Frutas y verduras para cuidar mejor el corazón


Un estudio de Estados Unidos y el Reino Unido muestra que no basta con cumplir cinco porciones diarias: la elección de alimentos ricos en flavanoles puede marcar diferencias en la protección cardiovascular.


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.


Comer frutas y verduras todos los días sigue siendo una recomendación válida para proteger la salud. Sin embargo, una investigación de científicos de Estados Unidos y el Reino Unido advierte que no todas aportan el mismo beneficio cardiovascular. La diferencia está en los flavanoles, un grupo de compuestos vegetales que, en cantidades suficientes, se asocia con menor riesgo de mortalidad por enfermedad cardíaca.

El estudio, publicado en la revista Food & Function, analizó la alimentación de más de 30.000 participantes del Reino Unido y Estados Unidos mediante mediciones con biomarcadores. Los investigadores observaron que cumplir con la pauta general de cinco porciones diarias de frutas y verduras no garantizaba alcanzar una ingesta adecuada de flavanoles.

El hallazgo matiza una idea muy extendida en nutrición: no basta con sumar porciones vegetales si esas elecciones no incluyen alimentos con compuestos protectores específicos. La prevención cardiovascular depende de varios factores, entre ellos la calidad de la dieta, el control del colesterol, la presión arterial y la actividad física, como también se ha explicado en contenidos sobre prevención de infartos y ACV.

Qué son los flavanoles y por qué importan

Los flavanoles son fitoquímicos presentes en determinados alimentos vegetales. Forman parte de una familia de compuestos asociados con efectos antioxidantes, antiinflamatorios y vasculares. Su interés para la salud cardiovascular se relaciona con su posible impacto sobre la función de los vasos sanguíneos, la inflamación y otros mecanismos vinculados al riesgo cardíaco.

El nuevo análisis se apoya en estudios previos, entre ellos el ensayo clínico COSMOS, que identificó beneficios con una ingesta diaria de 500 miligramos de flavanoles. El problema es que la mayoría de las personas no llega a ese umbral, incluso cuando consume frutas y verduras de forma regular.

El doctor Javier Ottaviani, coautor del trabajo, señaló que la elección concreta de alimentos pesa más que el volumen total consumido. Esto significa que una dieta con cinco porciones diarias puede quedarse corta si predominan vegetales con bajo contenido de flavanoles.

Los alimentos con mayor aporte por porción

La investigación identificó alimentos con concentraciones más altas de flavanoles por porción. Entre ellos aparecen las ciruelas, con alrededor de 450 miligramos en 500 gramos; los arándanos rojos, con cerca de 300 miligramos en 250 gramos; las moras, con unos 250 miligramos en 200 gramos; y el té verde, con aproximadamente 200 miligramos por taza de 250 mililitros.

La lista también incluyó habas, cerezas, manzanas con piel, fresas, arándanos azules y porotos pintos. En ese grupo, las habas aportaron unos 140 miligramos por 80 gramos, las cerezas alrededor de 130 miligramos por 400 gramos y una manzana mediana con piel cerca de 110 miligramos por 200 gramos.

Estos datos no implican que otras frutas o verduras carezcan de valor. Muchas aportan fibra, vitaminas, minerales y otros fitoquímicos relevantes. La diferencia está en que algunas opciones concentran más flavanoles y, por lo tanto, pueden contribuir mejor a una estrategia de alimentación cardioprotectora.

Cinco porciones sí, pero mejor elegidas

El profesor Gunter Kuhnle, de la University of Reading, sostuvo que el mensaje de cinco porciones diarias sigue siendo correcto, pero necesita una lectura más precisa. No todas las frutas, verduras y bebidas vegetales ofrecen el mismo perfil nutricional, más allá de las vitaminas y los minerales.

La recomendación práctica es mantener la pauta de consumo diario, pero diversificar mejor. Incorporar una manzana con piel, un puñado de moras, arándanos rojos, cerezas, habas o una taza de té verde puede aumentar la presencia de flavanoles sin exigir cambios extremos en la alimentación cotidiana.

Este enfoque coincide con otras recomendaciones nutricionales centradas en mejorar la calidad del plato, no solo en reducir alimentos perjudiciales. Por ejemplo, al hablar de colesterol y desayuno saludable, el énfasis también está en reemplazar opciones pobres en nutrientes por alimentos con fibra, grasas saludables y compuestos protectores.

La fibra sigue siendo clave

Las frutas y verduras aportan fibra dietaria, cuyo consumo se asocia con menor incidencia de enfermedades cardiovasculares y obesidad. También ofrecen vitaminas, minerales y otros fitoquímicos con posibles efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

Por eso, el estudio no contradice las guías alimentarias generales, sino que las vuelve más específicas. La recomendación no es abandonar la regla de cinco porciones, sino elegir mejor dentro de ese grupo amplio. Un plato con variedad vegetal, frutas enteras, legumbres y bebidas como té verde puede aportar una combinación más completa de nutrientes y compuestos bioactivos.

La dieta mediterránea, basada en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales, aceite de oliva y pescado, también ha sido estudiada por su papel en la protección cardiovascular. En adultos mayores, este patrón alimentario se ha relacionado con beneficios para el corazón y el cerebro.

Cómo aplicar el hallazgo en la vida diaria

La forma más sencilla de aplicar esta evidencia es combinar cantidad y calidad. Mantener frutas y verduras todos los días sigue siendo importante, pero conviene incluir de manera habitual alimentos con mayor densidad de flavanoles.

Una estrategia posible es conservar la fruta entera cuando sea adecuado, como ocurre con la manzana con piel; sumar frutos rojos cuando estén disponibles; alternar verduras y legumbres; e incorporar té verde dentro de una rutina alimentaria equilibrada. No se trata de consumir un único alimento milagroso, sino de mejorar la composición general de la dieta.

La prevención cardiovascular también exige controlar otros factores de riesgo. La presión arterial, el colesterol, el tabaquismo, la diabetes, el sedentarismo y el exceso de peso influyen de forma conjunta. Por eso, los alimentos ricos en flavanoles deben entenderse como una pieza dentro de una estrategia más amplia de salud.

Una guía más precisa para proteger el corazón

Los resultados abren la puerta a recomendaciones dietarias más detalladas. En lugar de hablar solo de porciones, las guías podrían distinguir mejor entre frutas, verduras, legumbres y bebidas con mayor contenido de compuestos protectores.

El estudio muestra que dos personas pueden cumplir la misma meta diaria de frutas y verduras, pero obtener aportes muy distintos de flavanoles. Esa diferencia puede ser relevante cuando el objetivo es reducir el riesgo cardiovascular a largo plazo.

Elegir mejor no significa complicar la alimentación. Una taza de té verde, una manzana con piel, moras, cerezas, arándanos rojos o habas pueden ayudar a acercarse a una ingesta más favorable de flavanoles. La clave está en que la pauta diaria no se limite a contar porciones, sino que también observe qué alimentos integran esas porciones.

Fuente(s) referenciales

Infobae. “No todas las frutas y verduras protegen igual el corazón: claves para elegirlas y potenciar sus beneficios”. Publicado el 8 de junio de 2026.