Una sola dosis del fármaco experimental mantuvo durante 48 semanas una disminución profunda de la lipoproteína(a), aunque todavía no se ha demostrado que prevenga infartos o accidentes cerebrovasculares
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
Una inyección del fármaco experimental Kylo-11 redujo hasta un 97% la concentración de lipoproteína(a), conocida como Lp(a), en el primer ensayo realizado en seres humanos. El efecto se mantuvo durante las 48 semanas de seguimiento, según los resultados publicados en la revista científica The Lancet.
La Lp(a) es una partícula determinada principalmente por la genética y asociada con un riesgo mayor de aterosclerosis, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular. A diferencia de otros indicadores lipídicos, sus concentraciones suelen permanecer relativamente estables y responden poco a los cambios en la alimentación o la actividad física.
El resultado convierte a Kylo-11 en uno de los tratamientos experimentales que han conseguido las reducciones más pronunciadas y prolongadas de este marcador con una sola administración. Sin embargo, los investigadores advirtieron que disminuir la Lp(a) no demuestra todavía que el medicamento evite episodios cardiovasculares.
Una terapia de ARN dirigida al hígado
Kylo-11 utiliza ARN pequeño de interferencia, conocido como siRNA, para actuar sobre el proceso mediante el cual el hígado produce apolipoproteína(a). Esta proteína se une a una partícula similar al colesterol LDL y forma la lipoproteína(a).
El ARN de interferencia permite silenciar de manera selectiva las instrucciones moleculares que intervienen en la producción de una proteína. En el caso de Kylo-11, la terapia busca reducir la síntesis hepática de apolipoproteína(a) y, como consecuencia, disminuir la cantidad de Lp(a) que circula por la sangre.
La estrategia se diferencia de los tratamientos convencionales para el colesterol, aunque comparte el objetivo general de disminuir partículas relacionadas con el daño arterial. Una tecnología similar ya se emplea en otros medicamentos cardiovasculares de acción prolongada, mientras diferentes equipos investigan alternativas como pelacarsen y olpasiran para controlar específicamente la Lp(a).
El avance se suma a nuevas formas de abordar los lípidos sanguíneos, entre ellas los medicamentos dirigidos contra la proteína PCSK9 para reducir el colesterol LDL. Cada estrategia actúa sobre un mecanismo diferente y no debe considerarse intercambiable sin una evaluación médica individual.
Cómo se realizó el primer ensayo de Kylo-11
La investigación fue un ensayo de fase 1, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo. Se desarrolló en un único centro de China con adultos sanos de entre 18 y 55 años que presentaban concentraciones elevadas de lipoproteína(a).
Entre mayo y diciembre de 2024, los investigadores distribuyeron aleatoriamente a 71 participantes entre las cohortes de Kylo-11 y placebo. Un total de 70 personas recibió una dosis. La mediana de edad fue de 27,5 años y el grupo estuvo compuesto por 46 hombres y 25 mujeres.
El equipo evaluó dosis subcutáneas de 9, 30, 75, 225, 450 y 600 miligramos en participantes cuyos valores iniciales de Lp(a) se encontraban entre 75 y 200 nanomoles por litro. Otra cohorte reunió a personas con concentraciones superiores a 200 nanomoles por litro, quienes recibieron 225 miligramos.
Al finalizar las 48 semanas, la disminución mediana fue del 53% en el grupo que recibió 9 miligramos y llegó al 97% con la dosis de 600 miligramos. Entre los participantes con una concentración inicial superior a 200 nanomoles por litro tratados con 225 miligramos, la reducción mediana alcanzó el 96%.
La seguridad fue el objetivo principal
Por tratarse de una investigación de fase 1, el propósito central fue estudiar la tolerabilidad y detectar posibles problemas de seguridad. Los resultados sobre la reducción de Lp(a) ofrecen una señal de actividad biológica, pero no constituyen todavía una prueba de eficacia clínica contra la enfermedad cardiovascular.
Durante las primeras 24 semanas, 37 de los 70 participantes comunicaron acontecimientos adversos. La mayoría fue clasificada como leve o moderada y los investigadores no la consideraron relacionada con el medicamento.
No se registraron muertes, reacciones en el lugar de la inyección ni acontecimientos adversos graves vinculados con Kylo-11. En una cohorte tratada con 225 miligramos se observaron una hipertrigliceridemia transitoria y una elevación de creatina fosfoquinasa de grado 3 o superior, pero ambas fueron consideradas ajenas al tratamiento. El grupo placebo también presentó un caso de hipertrigliceridemia transitoria de ese nivel.
Estos datos iniciales no permiten descartar efectos poco frecuentes que podrían surgir cuando el medicamento sea evaluado en poblaciones más numerosas, diversas o con enfermedades preexistentes. Tampoco establecen su seguridad durante períodos superiores al año.
Por qué la lipoproteína(a) amplía la evaluación del riesgo
La Lp(a) comparte características con las partículas de LDL, pero incorpora una proteína adicional denominada apolipoproteína(a). Su estructura favorece procesos relacionados con la acumulación de lípidos en las arterias, la inflamación y la formación de coágulos.
Sus concentraciones están determinadas en gran medida por la herencia, por lo que una persona puede presentar Lp(a) elevada incluso si mantiene el colesterol LDL dentro de los valores recomendados. Esta particularidad explica el creciente interés por incorporarla a evaluaciones más completas del riesgo cardiovascular.
El hallazgo coincide con un cambio más amplio en la cardiología preventiva: las nuevas guías ya no consideran el colesterol como un número aislado, sino como parte de un perfil que incluye presión arterial, glucosa, tabaquismo, antecedentes familiares y otros marcadores.
También existen partículas relacionadas que aportan información diferente. La apolipoproteína B puede revelar riesgo cardiovascular no identificado por el LDL, debido a que permite estimar la cantidad de partículas capaces de penetrar en la pared arterial.
La Lp(a) no sustituye la medición del colesterol ni la vigilancia de los factores tradicionales. Un análisis previo mostró que la gran mayoría de los infartos y accidentes cerebrovasculares está precedida por factores de riesgo detectables, como hipertensión, colesterol elevado, alteraciones de la glucosa o consumo de tabaco.
Reducir el marcador no prueba todavía una protección clínica
El porcentaje de descenso observado con Kylo-11 describe un cambio en un biomarcador, no una reducción comprobada del 97% en el riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular. Esa diferencia resulta esencial para interpretar correctamente el estudio.
El ensayo incluyó una muestra pequeña, participantes relativamente jóvenes y un único centro de investigación. Tampoco fue diseñado para comparar la cantidad de eventos cardiovasculares entre quienes recibieron el medicamento y quienes recibieron placebo.
Para determinar si el tratamiento protege realmente a los pacientes serán necesarios ensayos posteriores con miles de personas, grupos de mayor riesgo y seguimientos prolongados. Esas investigaciones deberán comprobar si la disminución sostenida de la Lp(a) se traduce en menos infartos, accidentes cerebrovasculares, procedimientos cardiovasculares o muertes.
Kylo-11 avanzará hacia una nueva fase clínica
Kylonova Biopharma, patrocinador del primer ensayo, avanza en un estudio de fase 2 en colaboración con investigadores de Cleveland Clinic. La siguiente etapa permitirá evaluar a más pacientes, comparar dosis, ampliar la información de seguridad y definir la frecuencia de administración necesaria.
El desarrollo permanece en fase experimental y Kylo-11 no está aprobado para uso clínico general. Los resultados tampoco justifican modificar tratamientos prescritos ni utilizar suplementos o intervenciones no comprobadas para intentar controlar la lipoproteína(a).
Mientras avanzan los ensayos, el control de la presión arterial, el colesterol LDL, la glucosa, el tabaquismo y otros factores modificables continúa siendo la base de la prevención. La medición de Lp(a) puede ayudar a identificar una predisposición hereditaria, pero su interpretación debe integrarse en una evaluación médica completa.
Fuentes referenciales:
Infobae
The Lancet: ensayo clínico de Kylo-11
