El episodio del Upper East Side dejó 92 casos y siete muertes; la fuente exacta sigue bajo investigación mediante análisis genéticos
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
El Departamento de Salud de Nueva York declaró terminada la fase crítica del brote de legionelosis registrado en el Upper East Side de Manhattan, después de que transcurriera el periodo de vigilancia sin nuevos diagnósticos. El balance oficial alcanzó 92 casos confirmados y siete fallecimientos.
Un total de 79 personas necesitó hospitalización durante el episodio. En la última actualización disponible, cinco pacientes permanecían internados, 67 habían dejado el hospital y otros 13 afectados no habían requerido ingreso. Las autoridades sostienen que la fuente de exposición fue eliminada, aunque todavía no han identificado la instalación concreta que originó las infecciones.
Carnegie Hill y Yorkville concentraron los casos
La emergencia afectó principalmente los códigos postales 10028, 10075 y 10128, correspondientes a sectores de Carnegie Hill y Yorkville. El Departamento de Salud desplegó en esa zona inspecciones de edificios, toma de muestras ambientales y medidas obligatorias de limpieza.
La evolución del episodio ya había sido documentada por Mundo de la Salud cuando el brote del Upper East Side acumulaba 82 casos y cinco muertes. El aumento posterior del balance refleja diagnósticos y fallecimientos asociados con exposiciones ocurridas antes de que las autoridades consideraran controlada la fuente.
El comisionado de Salud de la ciudad, Alister Martin, señaló que el periodo durante el cual podían aparecer nuevos casos había concluido. El cierre de esta etapa significa que los residentes de la zona ya no enfrentan un riesgo elevado, pero no supone el final de la investigación epidemiológica y ambiental.
Las pruebas detectaron Legionella viva en 59 torres
Los equipos municipales evaluaron 183 torres de refrigeración pertenecientes a 160 edificios. Las pruebas iniciales por PCR detectaron material de Legionella en 77 torres de 75 propiedades, mientras los cultivos confirmaron bacterias vivas en 59 instalaciones de 58 edificios.
Las 59 torres con cultivos positivos fueron limpiadas y desinfectadas. Otras 124 obtuvieron resultados negativos en los análisis por cultivo. Sin embargo, encontrar la bacteria viva en una torre no demuestra automáticamente que esa instalación haya causado el brote.
Las autoridades también emitieron órdenes de limpieza para propietarios de sistemas incluidos en el operativo. Entre las irregularidades detectadas figuró una torre situada en 300 East 83rd Street que no había sido registrada ante la ciudad y operaba de manera ilegal. Otra instalación con deficiencias fue localizada en 1520 York Avenue.
La secuenciación genética busca localizar el origen
El Laboratorio de Salud Pública de Nueva York compara las muestras bacterianas recuperadas de los pacientes con las obtenidas en las torres contaminadas. La secuenciación permitirá determinar si los microorganismos comparten un perfil genético y si alguna instalación puede vincularse directamente con las infecciones.
Los resultados se esperaban para finales de agosto. Hasta que concluya esa comparación, las autoridades no pueden atribuir el brote a una torre específica, aunque consideran que la limpieza y desinfección de los sistemas eliminó la fuente activa de exposición.
Durante una etapa anterior, Mundo de la Salud informó sobre el avance inicial del brote de enfermedad del legionario, cuando el balance se encontraba en 67 afectados y tres fallecidos. La progresión posterior llevó a ampliar la toma de muestras y las intervenciones sobre las torres.
La legionelosis se contrae al inhalar agua contaminada
La enfermedad del legionario es una forma de neumonía causada por bacterias del género Legionella, capaces de multiplicarse en sistemas artificiales de agua templada. La infección ocurre principalmente al inhalar pequeñas gotas contaminadas producidas por torres de refrigeración, duchas, fuentes ornamentales, jacuzzis u otros equipos.
La enfermedad no suele transmitirse directamente entre personas. Tampoco se contrae por beber agua, cocinar o utilizar aparatos domésticos de aire acondicionado, según la información difundida por el Departamento de Salud neoyorquino.
Los síntomas pueden incluir fiebre, tos, escalofríos, dolores musculares, dificultad respiratoria, cefalea, cansancio, pérdida de apetito, confusión o diarrea. La infección puede tratarse con antibióticos y la atención temprana mejora las probabilidades de recuperación.
Las personas de 50 años o más, quienes fuman o vapean y los pacientes con enfermedades crónicas pulmonares, cardíacas, renales o hepáticas presentan mayor riesgo. También son más vulnerables quienes tienen diabetes o un sistema inmunitario debilitado por una enfermedad o tratamiento.
Haven Plaza mantiene restricciones sobre el agua caliente
Mientras la alerta comunitaria del Upper East Side quedó bajo control, residentes de Haven Plaza, un complejo de viviendas asequibles del East Village, continuaban sometidos a restricciones por la detección de Legionella en el sistema interno de agua.
Los inquilinos señalaron que llevaban cerca de dos meses sin utilizar las duchas después de confirmarse dos casos entre residentes. La administración del complejo comenzó un programa integral de tratamiento y desinfección, mientras la asociación de inquilinos reclamaba instrucciones más claras sobre el uso del agua.
Esta situación es distinta de la investigación comunitaria del Upper East Side. En un brote asociado con varios edificios, las torres de refrigeración suelen ser una fuente prioritaria de estudio; cuando los casos se concentran dentro de un mismo inmueble, la evaluación puede centrarse en la red interna de agua caliente.
El mantenimiento preventivo reduce el riesgo
La prevención depende del control periódico de los sistemas donde la bacteria puede multiplicarse. Los propietarios de torres de refrigeración de Nueva York deben registrarlas, analizar el agua y cumplir programas de limpieza, desinfección e inspección establecidos por la normativa municipal.
Los residentes de Carnegie Hill y Yorkville pueden beber agua del grifo, cocinar, bañarse y utilizar sus equipos domésticos con normalidad. Aun así, quienes hayan estado en la zona afectada y presenten fiebre, tos o dificultad para respirar deben consultar a un profesional sanitario, especialmente si pertenecen a un grupo vulnerable.
Fuentes referenciales:
Infobae Estados Unidos
Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York
