Cuando la inteligencia artificial se convierte en confidente: riesgos y oportunidades para la salud mental
Pere Castellvi Obiols, Universitat Internacional de Catalunya
Un informe de la ONG Plan Internacional revela que una de cada cuatro jóvenes españolas entre 17 y 21 años utiliza un sistema de inteligencia artificial (IA) como confidente. Las razones son comprensibles: la IA siempre responde, no juzga y ofrece un tipo de atención que muchas personas no encuentran en su entorno inmediato.
Este fenómeno, que de entrada podría parecer inofensivo o incluso positivo, abre interrogantes profundos sobre el futuro de la salud mental y la ética tecnológica. Los sistemas conversacionales actuales, como ChatGPT o Replika, son capaces de reconocer patrones de lenguaje asociados a estados emocionales. Por ejemplo, si detectan tristeza, ansiedad o desesperanza, responden con mensajes de consuelo...
