral durante la gestación.
Sin embargo, sus resultados no permiten establecer una prohibición general del trabajo nocturno ni determinar cuántos turnos serían seguros para todas las embarazadas.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, a través de su Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional, ya reconocen que las jornadas nocturnas y prolongadas pueden relacionarse con determinados resultados reproductivos desfavorables.
Entre las asociaciones estudiadas previamente figuran las alteraciones menstruales, el aborto espontáneo y el nacimiento prematuro.
Estos antecedentes no demuestran que los turnos nocturnos causen las dificultades de desarrollo observadas en la nueva investigación.
La evaluación de riesgos laborales debe considerar el tipo de trabajo, las exigencias físicas, los horarios, las posibilidades de descanso y las circunstancias individuales del embarazo.
El interés por proteger la salud del sueño frente a las condiciones laborales y ambientales también forma parte de las recomendaciones recientes de investigadores europeos.
Desde una perspectiva preventiva, disponer de horarios flexibles y facilitar conversaciones entre trabajadoras, empleadores y profesionales sanitarios podría contribuir a adaptar las condiciones laborales cuando existan necesidades médicas o personales.
La investigación no debe generar culpabilidad entre las madres
Una interpretación responsable de los resultados exige reconocer que las asociaciones estadísticas no permiten atribuir las dificultades de desarrollo de un niño a las decisiones laborales de su madre.
El neurodesarrollo depende de múltiples factores genéticos, biológicos, ambientales y sociales que interactúan durante el embarazo y después del nacimiento.
El estudio tampoco demuestra que modificar un único factor, como el horario laboral, elimine determinados riesgos.
Las condiciones de trabajo pueden estar determinadas por necesidades económicas, contratos, disponibilidad de personal y políticas de las empresas.
Por ello, cualquier estrategia preventiva debe considerar tanto las necesidades sanitarias como las posibilidades reales de las trabajadoras.
La salud materna incluye además dimensiones psicológicas y sociales que requieren atención específica. Investigaciones recientes han evaluado estrategias de prevención de recaídas depresivas durante el embarazo y el posparto, un problema diferente que también pone de manifiesto la importancia de ofrecer apoyo adaptado a cada situación.
En el caso de los turnos nocturnos, la evidencia actual justifica seguir investigando las condiciones de exposición, pero no permite responsabilizar individualmente a las madres por los resultados de las pruebas de desarrollo infantil.
Qué aporta el estudio publicado en octubre de 2026
La investigación se titula «Maternal night shift patterns during pregnancy and offspring’s development at 4 years of age: the Japan Environment and Children’s Study».
El trabajo fue elaborado por Subaru Ikeda y colaboradores y publicado en Occupational & Environmental Medicine el 27 de octubre de 2026.
Su identificador científico es DOI: 10.1136/oemed-2026-111018.
El estudio aporta datos de una cohorte japonesa amplia y permite comparar distintos patrones de trabajo nocturno durante el embarazo con resultados posteriores de cribado del desarrollo infantil.
Su principal hallazgo es una asociación estadística entre la continuidad de los turnos nocturnos y una mayor frecuencia de resultados desfavorables en determinadas áreas del desarrollo a los cuatro años.
Los investigadores consideran necesario realizar estudios adicionales que midan con mayor precisión la frecuencia e intensidad de los turnos, la exposición a la luz, la duración y calidad del sueño y las razones por las que algunas mujeres modifican sus horarios laborales.
También será importante incorporar evaluaciones clínicas del desarrollo infantil para distinguir entre señales detectadas mediante cuestionarios y trastornos confirmados por profesionales especializados.
La evidencia disponible permite identificar una cuestión relevante para la salud ocupacional y maternoinfantil, pero todavía no establece que los turnos nocturnos sean una causa directa de dificultades del neurodesarrollo.
Fuentes referenciales:
Occupational & Environmental Medicine — Estudio de Subaru Ikeda y colaboradores sobre turnos nocturnos durante el embarazo y desarrollo infantil (2026)
Science Media Centre — Evaluaciones independientes de especialistas, 27 de octubre de 2026
CDC/NIOSH — Horarios de trabajo y salud reproductiva

