Investigadores de la Universidad de Michigan descubrieron que la sotagliflozina disminuye la activación de las plaquetas y la formación de trombos en experimentos de laboratorio y modelos animales. El hallazgo podría ayudar a explicar sus beneficios cardiovasculares.
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, ha identificado un mecanismo por el cual la sotagliflozina, un medicamento utilizado en determinados pacientes con insuficiencia cardíaca y riesgo cardiovascular, puede reducir la formación de coágulos sanguíneos. El estudio, publicado el 14 de octubre de 2026 en la revista científica Journal of Clinical Investigation y difundido el 28 de octubre, encontró que el fármaco disminuye la activación de las plaquetas, un proceso fundamental en la aparición de trombos capaces de obstruir las arterias.
La investigación comparó los efectos de la sotagliflozina con los de la empagliflozina, otro medicamento perteneciente a la familia de los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa. Aunque ambos actúan sobre mecanismos relacionados con el metabolismo de la glucosa, sus efectos sobre la actividad plaquetaria fueron diferentes.
En muestras sanguíneas obtenidas de voluntarios sanos y personas con diabetes tipo 2, la sotagliflozina redujo la activación y agregación de las plaquetas. La empagliflozina, en cambio, produjo efectos pequeños o prácticamente inexistentes en los experimentos realizados.
Los investigadores también evaluaron el comportamiento de ambos medicamentos en modelos animales. En ratones con lesiones vasculares, la sotagliflozina disminuyó aproximadamente un 60 % la formación de trombos, mientras que la reducción observada con empagliflozina se situó entre el 5 % y el 10 %.
El trabajo fue encabezado por Livia Stanger y colaboradores del Centro Médico de la Universidad de Michigan. Entre sus responsables científicos se encuentran Michael Holinstat, profesor de Farmacología, Medicina Interna y Cirugía, y Y. Eugene Chen, especialista en medicina cardiovascular.
Los resultados aportan una posible explicación biológica de los beneficios cardiovasculares observados previamente con sotagliflozina en determinados ensayos clínicos. Sin embargo, el nuevo estudio no demuestra por sí mismo que el medicamento sea superior a otros tratamientos para prevenir infartos o accidentes cerebrovasculares en todos los pacientes.
La diabetes tipo 2 aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular
La diabetes tipo 2 es una enfermedad metabólica caracterizada por alteraciones en la regulación de la glucosa sanguínea, generalmente relacionadas con resistencia a la insulina y una respuesta insuficiente del organismo para mantener concentraciones normales de azúcar.
Sus consecuencias no se limitan al metabolismo. Con el paso del tiempo, la enfermedad puede afectar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria, daño renal y accidente cerebrovascular.
Entre los mecanismos implicados se encuentran las alteraciones del endotelio vascular, la inflamación, los cambios metabólicos y una mayor tendencia a desarrollar lesiones ateroscleróticas.
Las placas de aterosclerosis se forman por la acumulación de lípidos, células inflamatorias y otros componentes dentro de las paredes arteriales. Algunas pueden permanecer estables durante años, mientras que otras presentan características que aumentan su vulnerabilidad.
Investigaciones anteriores sobre las alteraciones de las placas ateroscleróticas en personas con diabetes tipo 2 identificaron una menor presencia de determinados componentes protectores del tejido vascular.
Cuando una placa se rompe o se erosiona, las plaquetas pueden activarse y formar un coágulo que obstruya parcial o completamente una arteria.
Si la obstrucción afecta una arteria coronaria, puede producirse un infarto de miocardio. Si interrumpe la circulación en una región del cerebro, puede desencadenar un accidente cerebrovascular isquémico.
La nueva investigación de Michigan se concentra precisamente en esta etapa: la activación de las plaquetas y la formación de trombos.
Qué diferencia a la sotagliflozina de otros medicamentos
Los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa han adquirido un papel importante en el tratamiento de determinadas enfermedades metabólicas, cardiovasculares y renales.
Su mecanismo más conocido consiste en disminuir la reabsorción de glucosa en los riñones, favoreciendo su eliminación a través de la orina.
La empagliflozina y la dapagliflozina actúan principalmente sobre el cotransportador SGLT2, una proteína especialmente relevante para la recuperación renal de glucosa.
La sotagliflozina presenta una característica diferente: inhibe tanto SGLT2 como SGLT1.
El cotransportador SGLT1 participa en el transporte de glucosa y otros azúcares en diferentes tejidos. Su actividad no se limita al riñón, y también puede intervenir en procesos celulares relacionados con la función vascular.
Esta doble acción despertó el interés de los investigadores porque algunos ensayos clínicos anteriores habían encontrado reducciones de acontecimientos cardiovasculares isquémicos en poblaciones seleccionadas tratadas con sotagliflozina.
La pregunta pendiente era por qué un medicamento diseñado para actuar sobre el transporte de glucosa podía influir también en procesos relacionados con infartos y accidentes cerebrovasculares.
El equipo de Michigan planteó que una parte de la respuesta podría encontrarse en las plaquetas.
Las plaquetas participan en la formación de trombos
Las plaquetas son pequeños componentes sanguíneos derivados de células de la médula ósea. Su función principal consiste en contribuir a detener las hemorragias cuando se produce una lesión vascular.
Ante una ruptura de un vaso sanguíneo, las plaquetas se adhieren a la zona dañada, se activan y se agrupan para formar una estructura que ayuda a limitar la pérdida de sangre.
Este mecanismo es indispensable para la supervivencia, pero también puede participar en acontecimientos cardiovasculares peligrosos cuando la activación ocurre dentro de una arteria y favorece la formación de un trombo obstructivo.
La actividad plaquetaria depende de múltiples señales bioquímicas, receptores de superficie y mecanismos internos de regulación.
El estudio de Michigan examinó si bloquear determinados cotransportadores de glucosa podía modificar estas respuestas.
La relación entre sustancias circulantes y actividad plaquetaria también ha sido investigada en otros contextos. Por ejemplo, estudios sobre el eritritol y la activación de las plaquetas han explorado cómo ciertos compuestos pueden modificar procesos asociados con la coagulación.
En el caso de la sotagliflozina, los científicos buscaron determinar si el medicamento podía reducir directamente la respuesta de las plaquetas ante estímulos capaces de favorecer la formación de coágulos.
Los experimentos mostraron una menor agregación plaquetaria
Los investigadores realizaron pruebas con muestras de sangre procedentes de personas sanas y pacientes con diabetes tipo 2.
En estos ensayos, las plaquetas fueron expuestas a condiciones experimentales que permitían evaluar su capacidad de activación y agregación.
La sotagliflozina disminuyó estas respuestas, lo que indica que el medicamento puede interferir con determinados mecanismos implicados en la formación de trombos.
La empagliflozina, utilizada como tratamiento comparador, mostró una actividad mucho menor sobre los mismos parámetros.
La diferencia sugiere que bloquear exclusivamente SGLT2 no reproduce completamente los efectos observados con la sotagliflozina.
Este resultado es importante porque ambos medicamentos pertenecen a una familia farmacológica relacionada, pero presentan perfiles de acción molecular distintos.
La investigación demuestra que compartir una indicación terapéutica o un mecanismo metabólico general no significa necesariamente producir los mismos efectos sobre todos los sistemas del organismo.
Sin embargo, los ensayos con muestras sanguíneas no equivalen a un estudio clínico que compare directamente la incidencia de infartos entre pacientes tratados con ambos medicamentos.
Las pruebas de laboratorio permiten identificar mecanismos y formular hipótesis, pero no sustituyen la evaluación de acontecimientos clínicos a largo plazo.
La formación de coágulos disminuyó alrededor del 60 % en ratones
Para comprobar si los resultados obtenidos con muestras sanguíneas podían observarse también en un organismo vivo, los científicos utilizaron modelos animales de lesión vascular.
En estos experimentos, la formación de trombos se evaluó después de provocar lesiones controladas en los vasos sanguíneos de ratones.
Los animales tratados con sotagliflozina presentaron una reducción aproximada del 60 % en la formación de coágulos.
En comparación, los ratones tratados con empagliflozina mostraron reducciones situadas entre el 5 % y el 10 %.
La magnitud de la diferencia respalda la hipótesis de que la sotagliflozina posee una actividad antitrombótica que no depende únicamente de la inhibición de SGLT2.
No obstante, estas cifras corresponden a resultados experimentales en animales.
No significan que una persona que tome sotagliflozina tenga automáticamente un 60 % menos de probabilidades de sufrir un infarto, un ictus o cualquier otra complicación cardiovascular.
El riesgo clínico depende de numerosas variables, entre ellas la edad, las enfermedades coexistentes, los antecedentes cardiovasculares, la función renal y los tratamientos utilizados.
Para establecer el efecto de un medicamento sobre estos acontecimientos se necesitan ensayos clínicos diseñados específicamente para medirlos.
El cotransportador SGLT1 explica parte del mecanismo
Una de las preguntas centrales del estudio era determinar si la inhibición de SGLT1 resultaba suficiente para explicar la disminución de la actividad plaquetaria.
Los investigadores utilizaron ratones modificados genéticamente para eliminar SGLT1 específicamente de sus plaquetas.
En estos animales, la formación de trombos disminuyó aproximadamente un 40 %.
El resultado demuestra que SGLT1 participa en determinados procesos que favorecen la activación plaquetaria y la trombosis.
Sin embargo, la eliminación de este cotransportador no reprodujo completamente los efectos observados con sotagliflozina.
Los científicos también utilizaron mizagliflozina, un inhibidor más selectivo de SGLT1, y encontraron que bloquear esta proteína de forma aislada tampoco explicaba toda la respuesta antitrombótica.
Esto indica que el medicamento podría actuar mediante mecanismos adicionales.
Una posibilidad planteada por los autores es que SGLT1 presente en las células endoteliales, que recubren el interior de los vasos sanguíneos, influya en las interacciones con las plaquetas.
Esta hipótesis todavía necesita comprobarse mediante investigaciones específicas.
Por ahora, los resultados permiten atribuir parte de la actividad antitrombótica a SGLT1, pero no identificar un único mecanismo responsable de todos los efectos de la sotagliflozina.
La reducción de trombos no alteró la hemostasia en los modelos estudiados
Una dificultad importante en el desarrollo de medicamentos antitrombóticos consiste en evitar la formación de coágulos peligrosos sin aumentar excesivamente el riesgo de hemorragias.
Los medicamentos que interfieren con la coagulación o la actividad plaquetaria pueden prevenir acontecimientos cardiovasculares, pero algunos también incrementan la posibilidad de sangrados.
En los experimentos realizados por el equipo de Michigan, la sotagliflozina redujo la actividad trombótica sin alterar de manera detectable la hemostasia en los modelos evaluados.
La hemostasia es el conjunto de mecanismos que permiten detener una hemorragia cuando se produce una lesión vascular.
El resultado sugiere que podría existir una diferencia entre limitar determinadas respuestas trombóticas patológicas y conservar funciones esenciales para controlar el sangrado.
Sin embargo, este hallazgo no demuestra que la sotagliflozina esté completamente libre de riesgo hemorrágico en seres humanos.
La seguridad de cualquier medicamento debe evaluarse mediante datos clínicos, especialmente cuando se utiliza junto con anticoagulantes, antiagregantes u otros tratamientos cardiovasculares.
Los resultados tampoco justifican sustituir medicamentos antitrombóticos establecidos por sotagliflozina sin una indicación médica específica.
Los resultados ayudan a interpretar beneficios observados en ensayos clínicos
La investigación no partió de una molécula desconocida, sino de un medicamento cuyos efectos clínicos ya habían sido evaluados en estudios anteriores.
La sotagliflozina había mostrado beneficios cardiovasculares en determinadas poblaciones con diabetes tipo 2 y riesgo elevado de acontecimientos isquémicos.
El nuevo trabajo intenta explicar qué procesos biológicos podrían contribuir a esos resultados.
Esta distinción es importante porque demostrar un beneficio clínico y comprender su mecanismo son objetivos científicos diferentes.
Un ensayo clínico puede encontrar que un medicamento reduce determinados acontecimientos sin establecer completamente las vías moleculares responsables.
Del mismo modo, descubrir un mecanismo favorable en el laboratorio no garantiza que se traduzca en un beneficio adicional para todos los pacientes.
La sotagliflozina tiene indicaciones regulatorias específicas, que pueden variar según el país. Su uso debe ajustarse a las autorizaciones vigentes y a la situación clínica de cada persona.
El estudio tampoco establece que el medicamento deba utilizarse de forma generalizada para prevenir coágulos en personas sin diabetes o sin las condiciones cardiovasculares para las que está indicado.
La prevención cardiovascular requiere actuar sobre varios factores
La formación de trombos es solamente uno de los procesos que intervienen en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
La prevención también depende del control de la presión arterial, el metabolismo de la glucosa, los lípidos sanguíneos, el tabaquismo y otros factores de riesgo.
Las lesiones ateroscleróticas pueden comenzar muchos años antes de que aparezcan síntomas.
Por ello, las investigaciones sobre tratamientos dirigidos contra la lipoproteína(a) representan otra estrategia farmacológica que busca intervenir sobre mecanismos distintos del riesgo cardiovascular.
Mientras esos medicamentos intentan reducir una partícula lipídica asociada con la aterosclerosis, el trabajo de Michigan examina cómo modificar la activación de las plaquetas una vez que intervienen los procesos de formación de trombos.
Ambas líneas de investigación son diferentes y no deben considerarse alternativas equivalentes.
La prevención clínica requiere evaluar conjuntamente los factores que favorecen la formación de placas, su posible inestabilidad y las condiciones que pueden desencadenar una obstrucción vascular.
La presencia de diabetes tipo 2 aumenta la importancia de esta valoración integral, especialmente cuando existen antecedentes de enfermedad cardíaca, renal o cerebrovascular.
Qué necesitan investigar ahora los científicos
Los autores consideran que sus resultados justifican nuevas investigaciones sobre la función de SGLT1 en las plaquetas y las células que recubren los vasos sanguíneos.
También será necesario determinar qué otros mecanismos contribuyen a los efectos antitrombóticos de la sotagliflozina.
Una posibilidad consiste en estudiar si las diferencias observadas entre medicamentos se mantienen en condiciones clínicas específicas y si pueden ayudar a seleccionar tratamientos de forma más individualizada.
Los investigadores han señalado su interés por explorar posibles aplicaciones en personas con enfermedad renal crónica y fibrilación auricular, dos condiciones que pueden coexistir con un riesgo cardiovascular elevado.
Estas aplicaciones requieren estudios adicionales y no deben interpretarse como indicaciones terapéuticas ya demostradas por la nueva investigación.
También será importante examinar la seguridad en pacientes que reciben varios medicamentos cardiovasculares y determinar si los mecanismos identificados producen beneficios adicionales sobre los tratamientos habituales.
La investigación fue publicada en Journal of Clinical Investigation bajo el título «SGLT1/2 inhibitor sotagliflozin, but not SGLT2-selective inhibitor empagliflozin, attenuates platelet activation and thrombosis».
El artículo está firmado por Livia Stanger y colaboradores de la Universidad de Michigan y tiene el identificador científico DOI: 10.1172/JCI201899.
El hallazgo principal es que la sotagliflozina reduce la activación plaquetaria y la formación de trombos en los modelos estudiados, mientras que la empagliflozina presenta efectos mucho menores sobre estos procesos.
La investigación aporta una explicación experimental de cómo un medicamento que actúa sobre el transporte de glucosa podría ofrecer protección cardiovascular mediante mecanismos adicionales a sus efectos metabólicos.
Su eventual utilización para prevenir trombosis en nuevas poblaciones dependerá de que futuros ensayos clínicos demuestren beneficios y seguridad en esas circunstancias.
Fuentes referenciales:
Journal of Clinical Investigation — Stanger y colaboradores, investigación sobre sotagliflozina, activación plaquetaria y trombosis (2026)
Universidad de Michigan — Comunicación científica del 28 de octubre de 2026

