Mascar chicle con azúcar tras comer verduras ricas en nitrato podría bajar la presión arterial


Investigadores del King’s College London observaron un efecto breve sobre el nitrito, la saliva y la presión arterial


Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz


Mascar chicle con azúcar después de consumir vegetales ricos en nitrato, como remolacha, espinaca o col rizada, podría potenciar temporalmente algunos beneficios cardiovasculares asociados a estos alimentos. Investigadores del King’s College London encontraron por primera vez una relación entre esta práctica y una reducción de la presión arterial, en un estudio publicado en el British Journal of Clinical Pharmacology.

El hallazgo no plantea el uso del chicle azucarado como tratamiento para la hipertensión ni como hábito recomendable a largo plazo. Lo que muestra es un mecanismo fisiológico concreto: la acidez de la saliva puede influir en la conversión del nitrato alimentario en nitrito, una molécula relacionada con la relajación de los vasos sanguíneos.

El papel del nitrato en los vegetales

El nitrato se encuentra de forma natural en vegetales como la remolacha, la espinaca y la col rizada. Una vez ingerido, necesita ser transformado por bacterias presentes en la boca para convertirse en nitrito, una forma más activa que puede participar en la relajación y ensanchamiento de los vasos sanguíneos.

Este proceso facilita el flujo de sangre y puede contribuir a reducir la presión arterial. Por eso, los alimentos vegetales ricos en nitrato han recibido atención dentro de la investigación sobre verduras de hoja verde y presión arterial.

El equipo investigador quiso comprobar si modificar la acidez de la saliva podía mejorar esa conversión. La hipótesis surgió de trabajos previos en los que se observó que combinar jugo de pomelo con jugo de remolacha reducía la acidez salival e inhibía la conversión de nitrato a nitrito.

Un ensayo con jugo de remolacha y dos tipos de chicle

Para probar la idea contraria, los investigadores asignaron de forma aleatoria a voluntarios sanos para mascar chicle con azúcar o chicle sin azúcar durante tres a seis horas después de beber un pequeño shot de jugo de remolacha.

Durante el estudio se tomaron muestras de sangre y saliva, además de mediciones de presión arterial. Los participantes regresaron al menos una semana después para repetir el experimento con el otro tipo de chicle.

El chicle con azúcar aumentó la acidez de la saliva, medida como una disminución de 1,4 unidades en el pH, frente al chicle sin azúcar. Esa diferencia se acompañó de un aumento del 45% en la cantidad de nitrito en la boca y del 25% en el nivel de nitrito en el organismo.

Una reducción breve de la presión arterial

El resultado cardiovascular también fue medible. Mascar chicle con azúcar redujo de forma significativa la presión arterial sistólica y diastólica en casi 3/2 mmHg frente al chicle sin azúcar.

La presión sistólica corresponde al momento en que el corazón impulsa la sangre, mientras que la diastólica refleja la presión entre latidos. Aunque la reducción observada fue pequeña, el estudio muestra que las condiciones de la boca pueden influir en la manera en que el cuerpo aprovecha el nitrato dietario.

Este hallazgo se suma al interés creciente por los vínculos entre alimentación, salud vascular y frutas y verduras para cuidar el corazón, especialmente cuando se estudian mecanismos concretos y no solo patrones generales de dieta.

No es una recomendación para consumir más azúcar

Los autores fueron claros al advertir que mascar chicle con azúcar no debe interpretarse como una estrategia terapéutica para controlar la presión arterial. El efecto observado fue de corta duración, limitado a varias horas, y el consumo frecuente de productos azucarados no es recomendable para la salud dental ni cardiometabólica.

La coautora Charlotte Mills, de la Universidad de Reading, destacó que las bacterias de la boca cumplen un papel crítico al convertir el nitrato de alimentos como la remolacha en compuestos beneficiosos para los vasos sanguíneos. Al mismo tiempo, advirtió que el objetivo no es promover el consumo regular de chicles azucarados, sino entender cómo mejorar el procesamiento del nitrato alimentario con enfoques seguros.

La aclaración es importante porque la prevención cardiovascular exige evaluar el conjunto de la alimentación. Estudios sobre ultraprocesados y enfermedad cardíaca muestran que el exceso de ciertos productos puede deteriorar la salud cardiovascular.

Una pista para futuras estrategias más seguras

El interés científico del estudio está en el mecanismo: si la acidez salival puede favorecer la conversión de nitrato a nitrito, podrían diseñarse en el futuro alternativas que produzcan un efecto similar sin los inconvenientes del azúcar.

Andrew Webb, profesor clínico sénior en la School of Cardiovascular & Metabolic Medicine & Sciences del King’s College London, señaló que una tradición culinaria como terminar una comida con un postre, especialmente si la comida incluyó hojas o vegetales ricos en nitrato, podría aumentar temporalmente el efecto reductor de la presión arterial.

También planteó que el chicle podría tener un efecto mayor que las bebidas azucaradas porque permanece más tiempo en la boca. Aun así, el estudio no convierte el azúcar en una recomendación sanitaria, sino en una herramienta experimental para comprender mejor el proceso.

Posible interés en rendimiento deportivo

Los investigadores indicaron que el hallazgo podría tener implicaciones para atletas que ya utilizan el nitrato dietario, en especial el procedente de la remolacha, como suplemento para mejorar el rendimiento físico.

La siguiente etapa propuesta es realizar un estudio más amplio centrado en deportistas, con el fin de investigar mejor la relación entre chicle con azúcar, presión arterial y rendimiento. La pregunta central será si puede optimizarse la conversión del nitrato en compuestos útiles sin recurrir a estrategias perjudiciales para la salud dental o metabólica.

Este enfoque encaja con la investigación sobre patrones alimentarios protectores, como la dieta mediterránea y prevención cardiovascular, donde el beneficio depende del conjunto de alimentos, hábitos y mecanismos fisiológicos implicados.

Una señal desde la boca hacia el sistema cardiovascular

El estudio refuerza una idea cada vez más relevante: la salud cardiovascular no depende solo del corazón o de los vasos sanguíneos, sino también de procesos que comienzan en la boca, donde bacterias, saliva, acidez y alimentos interactúan antes de que los nutrientes lleguen al resto del organismo.

La reducción de presión arterial observada fue modesta y temporal, pero el trabajo aporta una prueba de concepto sobre cómo mejorar el aprovechamiento del nitrato dietario. La prioridad científica ahora será encontrar métodos efectivos, seguros para los dientes y adecuados para uso prolongado.

Fuente(s) referenciales

Medical Xpress / King’s College London: Chewing sugary gum may enhance the cardiovascular benefits of nitrate-rich vegetables