Investigadores de Estados Unidos analizaron 110.538 intervenciones quirúrgicas y comprobaron que añadir sistemas avanzados de filtración y esterilización del aire no redujo las infecciones posoperatorias. El ensayo ORACLE plantea nuevas preguntas sobre cómo prevenir estas complicaciones hospitalarias.
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz
Un ensayo clínico realizado en Estados Unidos ha encontrado que instalar sistemas adicionales de purificación y esterilización del aire en quirófanos modernos no disminuye significativamente las infecciones de las heridas quirúrgicas ni otras complicaciones posteriores a las operaciones. La investigación, desarrollada por científicos de UTHealth Houston y colaboradores, incluyó 110.538 intervenciones y fue publicada en octubre de 2026 en la revista científica Anesthesiology.
El estudio, denominado ORACLE, constituye una de las evaluaciones más amplias realizadas para determinar si eliminar microorganismos suspendidos en el aire de los quirófanos puede mejorar directamente los resultados de los pacientes.
Los investigadores instalaron equipos activos de filtración y esterilización en diferentes salas de operaciones y compararon sus resultados con los de sistemas idénticos que permanecían inactivos. Ni los pacientes ni los equipos clínicos conocían qué dispositivos estaban funcionando durante cada periodo de evaluación.
Después de analizar los resultados, los científicos no encontraron diferencias relevantes en las infecciones quirúrgicas, otras complicaciones posoperatorias o la mortalidad entre los periodos con purificación activa y aquellos con equipos inactivos.
Daniel I. Sessler, profesor y vicepresidente de Investigación Clínica y Resultados de la Facultad de Medicina McGovern de UTHealth Houston, participó en la investigación y destacó que los resultados obligan a reconsiderar cuáles son las principales fuentes de contaminación responsables de las infecciones quirúrgicas.
El hallazgo no significa que la ventilación hospitalaria sea innecesaria ni que los quirófanos puedan funcionar sin controles ambientales. Lo que cuestiona es el beneficio clínico adicional de incorporar determinados sistemas avanzados de purificación en instalaciones que ya cuentan con condiciones de asepsia y ventilación.
Las infecciones quirúrgicas siguen siendo un problema hospitalario
Una infección del sitio quirúrgico aparece cuando microorganismos afectan la zona intervenida durante una operación o en el periodo posterior. Puede comprometer la piel, los tejidos profundos, los órganos o determinados materiales implantados.
Estas complicaciones pueden prolongar la hospitalización, exigir tratamientos antibióticos adicionales, provocar nuevas intervenciones y aumentar el riesgo de muerte en los casos más graves.
Según la información difundida por UTHealth Houston, aproximadamente entre el 1 % y el 3 % de los pacientes sometidos a cirugía desarrolla una infección del sitio quirúrgico, aunque la frecuencia varía considerablemente según el procedimiento y las características clínicas del paciente.
Las operaciones colorrectales, por ejemplo, presentan riesgos diferentes de los de otras intervenciones debido a la exposición a microorganismos que normalmente habitan en el intestino.
La prevención de infecciones asociadas con la atención sanitaria constituye una prioridad para los hospitales. Sin embargo, identificar la procedencia exacta de los microorganismos responsables puede resultar difícil.
Las bacterias pueden proceder de la piel del propio paciente, de tejidos internos, de instrumentos o dispositivos contaminados y de otras fuentes presentes durante el proceso asistencial.
La experiencia con las medidas de prevención de infecciones relacionadas con catéteres hospitalarios demuestra que controlar estos riesgos exige combinar vigilancia, procedimientos adecuados y decisiones clínicas oportunas.
En las intervenciones quirúrgicas, una de las hipótesis investigadas durante años ha sido que los microorganismos transportados por el aire podrían alcanzar las heridas y contribuir al desarrollo de infecciones.
El ensayo ORACLE evaluó 110.538 operaciones
Para comprobar si una purificación más intensa del aire podía reducir las complicaciones, los investigadores diseñaron un ensayo aleatorizado con sistemas activos e inactivos instalados en quirófanos.
El trabajo se desarrolló en 68 salas de operaciones. Los científicos utilizaron dos equipos de purificación por sala y organizaron periodos de cuatro semanas para comparar las condiciones experimentales.
Durante determinados periodos, 34 quirófanos contaban con sistemas activos capaces de filtrar el aire y eliminar bacterias y otros contaminantes. Los restantes utilizaban equipos visual y acústicamente idénticos, pero sin la función activa de purificación.
Al finalizar cada periodo de cuatro semanas, se intercambiaba la condición asignada a los equipos, de manera que las salas podían evaluarse bajo ambas situaciones.
Este diseño permitió comparar los resultados clínicos sin depender exclusivamente de diferencias entre hospitales, quirófanos o equipos asistenciales.
Los dispositivos inactivos mantenían una apariencia y un funcionamiento externo semejantes a los activos, lo que contribuyó a evitar que pacientes y profesionales supieran qué condición correspondía a cada intervención.
La investigación se prolongó durante varios años y reunió información de 110.538 procedimientos quirúrgicos.
La amplitud de la muestra constituye una fortaleza importante del estudio, porque las infecciones posoperatorias afectan solamente a una parte de los pacientes y se necesita analizar un número elevado de operaciones para evaluar posibles diferencias entre estrategias preventivas.
La purificación adicional no redujo las complicaciones
El resultado principal fue la ausencia de una reducción significativa de las infecciones del sitio quirúrgico cuando los sistemas avanzados de purificación estaban activos.
Los investigadores tampoco observaron beneficios claros en otras complicaciones posoperatorias ni en la mortalidad.
Esto significa que, en las condiciones estudiadas, mejorar la eliminación de contaminantes suspendidos en el aire no se tradujo en una mejoría demostrable de los resultados clínicos.
El hallazgo resulta relevante porque una intervención tecnológica puede modificar favorablemente una variable ambiental sin producir necesariamente un beneficio medible para los pacientes.
Reducir la presencia de bacterias en el aire, por ejemplo, no garantiza que disminuyan las infecciones si la mayor parte de los microorganismos responsables llega a la herida por otras vías.
La investigación sugiere que la contaminación aérea podría tener una contribución menor de la esperada en las infecciones quirúrgicas de los quirófanos modernos evaluados.
Sin embargo, el estudio no demuestra que el aire carezca por completo de importancia en todas las infecciones hospitalarias.
La ausencia de un beneficio adicional tampoco significa que deban retirarse los sistemas convencionales de ventilación, filtración o control ambiental que forman parte de las medidas de seguridad existentes.
La piel y los tejidos del paciente podrían tener mayor importancia
Daniel Sessler señaló que el siguiente desafío consiste en identificar con mayor precisión las fuentes de microorganismos que finalmente provocan infecciones.
Una posibilidad es que una proporción importante de estas complicaciones se origine a partir de bacterias presentes naturalmente en la piel del paciente.
Otra fuente potencial son los microorganismos del tracto intestinal, especialmente cuando una intervención implica la manipulación de estructuras digestivas.
También deben considerarse las circunstancias posteriores a la cirugía, cuando la herida continúa cicatrizando y puede estar expuesta a diferentes factores de riesgo.
El ensayo ORACLE no fue diseñado para determinar qué proporción exacta de infecciones procede de cada una de estas fuentes. Por tanto, sus resultados no permiten atribuir automáticamente todas las complicaciones a la microbiota del paciente.
Lo que sí muestran es que la eliminación adicional de contaminantes aéreos, mediante los sistemas evaluados, no produjo la reducción de infecciones que se esperaba encontrar.
Esta conclusión orienta la investigación hacia otros mecanismos de contaminación y prevención.
La prevención debe considerar todo el proceso quirúrgico
La seguridad de una intervención no depende de una única tecnología. Comprende la preparación del paciente, la higiene quirúrgica, la esterilización del instrumental, las medidas de asepsia, la utilización adecuada de antibióticos cuando están indicados y los cuidados posteriores.
Los hospitales también necesitan vigilar las infecciones para identificar patrones, investigar posibles brotes y evaluar el cumplimiento de los protocolos.
El uso de antimicrobianos plantea un desafío adicional, porque prevenir infecciones no debe confundirse con administrar antibióticos de manera indiscriminada.
Cuando se desarrolla una infección bacteriana, las pruebas de sensibilidad mediante antibiogramas permiten conocer qué tratamientos pueden resultar eficaces frente al microorganismo identificado.
La selección adecuada de medicamentos contribuye a evitar tratamientos innecesarios y a limitar la presión que favorece la aparición de resistencia bacteriana.
Los resultados de ORACLE también invitan a examinar la relación entre el costo de las tecnologías hospitalarias y los beneficios que realmente proporcionan.
Un equipo puede representar una inversión considerable y mejorar determinados indicadores técnicos sin demostrar una reducción de complicaciones clínicas.
Por ello, las decisiones de adquisición deberían considerar estudios que evalúen resultados importantes para los pacientes, además de mediciones ambientales o pruebas de laboratorio.
El estudio no invalida todas las tecnologías de control de infecciones
Una interpretación incorrecta de los resultados sería concluir que los sistemas de purificación y esterilización del aire son inútiles en cualquier instalación sanitaria.
El ensayo examinó una intervención específica: la incorporación de equipos adicionales en quirófanos modernos.
Los resultados no pueden extrapolarse automáticamente a unidades de cuidados intensivos, salas de hospitalización, habitaciones de aislamiento u otros espacios con características diferentes.
La transmisión de microorganismos respiratorios y el riesgo de contaminación de una herida quirúrgica tampoco son fenómenos equivalentes.
Una tecnología puede desempeñar funciones importantes en la prevención de infecciones transmitidas por el aire y, al mismo tiempo, no demostrar un beneficio adicional sobre las infecciones de heridas operatorias.
Los investigadores proponen estudiar estos sistemas en entornos hospitalarios menos controlados, donde las condiciones de ventilación, la circulación de personas y las fuentes de exposición pueden ser diferentes.
La necesidad de evaluar cada intervención también aparece en las investigaciones sobre los posibles efectos no deseados de determinadas estrategias de desinfección en cuidados intensivos.
Ambas líneas de investigación destacan que una medida preventiva debe evaluarse por sus beneficios y riesgos clínicos reales, sin asumir que una mayor intensidad de desinfección siempre proporciona mejores resultados.
Qué aporta el ensayo a las decisiones de los hospitales
Una de las fortalezas de ORACLE es su diseño aleatorizado, con periodos de comparación entre sistemas activos e inactivos y una muestra superior a cien mil intervenciones.
La utilización de dispositivos idénticos ayudó a reducir la influencia de las expectativas de pacientes y profesionales sobre los resultados.
El intercambio periódico de las condiciones experimentales también permitió evaluar las salas bajo diferentes situaciones a lo largo del estudio.
No obstante, los hallazgos deben interpretarse dentro de las características de los quirófanos, los procedimientos y las tecnologías estudiadas.
La investigación no demuestra que todas las tecnologías de purificación tengan exactamente el mismo comportamiento ni que sus resultados sean idénticos en hospitales con infraestructuras diferentes.
Tampoco permite descartar beneficios en situaciones clínicas específicas que no hayan sido evaluadas de forma suficiente.
La principal conclusión es más precisa: en este ensayo, añadir los sistemas avanzados de filtración y esterilización no redujo las complicaciones quirúrgicas evaluadas.
Este tipo de evidencia resulta especialmente útil para los responsables de sistemas sanitarios, porque permite orientar recursos hacia intervenciones cuya eficacia clínica esté respaldada por resultados medibles.
Una investigación publicada en Anesthesiology en octubre de 2026
El estudio se titula Operating Room Air Filtration-Sterilization and Surgical Infections: The ORACLE Randomized Trial in 110,538 Surgeries y fue publicado en la revista científica Anesthesiology.
La investigación está encabezada por Daniel I. Sessler y colaboradores, con participación de UTHealth Houston, en Estados Unidos.
Su identificador científico es DOI: 10.1097/ALN.0000000000006424. Los resultados fueron difundidos por UTHealth Houston el 20 de octubre de 2026.
El trabajo aporta evidencia experimental sobre una pregunta importante para la seguridad hospitalaria: si una reducción adicional de los contaminantes aéreos en los quirófanos se traduce en menos infecciones para los pacientes.
Los resultados indican que, en las condiciones examinadas, esa mejora no se produjo.
Los investigadores consideran que los esfuerzos futuros deberían prestar mayor atención a otras posibles fuentes de contaminación de las heridas y a las prácticas de prevención durante y después de las operaciones.
La investigación no modifica por sí sola las recomendaciones de ventilación y asepsia existentes, pero proporciona información para evaluar críticamente las inversiones en tecnologías adicionales de purificación del aire.
Su contribución principal consiste en diferenciar la capacidad técnica de eliminar contaminantes de la eficacia clínica demostrada para prevenir infecciones quirúrgicas.
Fuentes referenciales:
Anesthesiology — Operating Room Air Filtration-Sterilization and Surgical Infections: The ORACLE Randomized Trial in 110,538 Surgeries (2026)
UTHealth Houston — Comunicación científica del 20 de octubre de 2026

