Un estudio observacional de UCLA Health registró mejoras cognitivas tras 12 meses de tratamiento, pero incluyó solo a 20 mujeres y no utilizó placebo ni asignación aleatoria
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
Una combinación personalizada de estriol y progesterona se asoció con una reducción de la llamada niebla mental en un estudio preliminar realizado por investigadores de UCLA Health, en Estados Unidos. Las participantes comunicaron mejoras en la concentración, la memoria y otras funciones cognitivas después de recibir el tratamiento durante 12 meses.
El trabajo, publicado en la revista Scientific Reports el 1 de septiembre de 2026, analizó únicamente a 20 mujeres con menopausia, cuya edad media era de 53 años. Su diseño correspondió a una serie observacional de casos: los síntomas fueron evaluados antes y después de la intervención, pero no se incluyó un grupo de control que recibiera placebo ni se asignaron los tratamientos de manera aleatoria.
Estas limitaciones impiden afirmar que las hormonas fueron la causa directa de las mejoras observadas. Los resultados constituyen una señal inicial que deberá someterse a ensayos clínicos más grandes y rigurosos antes de considerar la combinación como un tratamiento demostrado para los problemas cognitivos de la menopausia.
Qué síntomas evaluó el estudio
La expresión niebla mental no identifica una enfermedad específica. Describe un conjunto de dificultades que puede incluir olvidos, menor velocidad de pensamiento, problemas para mantener la atención, pérdida del hilo de una conversación o mayor esfuerzo para recuperar palabras e información reciente.
Estas manifestaciones son frecuentes durante la transición menopáusica. Un análisis anterior sobre la niebla mental y las señales que justifican una evaluación médica recoge estimaciones según las cuales entre el 40 % y el 60 % de las mujeres experimenta algún tipo de dificultad cognitiva en esta etapa.
En el estudio de UCLA, cada participante fue evaluada antes de iniciar el tratamiento. Posteriormente recibió durante un año una pauta individualizada de estriol y progesterona. Al finalizar el periodo, las mujeres informaron una disminución de la niebla mental y mejoras en concentración, memoria de trabajo, memoria verbal, velocidad de procesamiento y capacidad para resolver problemas.
La comparación se realizó con los síntomas que las propias participantes presentaban al comienzo. Sin un grupo tratado con placebo, no puede determinarse cuánto influyeron la intervención hormonal, las expectativas, la evolución natural de los síntomas u otros cambios ocurridos durante esos 12 meses.
El estriol no es el estrógeno habitual en Estados Unidos
El estriol es una forma natural de estrógeno cuyos niveles aumentan especialmente durante el embarazo. También se emplea en Europa y Asia para tratar algunas manifestaciones de la menopausia, como los síntomas genitourinarios y los sofocos.
Esta hormona se diferencia del estradiol, el estrógeno utilizado con mayor frecuencia en la terapia hormonal de la menopausia en Estados Unidos. El estriol presenta una afinidad distinta por los receptores de estrógeno, incluidos los presentes en el sistema nervioso, una característica que motivó su evaluación como posible intervención dirigida a los síntomas cognitivos.
Rhonda Voskuhl, neuróloga del Comprehensive Menopause Center de UCLA Health y autora sénior del estudio, señaló que existe evidencia sobre la función de los estrógenos en el cerebro, pero todavía no se ha establecido un tipo ni una dosis de tratamiento aprobados específicamente para la niebla mental durante la menopausia.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos no ha aprobado actualmente un tratamiento hormonal destinado de manera específica a estas dificultades cognitivas. El estudio tampoco demuestra que la combinación evaluada pueda prevenir la demencia o utilizarse para proteger el cerebro de todas las mujeres durante el envejecimiento.
Resultados en ratonas aportan una posible explicación
Además de la pequeña serie de casos en mujeres, los investigadores estudiaron el estriol en ratonas de mediana edad. En ese modelo animal, el tratamiento redujo determinados marcadores de alteraciones cerebrales en el hipocampo y mejoró el desempeño en tareas de memoria de trabajo y memoria espacial.
El hipocampo participa en la formación y recuperación de recuerdos. Investigaciones anteriores habían sugerido que el estriol podría ejercer efectos protectores sobre las células cerebrales y limitar cambios estructurales en esa región.
Los experimentos en animales ayudan a explorar mecanismos biológicos, pero no confirman automáticamente la eficacia clínica en seres humanos. Las dosis, el metabolismo hormonal y las pruebas de comportamiento no son directamente equivalentes a lo que ocurre en las mujeres durante la menopausia.
La relación entre hormonas y salud cerebral es objeto de investigación desde hace años. Los estudios sobre las diferencias del alzhéimer entre mujeres y hombres han examinado cómo la transición menopáusica puede coincidir con cambios en el metabolismo cerebral, aunque esos hallazgos no permiten atribuir a una sola hormona el riesgo individual de demencia.
Por qué los resultados todavía no prueban eficacia
El reducido número de participantes constituye la principal limitación del estudio. Una muestra de 20 mujeres no representa necesariamente la diversidad de edades, antecedentes médicos, duración de la menopausia, perfiles hormonales y factores de riesgo presentes en la población general.
La ausencia de aleatorización y placebo también eleva la posibilidad de sesgos. Las participantes sabían que estaban recibiendo un tratamiento y podían tener expectativas de mejoría. Además, en un estudio antes-después resulta difícil separar el efecto de la intervención de las fluctuaciones naturales de los síntomas.
Los autores reconocieron que se necesitan ensayos clínicos controlados con placebo, muestras de mayor tamaño, pruebas neuropsicológicas estandarizadas y técnicas de imagen cerebral. Ese diseño permitiría evaluar si la mejoría supera el efecto placebo, determinar su magnitud y establecer qué perfiles de mujeres podrían beneficiarse.
También será necesario examinar la seguridad, la dosis, la vía de administración y el tiempo adecuado de tratamiento. La terapia hormonal no presenta el mismo balance de beneficios y riesgos para todas las pacientes, por lo que su indicación requiere valorar antecedentes personales, edad, tiempo transcurrido desde la menopausia y condiciones médicas coexistentes.
Un conflicto de intereses que debe considerarse
El tratamiento hormonal evaluado fue desarrollado por Voskuhl y está protegido por una patente perteneciente a UCLA. La universidad concedió la licencia a CleopatraRX, compañía que lo comercializa con el nombre PearlPAK.
La investigadora ejerce además como asesora médica de esa empresa. Los autores declararon esta relación en la publicación científica. La existencia de un conflicto de intereses no invalida por sí misma los resultados, pero refuerza la necesidad de que la eficacia y la seguridad sean comprobadas mediante ensayos independientes, aleatorizados y controlados.
La intervención no debe confundirse con productos hormonales de venta general ni utilizarse sin supervisión clínica. La composición de una terapia, sus dosis y la exposición sistémica pueden cambiar sus efectos y riesgos.
La evaluación debe descartar otras causas
Los problemas de memoria y concentración durante la menopausia no siempre proceden exclusivamente de los cambios hormonales. Los sofocos, el insomnio, la ansiedad, la depresión, el estrés, determinados medicamentos, las alteraciones tiroideas y la apnea del sueño también pueden perjudicar el rendimiento cognitivo.
Las interrupciones nocturnas asociadas con la perimenopausia pueden provocar cansancio y menor atención durante el día. Las causas y medidas aplicables cuando una persona suele despertarse repetidamente durante la madrugada muestran por qué el descanso debe formar parte de la evaluación de la niebla mental.
En la mayoría de los casos, estas dificultades no significan que haya comenzado una enfermedad neurodegenerativa. No obstante, conviene consultar cuando los síntomas progresan, afectan el trabajo o las actividades diarias, comprometen la autonomía o son claramente advertidos por familiares y otras personas cercanas.
Distinguir los cambios menopáusicos de un deterioro cognitivo requiere una evaluación individual. La revisión de los mitos que pueden retrasar la detección de la demencia subraya que la edad o la menopausia no deben utilizarse para normalizar automáticamente alteraciones persistentes que interfieren con la vida cotidiana.
La terapia hormonal exige una decisión personalizada
Los resultados del estudio no justifican que las mujeres comiencen a utilizar estriol y progesterona por cuenta propia. Antes de indicar cualquier terapia hormonal, el profesional debe analizar los síntomas que se pretenden tratar, los antecedentes personales y familiares, las contraindicaciones y las alternativas disponibles.
El balance clínico puede variar según factores como antecedentes de cáncer hormonodependiente, enfermedad cardiovascular, trombosis, sangrado vaginal sin diagnóstico o enfermedad hepática. La formulación, la dosis y la vía de administración también influyen en el perfil de seguridad.
La señal registrada por UCLA aporta una hipótesis concreta para futuros ensayos: determinar si una intervención hormonal dirigida al cerebro puede producir mejoras cognitivas clínicamente relevantes. Hasta que esos estudios estén disponibles, la combinación debe considerarse experimental para el tratamiento específico de la niebla mental.
Fuentes referenciales:
Agencia SINC
Scientific Reports
