Borrachera bajo el agua: el misterio de la narcosis por nitrógeno
Óscar Elía Zudaire, Universidad Europea
Dicen que sabemos más sobre la superficie de Marte que sobre las profundidades de nuestro propio planeta. Y probablemente sea cierto: mientras telescopios y sondas cartografían galaxias lejanas, apenas hemos explorado una mínima fracción del fondo marino.
El océano sigue siendo, en muchos sentidos, nuestro “espacio interior”: oscuro, misterioso y, a veces incluso hostil, donde cada metro de profundidad cambia las reglas de la biología, la física… y también de la mente.
Libertad submarina
El buceo recreativo nació de un sueño romántico: el de poder respirar bajo el agua y moverse entre peces como uno más del océano. Hasta mediados del siglo XX, sumergirse más allá de unos pocos metros era cosa de marinos, científicos o aventureros con ...
