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Más pasos diarios se vinculan con mejor salud mental adolescente


Un estudio con 5.515 jóvenes de Estados Unidos relacionó una mayor cantidad de pasos con menos problemas de salud mental un año después y con diferencias en regiones cerebrales asociadas al movimiento y la regulación emocional


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz


Caminar más a lo largo del día podría estar relacionado con una mejor salud mental durante la adolescencia y con diferencias medibles en la estructura cerebral. Una investigación publicada en JAMA Network Open analizó a 5.515 jóvenes de Estados Unidos y encontró que quienes acumulaban una mayor cantidad de pasos diarios presentaban menos problemas de salud mental un año después.

El trabajo, realizado por investigadores del King’s College London y la Universidad de Massachusetts Amherst, utilizó datos del Adolescent Brain Cognitive Development Study (ABCD), uno de los mayores proyectos longitudinales sobre desarrollo cerebral juvenil en Estados Unidos. Los participantes tenían una edad promedio de 11,93 años y registraron sus movimientos mediante dispositivos Fitbit durante tres semanas.

Los resultados no demuestran que caminar más sea la causa directa de una mejor salud mental. Se trata de un estudio observacional de cohorte y pueden intervenir otros factores. Sin embargo, la asociación se mantuvo después de considerar variables relevantes y mostró un patrón gradual: a mayor cantidad de pasos dentro del rango observado, menores fueron los problemas de salud mental registrados posteriormente.

Los adolescentes caminaban unos 9.600 pasos diarios en promedio

Los participantes utilizaron dispositivos Fitbit Charge 2 en la muñeca durante tres semanas, cuando tenían aproximadamente entre 11 y 12 años. Para que los registros fueran considerados válidos, los protocolos exigieron al menos 600 minutos diarios de medición durante un mínimo de cuatro días laborables y un día de fin de semana por semana.

El promedio del grupo fue de 9.595 pasos diarios, aunque existieron diferencias importantes entre participantes. Los investigadores dividieron posteriormente a los adolescentes en categorías de actividad para determinar si los indicadores de salud mental variaban conforme aumentaba el movimiento cotidiano.

Los jóvenes situados por debajo de 5.000 pasos diarios presentaron los niveles más altos de problemas de salud mental. En comparación con ese grupo, las dificultades disminuyeron progresivamente entre quienes acumulaban más pasos.

El hallazgo coincide con otros datos publicados sobre la relación entre actividad física, sedentarismo y calidad de vida durante la adolescencia, aunque los diferentes estudios utilizan metodologías y poblaciones que no permiten trasladar directamente sus resultados de unos grupos a otros.

La asociación continuó hasta los 12.000 pasos o más

El análisis encontró una relación dosis-respuesta. Los adolescentes que caminaban alrededor de 8.000 pasos diarios presentaban menos dificultades de salud mental que aquellos situados por debajo de 5.000, mientras que el grupo que alcanzaba 12.000 pasos o más registró los niveles más bajos dentro de la muestra estudiada.

Los modelos estadísticos no encontraron evidencias de una meseta dentro del rango observado. Esto significa que la asociación favorable continuaba a medida que aumentaban los pasos registrados, pero no establece que exista una cifra universal que todos los adolescentes deban alcanzar.

Los autores consideran especialmente relevante que los pasos constituyan una medida sencilla de la actividad cotidiana. Caminar hacia la escuela, desplazarse a pie, jugar al aire libre o realizar otras actividades puede aumentar el movimiento sin necesidad de participar necesariamente en entrenamientos deportivos estructurados.

La evidencia disponible sobre ejercicio y bienestar psicológico es más amplia que este estudio. Una revisión abordada previamente por Mundo de la Salud mostró que la actividad física se relaciona con reducciones de síntomas de ansiedad y depresión, aunque el tipo, la intensidad y la duración de las intervenciones pueden modificar sus efectos.

El cerebro mostró diferencias asociadas con la actividad

La investigación incorporó además imágenes cerebrales para estudiar si la cantidad de movimiento cotidiano estaba relacionada con características estructurales del cerebro. Los científicos identificaron asociaciones entre un mayor número de pasos y un mayor grosor cortical en dos regiones: el área paracentral y la corteza cingulada anterior rostral.

La región paracentral participa en funciones relacionadas con el movimiento y la información sensorial, mientras que la corteza cingulada anterior interviene en procesos vinculados con la regulación emocional y cognitiva.

Las diferencias fueron pequeñas pero estadísticamente significativas. En el área paracentral, el coeficiente estandarizado de asociación fue de 0,057, mientras que en la región cingulada anterior rostral alcanzó 0,052.

Los investigadores realizaron posteriormente un análisis de mediación estadística para explorar si esas diferencias cerebrales podían formar parte del vínculo entre movimiento y salud mental. El grosor de la región paracentral explicó parcialmente la asociación entre un mayor número de pasos y menos problemas psicológicos registrados un año después.

Este resultado no significa que caminar produzca automáticamente un determinado cambio cerebral. Los propios autores señalan que el mecanismo debe investigarse con mayor profundidad. Otros trabajos también han mostrado que el movimiento produce respuestas fisiológicas que alcanzan el sistema nervioso, incluida la observación experimental de que acciones como caminar y correr pueden modificar temporalmente la circulación de grandes venas cerebrales.

Menos dificultades emocionales un año después

Los investigadores evaluaron la salud mental mediante cuestionarios completados por los propios adolescentes y sus padres. El análisis consideró un conjunto de problemas emocionales y conductuales, entre ellos síntomas relacionados con ansiedad, estado de ánimo y comportamiento.

Un mayor número de pasos diarios se asoció con una puntuación global inferior de problemas de salud mental un año después. La relación permaneció estadísticamente significativa incluso cuando los investigadores ajustaron los modelos teniendo en cuenta los problemas psicológicos que los participantes ya presentaban previamente.

La adolescencia constituye una etapa especialmente sensible para este tipo de investigaciones. Los cambios biológicos, sociales y emocionales coinciden con modificaciones importantes en el cerebro y con la aparición de numerosos trastornos psicológicos. En España, por ejemplo, una investigación con más de 10.000 menores encontró que aproximadamente uno de cada ocho niños y adolescentes presentaba algún problema de salud mental.

Los factores relacionados con el bienestar tampoco actúan aisladamente. Actividad física, descanso, alimentación, entorno familiar y relaciones sociales interactúan durante el desarrollo. La evidencia disponible apunta precisamente a la combinación de sueño, movimiento y alimentación como componentes relacionados con la calidad de vida durante la infancia y la adolescencia.

El estudio no encontró mejoras en el rendimiento académico

Los investigadores también examinaron si caminar más estaba relacionado con mejores resultados académicos. En este caso no encontraron una asociación significativa entre el número de pasos diarios y el desempeño escolar evaluado un año después.

El resultado es importante porque evita interpretar la actividad física como una intervención que necesariamente mejora todos los ámbitos del desarrollo adolescente. En esta muestra, las asociaciones aparecieron principalmente en los indicadores de salud mental y en determinadas características estructurales del cerebro, no en el rendimiento académico.

Los análisis tuvieron en cuenta variables como edad, sexo, índice de masa corporal, educación de los padres, relación entre ingresos y necesidades familiares, características socioeconómicas del vecindario y cantidad de vegetación en el entorno residencial.

No existe una meta universal de 12.000 pasos

Los autores no proponen 12.000 pasos como una nueva recomendación obligatoria para adolescentes. Esa cifra corresponde a una de las categorías utilizadas para estudiar la relación dosis-respuesta y no a un umbral clínico establecido.

Amanda Paluch, profesora asociada de Kinesiología de la Universidad de Massachusetts Amherst y coautora del estudio, destacó que incrementar aproximadamente entre 1.000 y 2.000 pasos desde el nivel habitual puede ser una forma práctica de aumentar la actividad cotidiana. El mensaje de los investigadores es que los beneficios potenciales no parecen depender exclusivamente de alcanzar una cifra específica.

Esta precaución también resulta pertinente en otras edades. Un estudio internacional publicado este mismo 6 de octubre estableció valores de referencia de pasos diarios para niños en edad preescolar, pero sus autores igualmente advirtieron que las cifras poblacionales no deben convertirse automáticamente en metas universales para cada menor.

La investigación demuestra asociación, no causalidad

La principal limitación del trabajo es su diseño observacional. Aunque los pasos fueron registrados objetivamente y la salud mental fue evaluada posteriormente, el estudio no asignó aleatoriamente a unos adolescentes a caminar más que otros.

Por ello, no puede descartarse que características no medidas expliquen parte de las diferencias observadas. También es posible que los adolescentes con mejor bienestar psicológico tengan mayor disposición a caminar, practicar actividades al aire libre o mantener una vida físicamente más activa.

Los investigadores consideran que serán necesarios estudios experimentales e intervenciones longitudinales adicionales para determinar hasta qué punto aumentar deliberadamente los pasos puede producir cambios en la salud mental o en la estructura cerebral.

Lo que el estudio sí aporta es una asociación prospectiva en una muestra amplia: entre 5.515 adolescentes estadounidenses, un mayor número de pasos diarios alrededor de los 12 años estuvo relacionado con menos problemas de salud mental un año después y con diferencias en regiones específicas de la corteza cerebral. Dentro del rango estudiado, los datos tampoco mostraron un punto claro a partir del cual dejaran de acumularse esas asociaciones favorables.

Fuentes referenciales:
JAMA Network Open
Infobae