LatAm-FINGERS comprobó que una intervención estructurada sobre actividad física, alimentación, salud cardiovascular, entrenamiento cognitivo y socialización produjo mejoras cognitivas un 55 % superiores a las recomendaciones generales.
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
Una investigación desarrollada simultáneamente en once países de América Latina aportó nueva evidencia sobre la posibilidad de proteger la salud cerebral antes de que aparezcan los primeros síntomas del deterioro cognitivo. El estudio LatAm-FINGERS demostró que una intervención multidominio, estructurada y adaptada a las características culturales de la región puede mejorar significativamente el rendimiento cognitivo de adultos mayores con riesgo de demencia.
Los resultados fueron presentados el 13 de julio de 2026 en Londres, durante la Alzheimer’s Association International Conference 2026, uno de los principales encuentros científicos internacionales dedicados al Alzheimer y otras demencias. La investigación también será publicada en la revista médica The Lancet.
El ensayo incluyó a 1.065 participantes de entre 60 y 77 años y constituye el primer estudio clínico aleatorizado, multicéntrico y de gran escala realizado en América Latina para evaluar una estrategia integral de prevención del deterioro cognitivo.
Cinco áreas trabajadas al mismo tiempo
La intervención se desarrolló durante dos años y combinó cinco pilares: actividad física, alimentación saludable, control de factores cardiovasculares, entrenamiento cognitivo y socialización.
El programa no consistió únicamente en entregar consejos generales sobre bienestar. Los participantes recibieron una intervención organizada, sostenida y culturalmente adaptada a las condiciones sociales y sanitarias de los países latinoamericanos involucrados.
Este enfoque coincide con la creciente evidencia de que la protección del cerebro no depende de una única conducta. La combinación de movimiento, nutrición, estimulación mental y vínculos sociales puede contribuir a fortalecer la reserva cognitiva durante el envejecimiento.
El grupo que participó en la intervención estructurada obtuvo mejoras cognitivas un 55 % superiores a las registradas entre quienes recibieron una modalidad flexible basada en recomendaciones regulares de salud.
Mejoras en memoria, atención y funciones ejecutivas
Las diferencias no se limitaron a una medición general. Los investigadores observaron beneficios en la cognición global y en funciones específicas como la memoria episódica, la atención y las funciones ejecutivas.
La memoria episódica permite recordar experiencias y acontecimientos personales. Las funciones ejecutivas, por su parte, intervienen en la planificación, la organización, la toma de decisiones y la capacidad para adaptar la conducta ante diferentes situaciones.
LatAm-FINGERS no evaluó por separado cuánto aportó cada uno de los cinco componentes. El objetivo fue medir el efecto conjunto de una estrategia aplicada de manera simultánea y sostenida, por lo que los resultados no permiten atribuir la mejora a un hábito individual.
La doctora Lucía Crivelli, investigadora principal del proyecto en la región y jefa de Neuropsicología de FLENI, explicó que la prevención no debe plantearse como una recomendación aislada, sino como una intervención integral que pueda mantenerse en el tiempo y adaptarse a las comunidades donde será aplicada.
Más de mil participantes de once países
El estudio reunió a personas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, República Dominicana y Uruguay. El 82,3 % de los participantes completó los dos años de seguimiento.
La dimensión regional representa uno de los principales aportes de la investigación. Gran parte de la evidencia disponible sobre prevención del deterioro cognitivo se había generado hasta ahora en Europa y Estados Unidos, con poblaciones, sistemas sanitarios y condiciones sociales diferentes a las de América Latina.
La participación coordinada de once países permitió aplicar un protocolo científico común y, al mismo tiempo, adaptar la intervención a las particularidades culturales de cada comunidad. De esta manera, el estudio ofrece resultados directamente relacionados con una región históricamente poco representada en la investigación internacional sobre demencia.
La iniciativa también se vincula con otros trabajos desarrollados en la región para identificar factores asociados al riesgo cerebral, entre ellos el análisis de la fragilidad como indicador de deterioro cognitivo en adultos mayores latinoamericanos.
La salud cardiovascular también protege el cerebro
Uno de los pilares de LatAm-FINGERS fue el control de los factores cardiovasculares. La hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, la obesidad y otros trastornos metabólicos pueden afectar los vasos sanguíneos y aumentar la vulnerabilidad del cerebro frente al envejecimiento y las enfermedades neurodegenerativas.
La inclusión de este componente muestra que la prevención de la demencia no pertenece exclusivamente al ámbito de la neurología. El seguimiento de la presión arterial, la glucosa, el peso y otros indicadores generales de salud también forma parte de una estrategia de cuidado cerebral.
El programa combinó ese control médico con actividad física regular. El movimiento favorece la circulación, ayuda a conservar la autonomía y puede beneficiar procesos relacionados con la memoria, el estado de ánimo y el funcionamiento cognitivo.
La evidencia disponible también ha relacionado la actividad física adecuada con mejoras en el bienestar psicológico y la memoria, aunque la respuesta puede variar según la condición y las necesidades de cada persona.
Alimentación saludable y prevención del deterioro
La nutrición fue otro componente central del estudio. Una alimentación equilibrada puede contribuir al control cardiovascular y metabólico, reducir factores inflamatorios y proporcionar nutrientes necesarios para el funcionamiento del sistema nervioso.
Los resultados de LatAm-FINGERS no permiten identificar una dieta aislada como responsable de la mejora cognitiva. La alimentación formó parte de una intervención más amplia en la que los cinco pilares fueron aplicados de manera conjunta.
Esta distinción resulta importante porque ningún alimento individual puede presentarse como una protección suficiente contra la demencia. La calidad del patrón alimentario, la continuidad de los hábitos y su combinación con actividad física y control médico tienen mayor relevancia que una solución nutricional aislada.
Estudios previos han observado que una alimentación vegetal de buena calidad, con frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos, puede asociarse con menor riesgo de deterioro cognitivo, mientras los productos vegetales ultraprocesados no ofrecen necesariamente el mismo beneficio.
Entrenamiento cognitivo y contacto social
El programa también incorporó actividades dirigidas a estimular la memoria, la atención y otras capacidades mentales. El entrenamiento cognitivo busca mantener activas diferentes funciones cerebrales mediante ejercicios organizados y progresivos.
La socialización completó la intervención. Mantener conversaciones, participar en actividades compartidas y conservar vínculos frecuentes implica utilizar memoria, lenguaje, planificación, reconocimiento emocional y capacidad de adaptación.
El aislamiento social y la soledad han sido relacionados con un mayor riesgo de deterioro cognitivo en diferentes investigaciones. Por eso, el contacto humano no fue tratado como un elemento secundario, sino como uno de los cinco componentes esenciales del programa latinoamericano.
Una intervención accesible y no farmacológica
LatAm-FINGERS evaluó una estrategia no farmacológica basada en factores modificables del estilo de vida. Esto no significa que la demencia pueda prevenirse en todos los casos ni que los hábitos eliminen por completo la influencia de la edad, la genética u otras condiciones médicas.
El hallazgo muestra que determinadas personas en riesgo pueden mejorar su desempeño cognitivo cuando reciben apoyo estructurado para modificar simultáneamente varias áreas de su vida.
La diferencia entre una intervención organizada y las recomendaciones generales también resulta relevante. Conocer qué hábitos son saludables no garantiza que una persona pueda incorporarlos o mantenerlos sin acompañamiento, seguimiento y condiciones adecuadas.
La evidencia sobre hábitos saludables y prevención de la demencia también advierte que el acceso a alimentos de calidad, atención médica, espacios seguros para ejercitarse y actividades sociales depende de condiciones económicas y comunitarias que no pueden atribuirse únicamente a decisiones individuales.
Posible aplicación en sistemas de salud
Los resultados pueden servir como base para desarrollar programas comunitarios, estrategias de atención primaria y políticas de envejecimiento saludable adaptadas a América Latina.
La aplicación a gran escala requerirá definir cómo trasladar un protocolo científico a entornos sanitarios con recursos, infraestructura y disponibilidad profesional diferentes. También será necesario determinar qué intensidad de acompañamiento puede mantenerse en los sistemas públicos de salud.
El proyecto dejó además una red regional de centros de investigación, profesionales capacitados y protocolos armonizados. Esa infraestructura permitirá realizar nuevos estudios y mejorar la representación de América Latina en la investigación mundial sobre Alzheimer y otras demencias.
El seguimiento continuará cuatro años más
La investigación no finalizará con la presentación de los primeros resultados. Los participantes serán observados durante cuatro años adicionales, esta vez sin el acompañamiento estructurado del equipo interdisciplinario.
Esta nueva etapa permitirá determinar si los hábitos incorporados durante el programa se mantienen en la vida cotidiana y si las mejoras cognitivas persisten después de terminar la intervención intensiva.
El seguimiento también ayudará a esclarecer si los beneficios observados pueden traducirse en una reducción duradera del deterioro cognitivo o del riesgo de demencia. Los resultados actuales muestran una mejora en el rendimiento mental, pero no permiten afirmar todavía que la intervención evite por completo la aparición futura de una enfermedad neurodegenerativa.
La continuidad de LatAm-FINGERS será decisiva para comprobar si un programa multidominio culturalmente adaptado puede convertirse en una herramienta sostenible de salud pública frente al rápido envejecimiento de la población latinoamericana.
Fuente(s) referenciales
Infobae – Un estudio científico latinoamericano revela nuevas claves para proteger la salud cerebral

